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Inicio > Historias > El coche autónomo y yo: crónica de una predicción fallida
El coche autónomo y yo: crónica de una predicción fallida 2025-07-23

En el año 2015 empecé mis colaboraciones de ese año en Onda Cero en el programa de Eduardo Yáñez, «déjame que te cuente», con nuevas ganas de hablar de ciencia y tecnología. Lo único que conservo es la «agenda de trabajo» y unas breves notas. A partir de ellas voy a ir haciendo nuevas entradas, basándome en aquella notas y señalando en qué me equivoqué

En 2015 el coche autónomo era una promesa tecnológica en fase de pruebas. Había muchas señales de optimismo, con ello quiero decir, que se veía que la conducción autónoma estaba muy cerca. Por eso creí muy interesante empezar mi temporada de «quesitos» de Onda Cero, hablando del «Coche Autónomo».

Incluso en mi libro de 2012 «El Robot Enamorado. Una historia de la Inteligencia Artificial» (Editorial Ariel), planteaba que el 2020 los coches autónomos ya sería una realidad. Y me hice eco de algunas noticias que decían que para 2025 habría catorce millones de coches autónomos circulando en USA.

Hablé de la tecnología emergente: Google había diseñado una flota de coches autónomos Waymo que recorrieron un millón de kilómetros con mínima supervisión humana. Aquellos vehículos usaban sensores (Lidar, Radar y otros), cámaras y GPS para navegar.

La Dirección General de Tráfico española autorizó por primera vez hacer pruebas con coches autónomos y un Citroën recorrió Vigo-Madrid sin que el conductor tocara el volante. Eso sí, el conductor tenía que ir, pues era una de las exigencias de la DGT.

Hoy vemos que los resultados infinitamente más modestos que los soñados por mí. Hay coches autónomos funcionando. Por ejemplo, los ya mencionados coches Waymo (la filial de Alphabet —es decir Google— para coches autónomos) que circulan como taxis en Filadelfia (USA) o coches chinos, distintos a los de Alphabet, que se llaman Baidu Apollo Go que es un servicio de robotaxis en ciudades chinas como Wuhan –donde se detectó por primera vez horroroso virus Covid-19-- y Chingging. Tienen una autonomía de nivel 4; es decir, pueden circular en rutas predefinidas y con supervisión remota.

Tanto Waymo como Baiudu Apollo Go están muy lejos de lo que yo esperaba. Mea culpa.

Mi principal pregunta es: ¿en qué me equivoqué?

Creo que no hay un motivo único de equivocación, ha sido un fracaso debido a múltiples causas. Es decir, multifactorial.

1. El primer factor es que la tecnología es mucho más compleja de lo que parece. En mi descargo tengo que decir que siempre ocurre lo mismo. Casi todas las tecnologías sufren el mismo proceso. Hay una prueba de laboratorio prometedora y se especula con sus posibilidades. Al tratar de llevarla a la práctica se ve que era mucho más difícil de lo pensado. Normalmente el 20% final se lleva más recursos que el otro 80% inicial. Después se rebajan expectativas. Va a hacer cosas buenas, pero mucho menos dramáticas de lo que se esperaba. Posteriormente, hay un tiempo de maduración en el que la tecnología se consolida, con objetivos mucho más realistas, pero que funcionan y son verdaderamente útiles.

2. El segundo factor es que la infraestructura urbana es insuficiente. Muchas ciudades no estaban preparadas: faltaban señales adaptadas, conectividad estable y mantenimiento adecuado del pavimento.

3. La legislación y la responsabilidad legal no estaba clara. ¿Se pueden usar coches autónomos? ¿En qué condiciones? ¿Si hay un accidente quién es el responsable?… surgieron cientos de preguntas que, poco a poco se están dando respuestas.

4. Desconfianza del público. Muchos, entre los que me incluyo, sentimos un cierto miedo, en muchos casos irracional, en mi caso in duda, a dejar que una máquina sin supervisión humana nos dirija. Y eso ha sido potenciado por los accidentes que han tenido y que han sido amplificados los media.

Personalmente, tengo muy claro cuál es el algoritmo para dejar al coche autónomo realizar ciertas labores, pero no todo el mundo está de acuerdo. Mi algoritmo es el siguiente: cuando en una tarea determinada el número de accidentes provocados por autónomos sea menor que el provocado por humanos deben permitirse los autónomos. Claro que a este algoritmo le faltan muchos detalles. El principal es ¿cómo medimos el número de siniestros? Para mí, es evidente que debe haber una escala, digamos del 1 100. El cien podría ser pisar una raya continua y el uno atropellar con resultado de muerte a una persona. Si se atropella a diez con resultado de muerte la escala sube a 1000.

En definitivas cuentas, hay que preparar el algoritmo (o como dice Fabián C Barrio: el algorrino [https://youtu.be/2-n_kTJ8O-s?si=IgDUprsZwbr6yuIk]) con un gran consenso ciudadano.

5. Costes y modelo de negocio. No es fácil estimar los costes de una flota de robotaxis, ni de poner en claro un modelo de negocio.

Ya vemos que los resultados alcanzados están muy lejos de los que soñé. Pero que no sean el ideal no significa que no sean útiles.

Voy a poner un ejemplo sencillo, donde la capacidad actual de la conducción autónoma puede ser beneficioso. Está bastante claro que en autopista los camiones autónomos pueden ser sumamente prácticos. Es un entorno muy bien reglado, con la circulación muy bien definida. En ese entorno los coches autónomos actuales son capaces de funcionar. Así que, veamos un posible escenario.

Un conductor humano lleva el camión hasta el centro logístico situado al lado de la autopista. Allí se carga y se define su camino. Se le deja ir en autónomo sin conductor hasta el centro logístico de destino, digamos que a dos mil kilómetros de distancia. Allí, en el centro logístico de destino, se sube un conductor humano y lleva el camión a la zona de la ciudad que sea necesario.

El camión automático solo va por autopista.

Esto creo que es viable y ofrece ventajas indudables. La principal es que el trabajo de camionero es duro y muy pocos jóvenes quieren adoptarlo. Faltan conductores. Este sistema disminuye un poco el problema.

¿Existirá en coche autónomo que soñé en 2015 alguna vez? Creo que sí, pero será a cuarenta años vista. Esto de cuarenta años vista me suena a lo de la energía de fusión que siempre, preguntes cuando preguntes, está a treinta años en el futuro. Entretanto cada vez se irán consiguiendo nuevos hitos. El coche autónomo irá ampliando su utilidad.

En el mundo eral, las cosas van mucho más despacio que en el mundo soñado, por ejemplo en mi libro.

Saludos

Enviado por flexarorion a las 07:21 | 0 Comentarios | Enlace


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