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Inicio > Historias > Tejidos inteligentes: cuando la ropa piensa por ti
| Tejidos inteligentes: cuando la ropa piensa por ti |
2025-08-12 |
En el 2015 empecé mis colaboraciones de ese año en Onda Cero en el programa de Eduardo Yáñez, «déjame que te cuente», con nuevas ganas de hablar de ciencia y tecnología. Lo único que conservo es la «agenda de trabajo» y unas breves notas. A partir de ellas voy a ir haciendo nuevas entradas, basándome en aquella notas y señalando en qué me equivoqué, cuando me equivoqué
Acabo de leer algo sorprendente: tejidos que cambian de grosor según la temperatura. ¿Ropa que se adapta al clima sin botones ni cremalleras? Sí, y no es ciencia ficción.
¿Cómo funciona esta magia textil?
Hay un material con el que he «experimentado» muchas veces, que se llama Nitinol. Su peculiaridad es que tiene memoria de forma. Me explico, en uno de los experimentos lo que he hecho ha sido que un alambre de nitinol ponga un nombre. Siempre he elegido uno corto, para hacerlo rápido. He puesto, por ejemplo, Lola. Se calienta a una temperatura que sirve para fijar la forma (suele ser bastante alta —entre 400 y 500 grados Celsius— y hay que tenerlo varios minutos —entre 4 y 5—). Después se enfría rápidamente para que se fije muy bien la forma. Después podemos manipularlo como nos de la gana. Por ejemplo lo dejamos liso y lo metemos en un sobre. Quemamos el sobre y ese calor (mucho menor que el necesario para fijar la forma) el alambre recupera la forma y del sobre cae un alambre que pone la palabra Lola.
Ese es un material con memoria de forma.
Hay polímeros que tienen memoria de forma. Si se hace un traje con ellos y se pone cuando hace frío, es un traje grueso, pero al llegar, digamos a los 38 grados, se contrae y se convierte en un tejido muy fino.
También existen fibras termorreactivas, que modifican su estructura al detectar cambios térmicos, como si tu camiseta tuviera sensores invisibles.
El MIT ha desarrollado tejidos que se abren como pétalos al detectar el calor corporal, mejorando la ventilación sin necesidad de mecanismos externos.
La Universidad de Cornell explora fibras que se engruesan en ambientes fríos, creando una capa aislante natural.
Para modificar el comportamiento de los tejidos se están introduciendo partículas de nanotecnología.
Aplicaciones que se sueñan
• Moda deportiva: Ropa que se adapta al esfuerzo físico, regulando la temperatura corporal en tiempo real.
• Uniformes militares: Tejidos que se ajustan a condiciones extremas, reduciendo el peso y aumentando la eficiencia térmica.
• Medicina: Vendajes que cambian de forma para aplicar presión o liberar medicamentos según la temperatura del cuerpo.
• Exploración espacial: Trajes que se ajustan automáticamente a las variaciones térmicas del entorno.
¿Y el futuro?
La idea de que la ropa pueda «pensar» no es tan descabellada. Hay textiles que se autoajustan, se limpian solos, o incluso se comunican con dispositivos móviles. La moda del futuro no solo será estética: será funcional, sostenible y profundamente tecnológica.
Nada más por hoy. Gracias por estar escuchándonos. Hasta mañana
Enviado por flexarorion a las 07:18 | 0 Comentarios | Enlace
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