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Las comillas delatoras 2025-07-09

Esta es una nota de mis colaboraciones en julio y agosto de 2020, en Onda Cero, en el programa de Eduardo Yáñez, al que agradezco su paciencia por permitirme hablar de tan peregrinas ideas. No es exactamente lo que dije. Son las notas que tenía preparadas a la hora de ponerme ante el micrófono, no lo que dije.

Al escribir el título me he acordado de aquella vieja adivinanza. Se trataba de adivinar el nombre de la película con unas cuantas pistas. El narrador dice: se levanta el telón, en el escenario hay una boñiga de vaca. ¿Cómo se llama la película? La respuesta es "La huella delatora". Obviamente la cagada de vaca es "de la tora".

Cuando esta adivinanza se puso de moda no hacía mucho que se había estrenado la película "Sleuth" (1972) dirigida por Joseph L. Mankiewiccz y que en España se tradujo como "La huella delatora".

🎙️ Buenas noches, oyentes.
Hoy quiero hablaros de algo que parece menor, pero dice mucho de cómo nos relacionamos con el lenguaje y la tecnología: las comillas. En especial, las comillas latinas —esas que se parecen a una “V” tumbada, o como dirían los más matemáticos, dos signos de «menor que» seguidos por dos signos de «mayor que»: « ».
Siempre que puedo hacerlo fácilmente, me gusta usarlas. ¿Dónde resulta sencillo? Pues en procesadores como LibreOffice u OpenOffice. Basta con pulsar la tecla que está encima del número dos —la de las comillas inglesas— y ¡voilà! Ahí aparecen nuestras queridas comillas latinas.
Pero en otros entornos, como el correo electrónico o WhatsApp, el asunto se complica. Se puede, sí, pero resulta engorroso. Por eso, a veces me resigno a usar las comillas inglesas —esas dos comitas que aparecen sobre la palabra: "así".
Lo cierto es que estas comillas latinas están desapareciendo poco a poco de nuestros teclados, y en mi opinión, es una auténtica pena. Son más elegantes, más bonitas, y además, la Real Academia Española recomienda su uso.
Cada familia idiomática tiene su estilo:
• En el mundo anglosajón, dominan las comillas inglesas: " ".
• Los franceses usan las mismas latinas que en español, pero añaden un espacio entre la comilla y la palabra.
• Y los alemanes… ¡van al revés! Lo que para nosotros es abrir, para ellos es cerrar, y viceversa.
📰 Hace poco, un periódico informaba sobre una supuesta comunicación de la CIA a los Mossos d’Esquadra en 2017, alertando de un posible atentado en La Rambla. Julian Assange, fundador de WikiLeaks, reaccionó en Twitter señalando que el documento usaba comillas latinas: « ». Algo extremadamente raro en un informe de la CIA. Yo coincido con Assange: es poco probable, aunque no imposible.
Lo que sí es seguro es que nuestros teclados están dejando atrás signos tan nuestros como estas comillas. Quizás sea momento de pedirle a los fabricantes que las reincorporen, y devolverles el lugar que merecen.

No tenemos ninguna razón para renunciar a nuestras raices latinas.

✨ Nada más por hoy. ¡Buenas noches!

Enviado por flexarorion a las 10:00 | 0 Comentarios | Enlace


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