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Inicio > Historias > El Reloj del Apocalipsis: tres minutos para la medianoche
El Reloj del Apocalipsis: tres minutos para la medianoche 2025-08-28

En 2017 comencé mis intervenciones de verano en el programa de Eduardo Yáñez «Déjame que te cuente», en Onda Cero, en julio. En estas entradas reproduciré las notas que usé para hablar, no es exactamente lo que dije.

El Reloj del Apocalipsis: tres minutos para la medianoche

Hola, buenas noches.

Hoy quiero hablarles de un reloj que no sirve para llegar puntual, pero sí para saber cuán cerca estamos de desaparecer como especie. Se llama el Reloj del Apocalipsis, y lo mantienen desde 1947 los científicos del Bulletin of the Atomic Scientists, un grupo que surgió tras el Proyecto Manhattan (ya saben ustedes, el que logró la primera bomba atómica). Algunos físicos decidieron que ya era hora de advertir al mundo sobre los peligros de la tecnología que ellos mismos habían ayudado a crear.

Este reloj simbólico no marca las horas del día, sino los minutos que nos separan de la medianoche, que representa la destrucción casi total de la humanidad. Cuanto más cerca estén las manecillas de las 24, más sombrío el panorama.

En enero de este año —2017— los científicos adelantaron el reloj a tres minutos para la medianoche. ¿Las razones? La modernización de los arsenales nucleares, el aumento de las tensiones internacionales, y la creciente indiferencia ante el cambio climático. También mencionaron la proliferación de noticias falsas y la erosión del discurso racional en la política global. Vamos, que no faltan motivos.

Este reloj no pretende ser una predicción exacta, sino una metáfora inquietante. Un recordatorio de que los riesgos existen, y que no basta con cruzar los dedos. Hay que actuar. Cooperar. Pensar a largo plazo. Y sobre todo, dejar de jugar con fósforos en una habitación llena de gasolina.

Lo más lejos que ha estado el reloj fue en 1991, tras el fin de la Guerra Fría: 17 minutos para la medianoche. Hoy estamos a solo tres. Y aunque no se oye el tic-tac, la urgencia está ahí.
Así que la próxima vez que mires un reloj, recuerda que hay uno que no mide el tiempo, sino nuestra sensatez colectiva. Y que sigue contando.

Nada más por hoy. Hasta mañana.

Enviado por flexarorion a las 03:29 | 0 Comentarios | Enlace


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