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		<title>Ciencia 15</title>
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		<description>Comentarios intrascendentes a noticias científicas y técnicas de los últimos quince días (más o menos)</description>
		<dc:language>es-ES</dc:language>
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		<dc:publisher>flexarorion</dc:publisher>
  		<dc:creator>flexarorion</dc:creator>
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	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/63639">
		<title>Conflictos del siglo XXI</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/63639</link>
		<description>«La agitación que se desarrolla en Irán es la quintaesencia del conflicto del siglo 21. Por un lado los matones del gobierno disparan balas. Por otro lado están los jóvenes manifestantes disparando &amp;#8220;tweets&amp;#8221;». &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nicholas Kristof en el The New York Times del 18 de junio de 2009.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 Creo que hay poco más que añadir, salvo decir, para los que no lo sepan, que se llaman «tweets» a los mensajes de la red social &lt;a href=&quot;http://es.wikipedia.org/wiki/Twitter&quot;&gt;Twitter&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Saludos</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/63612">
		<title>700 Euros por litro cuadrado</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/63612</link>
		<description>A veces leo cosas que me hacen reír. Una de ellas acabo de leerla y dice:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«En en Parque Rural Teno Alto de Tenerife han desarrollado un sistema que 'atrapa' la niebla a fin de conseguir agua. Y parece que los resultados son óptimos pues obtienen &lt;b&gt;más de 700 euros por litro cuadrado&lt;/b&gt; cada treinta días».(Las negrillas están así en el original).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya me gustaría a mí obtener 700 Euros por litro cuadrado si supiera lo que es eso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es la página de LaSexta del 8 de noviembre de 08:&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://www.lasextanoticias.com/noticia/atrapando/niebla/301861&quot;&gt;La Sexta&lt;/a&gt;</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/63057">
		<title>Canon a los recién nacidos</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/63057</link>
		<description>Han coincidido en mi vida dos hechos totalmente dispares, pero que su ocurrencia a la vez me han hecho pensar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por un lado, una compañera de trabajo acaba de ser madre. Por otro, en Francia se ha aprobado la «ley Sarkozi» de cortar Internet tras tres avisos y sin sentencia judicial a los «piratas».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y acabo de recordar nuestra ley de Propiedad Intelectual que hace que tengamos que pagar un canon por todo soporte o equipo que sea capaz de almacenar obras que puedan tener Copyright. No por almacenarlas sino por tener la capacidad de hacerlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y he pensado en el recién nacido. Dentro de unos años en la guardería y después en el colegio le obligarán a aprender y recordar material protegido por Derechos de Autor. Cuanto mejor lo haga, mejores notas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tendrá que aprender cosas de los libros de texto (almacenarlo) y tendrá que ser capaz de reescribirlo en los exámenes escritos o de reproducirlo verbalmente... Y los libros tienen Copyright.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que en aplicación estricta de la ley deberían cobrar un canon a los padres que traen al mundo una criatura capaz de almacenar y de reproducir material protegido por los derechos de autor... Y también tendrían que cobrarlo por cada examen, pues en ellos, seguro que la criatura reproduce materiales protegidos por derechos de autor... Y si un compañero de clase ayuda a otro a aprender ciertos temas también tendría que pagar un canon... Y si...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, a los empollones habría que cobrarles un canon más alto, pues almacenan muchas más cosas que los demás...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me está entrando un cierto escalofrío: ¿La educación no es un fomento de la piratería? ¿No estamos fomentando que los niños almacenen material con Copyright?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:)</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/61932">
		<title>El radar y las zanahorias</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/61932</link>
		<description>&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todos hemos oído alguna vez aquello de que las zanahorias son buenas para la vista. Y, efectivamente, malas no son. Las zanahorias contienen beta-carotenos que es un precursor de la vitamina A , también llamada retinol, lo que nos indica que es indispensable para el buen funcionamiento de la retina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, una persona sana, con una dieta normal, ya ingiere suficiente vitamina A como para que el comer más o menos zanahorias no le afecte lo más mínimo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Entonces, de dónde viene esa idea de que comer zanahorias es bueno y necesario? La respuesta es sorprendente, procede del desarrollo del radar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya sabemos que tanto los ingleses como los alemanes, durante la Segunda Guerra Mundial, estaban perfeccionando dicho sistema. Y digo perfeccionando pues ya se sabía que las señales electromagnéticas rebotaban en los metales. O dicho de otro modo, que los metales eran como espejos para las señales electromagnéticas y que, por tanto, se podrían utilizar para detectar aviones y barcos. Concretamente fue Henrich Hertz quien en 1887 descubrió que había materiales que dejaban pasar la señal y otros que la reflejaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que ya he contado en este blog que en la Batalla del Río de la Plata (también conocida como Batalla de Punta del Este) los alemanes y los ingleses tuvieron su primer enfrentamiento naval. El &lt;i&gt;Graf Spee&lt;/i&gt; era un acorazado de bolsillo alemán y sus restos se han podido ver durante muchos años desde Montevideo. Ahora están en un museo en la propia ciudad. Merece la pena verse, por cierto. Bueno, mejor dicho, merece la pena darse una vuelta por Montevideo y disfrutar de sus calles, de su comida, de sus tiendas de libros de segunda mano, de sus tiendas de fotografía con cámaras que despiertan añoranzas, de su Planetario... y de sus gentes. (De nada, Claudio, de nada Óscar, de nada amigos de la Asociación astronómica...).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://middle-watch.com/images/Radar/Old_display.jpg&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las cosas que hicieron los alemanes antes de abandonar el barco fue destruir algo que era muy secreto. Concretamente un radar...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero volvamos a Inglaterra. Había un piloto de nombre John Cunningham (su vida la podéis ver &lt;a href=&quot;http://en.wikipedia.org/wiki/John_Cunningham_(RAF_officer)&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt;) que era apodado «Ojos de gato». Y la razón era sencilla; en el primer párrafo de su vida en la wikipedia lo dice: «He was credited with 20 kills, of which 19 were claimed at night». Nada menos que diecinueve «cazas» cazados de noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La explicación era sencilla, pero secreta. El avión de John llevaba lo que se llamó &lt;i&gt;Airborne Interception&lt;/i&gt;, que no era ni más ni menos que una versión aerotransportada de un primitivo radar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la RAF quería mantenerlo en secreto y resulta que a John le gustaban las zanahorias, así que hicieron correr la «noticia» de que sus éxitos eran debidos a que comía muchas zanahorias y eso le daba «visión de gato».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La noticia llegó a nuestras abuelas y nos han hecho comer cientos de zanahorias, «pues son buenas para la vista» y ha dado lugar a ese chiste tan malo que dice que «las zanahorias son muy buenas para la vista, ¿has visto alguna vez a un conejo con gafas?».&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/61471">
		<title>El trágico coste de ser acientífico</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/61471</link>
		<description>&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://javarm.blogalia.com//historias/61348&quot;&gt;El pez  en su entrada «Anticiencia y SIDA»&lt;/a&gt; nos lleva a un extraordinario artículo de Peter Singer titulado &lt;a href=&quot;http://www.project-syndicate.org/commentary/singer44/Spanish&quot;&gt;El trágico coste de ser acientífico&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es tan bueno que lo único que se me ocurre es pedirles que lo lean.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuántos muertos ha habido, hay y habrá por no hacer caso de lo que dice la ciencia?&lt;br /&gt;
Hay una frase del trabajo que quiero reproducir:&lt;br /&gt;
«Las lecciones de esta historia son aplicables a siempre que la ciencia es pasada por alto en la formulación de políticas públicas. Esto no significa que siempre que haya una opinión mayoritaria en la comunidad científica, ésta será correcta. La historia de la ciencia muestra claramente lo contrario. Como los demás seres humanos, los científicos pueden ser influidos por una mentalidad de rebaño y el temor a verse marginados. El error culposo, especialmente cuando hay vidas en juego, no es estar en desacuerdo con los científicos, sino rechazar la ciencia como método de investigación.»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bueno, pues eso: ¡que se lo lean!&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/61426">
		<title>El día que nació la dendrocronología</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/61426</link>
		<description>&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;La dendrocronología, como cualquier otra técnica de datación, fue desarrollada a lo largo de muchos años; pero hay una fecha que marcó un hito y que se considera la de su nacimiento; se trata del 22 de junio de 1929&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La &lt;a href=&quot;http://es.wikipedia.org/wiki/Dendrocronología &quot;&gt;dendrocronología&lt;/a&gt; es una técnica de datación que se basa en el crecimiento de los árboles. Cada año, el el grosor de un árbol aumenta añadiendo un nuevo anillo. Los anillos se ven perfectamente al cortar transversalmente cualquier árbol. Un anillo, un año. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0b/Taxus_wood.jpg&quot;&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Imagen de wikipedia en la que se ven los anillos de crecimiento un tejo)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante muchos años A. E. Douglas, que es el fundador del Laboratory of Tree-Ring Research (Laboratorio de Investigación de los Anillos de los Árboles) de la Universidad de Arizona, estuvo trabajando para lograr fechar una madera por medio de los anillos de los árboles.&lt;br /&gt;
Cada año crece un nuevo anillo. Pero no todos los anillos son iguales. Los hay gruesos y los hay finos. El crecimiento del anillo depende de la pluviosidad, de la temperatura, de los nutrientes en el suelo, etc. &lt;br /&gt;
Cada año ocurre una cosa distinta, y ello se refleja en el anillo correspondiente. &lt;br /&gt;
Pensemos en una década en la que las condiciones climáticas han sido tales que los tres primeros años han hecho crecer mucho los anillos, después ha habido un año estrecho (E), después dos gruesos (G), después dos finos, seguidos por uno grueso y otro estrecho. La pauta sería GGGEGGEEGE. &lt;br /&gt;
Esa pauta define esa década. Por supuesto que en una zona puede haber habido un crecimiento grueso, pero en otra uno estrecho. Es decir, la pauta sirve para una zona y nada más que para esa.&lt;br /&gt;
Supongamos que en un yacimiento arqueológico (de la zona para la que tenemos la secuencia de anillos) encontramos un fuego con un tronco medio quemado con la secuencia GGGEGGEEGE. Casi con seguridad que estamos ante una madera que ha vivido en esa década. Y podemos suponer que el anillo más superficial corresponde al año en el que el tronco fue cortado.&lt;br /&gt;
De ese modo podemos saber la fecha de un yacimiento.&lt;br /&gt;
&lt;a href=&quot;http://es.wikipedia.org/wiki/Pueblo_Bonito &quot;&gt;Pueblo Bonito&lt;/a&gt; «fue un antiguo complejo habitacional que albergó a los antiguos indios pueblo, portadores de la cultura anasazi» (según Wiki).&lt;br /&gt;
En 1929 los arqueólogos tenían una cronología muy detallada de la habitación en dicho pueblo. Pero se trataba de una cronología flotante, es decir, sabían la secuencia de años; sabían qué había sucedido antes y qué había sucedido después; pero no tenían ningún «punto de anclaje» que permitiera unirlo a nuestro calendario.&lt;br /&gt;
El día 22 de junio de 1929, Douglass tenía por una parte una larga tira de papel en la que estaban los gráfico anillos de árboles aún vivos de la zona que permitían retroceder varios miles de años. Por otra parte tenía un tronco medio calcinado encontrado en un hogar del sitio arqueológico.&lt;br /&gt;
Dicen sus colaboradores que Doyglass se sabía casi de memoria todas las secuencias significativas de sus gráficos.&lt;br /&gt;
Lupa en mano miró y miró el tronco, y, en un momento exclamó: «I think we have it» («Creo que lo tenemos»).&lt;br /&gt;
Efectivamente, en el tronco calcinado, había encontrado una secuencia de años que correspondía con una de su gráfico. Esa era el ancla que se necesitaba para transformar la cronología flotante de los arqueólogos en cronología absoluta. Es decir, el ancla que transformaba años flotantes en años reales de nuestro calendario. En el tronco calcinado había una secuencia que correspondía con la que Douglass había obtenido para los años 1240 y 1300.&lt;br /&gt;
De esa manera se estableció que «Pueblo Bonito» había estado ocupado en el siglo XI y a principios del siglo XII. Posteriormente se estableció que las ruinas de Betatakin y de Mesa Verde eran más recientes, del siglo XIII.&lt;br /&gt;
Se suele considerar que ese día, el 22 de junio de 1929, marca el inicio de la dendrocronología.&lt;br /&gt;
Evidentemente había habido un intenso trabajo anterior y hubo, y sigue habiendo, un trabajo posterior; pero no parece mala fecha simbólica establecer como origen de la edndrocronología el día que se encontró un «ancla» que permitía transformar fechas flotantes en fechas absolutas.&lt;br /&gt;
El próximo 22 de junio será su 80 aniversario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nota. La mayor parte de los datos de este artículo proceden de la excelente obra «Histoire du climat depuis l&quot;an mil» cuyo autor es el historiador Le Roy Ladurie, publicada en 1983 por Flammarion en París en la colección Champs.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/61341">
		<title>Robot con neuronas de rata</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/61341</link>
		<description>En la Universidad de Reading (UK) a lo largo de 2008 desarrollaron un robot cuya inteligencia se basaba en células reales de rata.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es que sea un Einstein, pero es capaz de eludir obstáculos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El robot no es humanoide, más bien parece un cubo (figura geométrica) con ruedas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero lo mejor es que lo veáis aquí, en &lt;a href=&quot;http://www.youtube.com/watch?v=1-0eZytv6Qk &quot;&gt;Youtube&lt;/a&gt; . El vídeo es de NewScientist.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/61247">
		<title>¿Habla o música?</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/61247</link>
		<description>&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el número del 11 de noviembre de NewScientist hay una noticia que me ha llamado la atención; se trata de un experimento en el que se ve que basta con repetir una frase varias veces para que nos parezca música.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados de 1990 la psicóloga Diana Deutsch se dio cuenta de que al repetir exactamente una frase al oírla varias veces parecía música.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella frase pueden oírla &lt;a href=&quot;http://www.tinyurl.com/65tcer&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estaba editando sonido cuando se vio obligada a escuchar varias veces la siguiente frase: «sometimes behaves so strangely» y al hacerlo se dio cuenta de que empezaba a oír música.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquella frase pueden oírla &lt;a href=&quot;http://www.tinyurl.com/65tcer&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bastaba repetir una frase EXACTAMENTE para que nuestro cerebro interpretase música. Es un elemento clave el ver que la frase se repita EXACTAMENTE si se cambia de tono o se altera algo, la percepción de música desaparece.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora (2008) Deutsch ha confirmado que aquella idea que tuvo en los años 90 es cierta. Lo ha probado en cantantes profesionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deutsch nos dice que lo que es realmente un misterio es por qué no oímos música permanentemente. Y adelanta la hipótesis de que al tratar de entender el significado de una frase anulamos las claves que nos darían la sensación de un tono musical.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/61045">
		<title>12 de diciembre 1901, primera transmisión de radio transatlántica</title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/61045</link>
		<description>&lt;br /&gt;
Hoy se suele considerar que el día 12 de diciembre de 1901 fue un día importante para la tecnología. Marconi logró transmitir por «telegrafía sin hilos» un mensaje desde Cornwall en Inglaterra hasta St. John en Terranova. Quizá lo más importante fue que los teóricos decían que era imposible debido a que la curvatura de la tierra impediría la propagación de la señal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el servicio de libros de Google, recientemente se ha incorporado toda la colección de la revista «Popular Science» y me ha parecido una buena idea ver qué pensaban en su época de lo que hoy consideramos «la hazaña» de Marconi.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las páginas 381 y 382 del número de febrero de 1902 podemos leer lo siguiente, en traducción más o menos libre:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
TELEGRAFÍA SIN HILOS&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como todos nuestros lectores conocen por los periódicos, Mr. Marconi ha transmitido exitosamente señales sin hilos [hoy diríamos de radio, o radioeléctricas] a través del Atlántico desde Cornwall, Inglaterra, a St. John en Terranova. Las ondas eléctricas se recibieron en St. John mediante un gran hilo suspendido de una cometa y por medio de un teléfono, presumiblemente mediante la utilización de un cohesor [ver nota 1 más abajo]. Todavía no se ha publicado una descripción del último aparato de Marconi. Sin embargo, los resultados obtenidos por él mismo hace varios meses muestran que su aparato se ha mejorado en su acción selectiva, y este último logro muestra que poco queda por hacerse en la forma de incrementar la potencia. Sin embargo parece que hay claras limitaciones a la utilización de la telegrafía sin hilos; es en este momento mucho más lenta que los aparatos Morse estándares que utilizan un hilo, el operador receptor no puede interrumpir al emisor sino que tiene que esperar pacientemente hasta que el mensaje acabe, no hay ninguna garantía de secreto, y solamente se puede usar un aparato a la vez dentro del límite de su alcance [como todos los aparatos emiten del mismo modo, en el mismo rango de frecuencias, se interfieren unos con otros].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un mapa del mundo mostrando todas las conexiones con cable es un asunto muy complicado, y reemplazar estos cables por aparatos sin hilos es impensable, al menos hasta que el sistema de Marconi evolucione en algo muy distinto de los que es hoy. Los hechos pueden verse claramente con una analogía acústica. La confusión de sonidos habitual en una bolsa de cambios es bastante mala, pero si la multitud de tonos característicos de las voces se redujeran a la monotonía de meros clicks y si el poder de resolución o de selección de los oídos del que escucha se redujera a la vez muchos miles de veces, la confusión verdaderamente no tendría solución. La potencia de voz de cada hablante tendría que reducirse, y cada hablante y sus oyentes deberían ocupar un cierto espacio con exclusión de todos los demás. En estas condiciones, la demostración de un hablante de su potencia para hacerse oír, a través de una distancia de muchas millas apenas se vería como algo que tuviera alguna importancia práctica, a menos que se pusiera en tela de juicio si sus asociados podrían tener el derecho de restringir el uso de sus potencias vocales. El mismo campo de la telegrafía sin hilos parece estar limitado a difundir la telegrafía en áreas limitadas, especialmente en áreas de agua».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Da toda la sensación de que lo que hoy consideramos un hito importantísimo en el desarrollo de la radio, fue considerado por sus contemporáneos poco más que un divertimento sin importancia.&lt;br /&gt;
Casi todo lo que dice el artículo es correcto; salvo un pequeño detalle, el hundimiento del Titanic demostró que poder tener una voz muy potente, capaz de oírse a muchas millas, aunque para ello todos los demás tuvieran que estar callados y a la escucha, era un importante sistema de alarma.S.O.S.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;img src=&quot;http://anilandro.googlepages.com/cohesormarconimultiple.jpg/cohesormarconimultiple-full.jpg&quot;&gt;&lt;br /&gt;
Cohesor de Marconi: varias secciones en serie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nota 1. &lt;a href=&quot;http://es.wikipedia.org/wiki/Cohesor_de_Bradley&quot;&gt;El Cohesor de Bradley&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;
El cohesor era un detector de la señal electromagnética. Básicamente era un tubo, muchas veces de cristal, en el que había limaduras de ciertos metales. Al recibirse una señal electromagnética suficientemente potente, saltan pequeños arcos voltaicos entre las virutas, que de ese modo se unen y forman un camino de baja resistencia. Inicialmente tenía una gran resistencia (no dejaba pasar la electricidad) después se cambia a baja resistencia (deja pasar la electricidad). Por tanto, de ese modo se podía saber si se había emitido una señal o no. Lamentablemente, una vez establecido el camino no volvía al estado inicial de alta resistencia por lo que había que establecer un mecanismo para hacerlo. Ese mecanismo era golpear el cohesor de alguna manera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La novedad de Marconi es que ponía varios cohesores en serie para aumentar la sensibilidad.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://ciencia15.blogalia.com//historias/60879">
		<title>Navegación animal, mapas y brújulas </title>
		<link>http://ciencia15.blogalia.com//historias/60879</link>
		<description>  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Los sistemas de navegación de muchos animales no sólo precisan de saber localizar dónde están los puntos cardinales (brújula), también necesitan saber dónde están y hacia dónde quieren ir (sentido de mapa)&lt;/b&gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Los salmones utilizan el magnetismo terrestre para regresar a los lugares de nacimiento&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día 2 de diciembre de 2008, varios periódicos nos hablaban de «Una nueva Teoría que explica cómo los salmones escoceses encuentran su lugar de nacimiento». Ver por ejemplo &lt;a href=&quot;http://news.scotsman.com/scitech/New-theory-on-how-Salmon.4750204.jp&quot;&gt;Scotsman&lt;/a&gt; &lt;a href=&quot;http://www.sciencedaily.com/releases/2008/12/081201200039.htm&quot;&gt;Science Daily &lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre ha habido un problema en saber cómo se las arreglan los salmones para sus migraciones. Nacen en diversos ríos, en agua dulce. Emigran a los lugares de pastos a miles de kilómetros y cuando les llega la madurez sexual vuelven a mismo río en el que nacieron para aparearse y tener hijos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas veces he leído que lo hacían por el «olor» del lugar de nacimiento. Pero, claro está, pensar en que a más de cinco kilómetros de distancia, el salmón es capaz de saber cómo huele su lugar de nacimiento y ser capaz de dirigirse a él, parece bastante improbable. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un reciente estudio llevado a cabo por Kenneth Lohmann, del que hablaremos más adelante, insinúa que los salmones se valen del campo magnético terrestre para migrar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cada río del mundo tiene su propia firma magnética (inclinación, fuerza del campo, polarización, etc.). La idea de Lohmann, sin demostrar, es que al nacer, la cría de salmón memoriza la firma de su lugar de nacimiento. Emigra a los lugares de pasto pues sabe genéticamente cuál es su firma magnética. Y cuando llega la madurez retorna a la firma magnética del lugar de origen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La firma magnética no le lleva exactamente a los dos lugares, pero sí les lleva a una zona cercana y allí entran en juego otros sentidos como el de la vista o el olfato. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Está sin demostrar, pero Lohmann se basa en sus experiencias previas con otros animales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de los problemas para recuperar los salmones en ríos en los que han desaparecido es ese instinto que hace que los salmones vuelvan a poner huevos al mismo lugar en el que ellos nacieron. SI un río no tiene salmones no hay forma de que vuelvan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, dice Lohmann, si lo que ocurre es que los recién nacidos memorizan la firma magnética y luego vuelven a ella, parece posible criarlos en cautividad pero con la firma adecuada para que una vez adultos vuelvan (o vayan por primera vez) a los lugares adecuados, que se hayan reservado para ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La idea no es nueva, como sugiere el titular del periódico escocés. Ya se había sugerido otras veces; ver por ejemplo esta &lt;a href=&quot;http://www.gi.alaska.edu/ScienceForum/ASF6/691.html&quot;&gt;página de educación de Alaska&lt;/a&gt; pero sí es cierto que ahora procede de una persona que lleva muchos años trabajando en el tema, aunque haya sido con otros animales.&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Empecemos por unas experiencias&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Archie Carr era un profesor de zoología de la Universidad de Florida. En 1956 publicó un libro titulado «The Windward Road», que podríamos traducir como «El Camino de Barlovento», en el que detalla sus viajes a través del Caribe. En el capítulo titulado «The Captains», nos cuenta sus conversaciones con los pescadores de las islas Caimán. El capitán de un barco de pesca le contó que habían capturado tortugas al norte de Nicaragua. Tal como era habitual en la época, en los caparazones de las tortugas escribió sus iniciales. Fueron rumbo al Cayo Hueso (Key West) en Florida para venderlas en el mercado; pero cuando estaban a punto de llegar les cogió una tormenta; el barco cabeceó y las tortugas se escaparon. Varios meses después, pescadores trabajando al norte de Nicaragua capturaron tortugas y vieron que en dos de ellas estaban escritas las iniciales del capitán. Sin duda eran las mismas tortugas. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Las habían pescado en Nicaragua, las habían llevado hacia el norte unos mil kilómetros, se habían escapado y habían vuelto al lugar donde las habían capturado inicialmente. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
¿Qué sistemas de navegación utilizaban las tortugas? &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Deben observar que no sólo se trata de saber los puntos cardinales. El tema es mucho más complicado. Deben saber dónde están y hacia dónde deben dirigirse. Es decir, deben tener un mapa de su ubicación y del lugar donde quieren ir, y deben navegar de uno a otro sitio (para eso bien viene una brújula). Pero quiero dejar claro que hay dos mecanismos distintos, el del mapa y el de la brújula. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Para confirmar el relato y hacerlo de un modo mucho más controlado cogieron tortugas y las transportaron varios kilómetros, en cajas cerradas, para que no tuvieran pistas visuales, y dándoles muchas vueltas y revueltas para tratar de despistarlas. Al llegar a destino observaron que las tortugas se orientaban hacia el sitio donde habían sido capturadas. A pesar del despiste, y a pesar de que no podían haber obtenido pistas visuales, sabían donde estaban y sabían adonde querían ir. ¿De dónde sacaban las pistas? Una posible respuesta es del campo magnético terrestre.&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Recientemente, en 2004, &lt;a href=&quot;http://jeb.biologists.org/cgi/reprint/207/11/1771&quot;&gt;Avens y Lohmann&lt;/a&gt; han repetido la experiencia transportando las tortugas entre 37 y 170 km de distancia. Y al soltarlas, mayoritariamente se han puesto a intentar navegar hacia el punto de origen. (No podían hacerlo pues estaban encerradas, pero se posicionaban y avanzaban hacia el sitio donde habían sido capturadas). Lohmann es el mismo que ahora ha dicho lo de los salmones.&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Se sospechaba que la forma de hacer los mapas pudiera estar relacionada con el campo magnético de la Tierra que no sólo nos señala donde está el norte, sino que tiene otros parámetros que nos pueden permitir saber otras cosas. Por ejemplo, la inclinación de las líneas de fuerza respecto a la horizontal nos permite saber la latitud. En el ecuador, las líneas de fuerza son paralelas a la superficie, en los polos entran verticalmente (90º). Así que saber la latitud podría hacerse a partir de dicha inclinación. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Saber la longitud (o cualquier otro sistema que nos permita saber el punto en el que estamos) ya es mucho más difícil. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Una posibilidad, y nadie ha demostrado que sea así para las tortugas, es que sean capaces de determinar la declinación magnética: la diferencia angular entre el norte geográfico y el norte magnético en un punto determinado. Vamos a hablar un poco más sobre ello. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
El polo geográfico no coincide con el polo magnético. Por tanto, dado un punto de la tierra, pongamos por ejemplo Cayo Hueso, la brújula apunta al norte magnético que no coincide con el norte geográfico. Para determinar el norte geográfico podemos usar, por ejemplo, la estrella polar, o algún otro método astronómico. Los dos ángulos, el magnético y el geográfico, no coinciden. Y, grosso modo, el ángulo de diferencia nos da una idea de la longitud del punto en el que estamos. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Lamentablemente, para determinar el norte geográfico hay que ver los fenómenos astronómicos con precisión y es dudoso que las tortugas puedan hacerlo. Las aves sí, pero las tortugas no. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Para ver si el magnetismo terrestre estaba implicado de algún modo en la navegación de las tortugas, los autores citados, Avens y Lohmann, pusieron en las jaulas experimentales de las tortugas unas bobinas electromagnéticas que simulaban el campo magnético de la tierra en distintos sitios y sus observaciones demuestran que las tortugas se basan en el campo magnético para saber dónde están. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Todo parece indicar que para saber adonde dirigirse utilizan la memoria de las condiciones magnéticas del sitio donde estaban. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Por lo tanto, en este momento sabemos que el campo magnético de la tierra juega un importante papel en el «sentido de mapa» de las tortugas; pero ignoramos cuál es el mecanismo. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Creo que es importante volver a señalar que se necesita un sistema de dos coordenadas, algo parecido a una latitud y una longitud. Y mientas que saber la latitud es relativamente sencillo (la inclinación del campo magnético respecto a la horizontal o su intensidad), la longitud no lo es tanto. Aunque quizá una mezcla de inclinación e intensidad definan con bastante precisión un punto determinado. Teóricamente, si la tierra fuera exactamente uniforme, el polo magnético coincidiera con geográfico, y estuviera aislada de las influencias exteriores, la intensidad del campo estaría totalmente ligada a la inclinación. Pero la tierra no es uniforme y está sometido a la influencia del campo magnético solar, y de otros, por lo que realmente es posible pensar en un sistema de dos coordenadas en el que uno sea la inclinación y otro la intensidad. Pero me resulta bastante difícil de creer la precisión que deben tener los sentidos de los animales capaces de usar esa información.&lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Aves que detectan la declinación entre polo magnético y geográfico&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
En un artículo publicado el 6 de septiembre de 2005 en &lt;a href=&quot;http://www.cell.com/current-biology/abstract/S0960-9822(05)00769-4&quot;&gt;Current Biology&lt;/a&gt;, Susanne Akesson y colaboradores, llegaron a la conclusión de que el gorrión blanco coronado (&lt;i&gt;Zonotrichia leucophrys gambelii&lt;/i&gt;) posiblemente es capaz de detectar el ángulo entre el norte geográfico y el magnético en las regiones árticas. Y eso es lo que le da el sentido de mapa. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
Debemos observar que este experimento se hizo en regiones árticas donde el ángulo es muy grande. Pero no nos explica cómo se hace desde Florida, donde ese ángulo es insignificante. &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
  &lt;br /&gt;
 &lt;b&gt;El apasionante mundo de la navegación animal&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con estas pinceladas he querido comentar muy brevemente algunas de las ideas actuales sobre navegación animal. Cada vez parece más claro que muchos animales utilizan el campo magnético terrestre tanto como brújula como para el sentido de mapa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y todavía nos queda mucho por saber cómo detectan los campos y qué juego de coordenadas utilizan verdaderamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En muchos casos la brújula la obtienen por cristales de magnetita que llevan en su cuerpo y el sentido del mapa parece que lo obtienen a partir de los ojos. No de la vista, sino del campo magnético que se manifiesta en los fotoreceptores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esto nos llevaría a dos coordenadas, cada una de ellas obtenida de un órgano diferente. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.&lt;br /&gt;
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