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Champán explosivo 2015-10-06

Publicado en el Diario Vasco. Big Bang el 29 de abril de 2015

Autor: Félix Ares

Las botellas de los vinos inventados por Pierre Perignon tenían tendencia a explosionar

La historia que se cuenta habitualmente es que Dom Pierre Perignon, monje Benedictino que llegó a ser el jefe de las bodegas de la abadía de Hautvilliers, diócesis de Reims, fue el inventor del champán. La historia es parcialmente cierta y hay que matizarla.
Nadie duda de que Perignon era un excelente enólogo y que creó magníficos vinos mediante el procedimiento de mezclar varias variedades de uvas. En los alrededores del monasterio se daban muy bien las uvas Chardonnay, Pinot noir y Pinot meunier. Mezclando las tres consiguió un excelente vino amarillento, uno de cuyos mejores clientes eran los ingleses.
Pensemos por un momento en la geografía, Hautvilliers está muy al norte, al noreste de París. De hecho, más al norte ya no se producían vides. Los vinos de Perignon fermentaban en barricas. Al comenzar el otoño, el frío hacía que la fermentación se detuviera. Entonces era el momento de enviarlo a Inglaterra. Si se lo bebían pronto no pasaba nada, pero si esperaban a la primavera, la fermentación recomenzaba, producía dióxido de carbono, aumentaba la presión dentro de la barrica y se empezaba a salir por sus grietas.
Tanto a Dom Perignon como a sus clientes ingleses pensaron que si en vez de enviarlo en barricas lo hacían en botellas herméticas, el líquido no podría salirse. Así empezaron a embotellar el líquido. Pero no había forma de que la boca fuera hermética. Unos peregrinos procedentes de Sant Feliu de Guixols, le explicaron que ellos usaban corcho para taponar las botellas. El corcho se hervía y cuando estaba caliente era muy blando, tanto que se podía meter a presión un trozo mayor que la boca de la botella dentro de la misma. Después, cuando el corcho se enfriaba, cerraba casi herméticamente la botella. Aparentemente estaba resuelto el problema, lo enviarían en botellas con tapón de corcho. Pero al llegar la primavera se reiniciaba la fermentación y las botellas –de cristal frágil– reventaban. Los ingleses desarrollaron botellas de cristal grueso y Dom Perignon en la abadía ataba los tapones a la botella mediante ganchos de hierro. De ese modo logró que explosionasen menos, pero explosionaban con resultados catastróficos, dicen que los que manejaban las botellas iban protegidos, no obstante, en una bodega inglesa, con tres operarios, cada uno de ellos había perdido un ojo en diversas explosiones. Las botellas que sobrevivían proporcionaban un vino amarillento con muchas burbujas de CO2, lo que hoy llamamos champán. ¡Chin-chin!

Enviado por flexarorion a las 06:58 | 0 Comentarios | Enlace


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