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Dos nubecillas (publicado inicialmente en 2005) 2015-04-07

Publicado en Diario Vasco, columna Big bang es 16 de julio de 2005


Dos nubecillas

William Thompson fue un importante físico de finales del XIX y principios del XX. Publicó la increíble cantidad de 600 artículos científicos. Destacó en termodinámica y electromagnetismo.

En 1877 dirigió los trabajos de colocación del primer cable submarino telegráfico intercontinental que unió Terranova con Irlanda. Hubo varios intentos fallidos, en uno el cable era demasiado fino y se rompió de modo irrecuperable; en otro, la carcasa del cable almacenado en el barco se rompió debido a su propio peso. Pero habían aprendido de sus errores y ese mismo año los mensajes, a la velocidad de cuatro palabras por minuto, cruzaban el Atlántico. El receptor era un galvanómetro de espejo, muy sensible, inventado por él.

Unos días después recibió el título de Lord Kelvin de Largs.

Sin duda era un genio, lo que no le impidió decir que «algo más pesado que el aire jamás podrá volar».

En 1900 dijo que la física estaba prácticamente terminada, que en el horizonte había tan sólo dos pequeñas nubecillas que se disiparían con unas cuantas medidas más.

Una nubecilla resultó ser la naturaleza del éter. Por fin se demostró que no existía y dio origen a la Relatividad de Einstein.

La segunda nubecilla era que al calentar un cuerpo la energía que emitía no correspondía con lo que predecía la teoría. Para solucionarlo hubo que suponer que la energía sólo podía existir en múltiplos enteros de una energía mínima. Algo así como que la energía mínima fuera un euro y todos los precios fueran en unidades enteras de euro. Parece muy simple, pero ese detalle dio origen a la mecánica cuántica en la que se basan todos nuestros chips.

Estos hechos demuestran que hasta los mejores genios también se equivocan cuando predicen el futuro. La dos nubecillas de kelvin, eran las piezas claves de la física del siglo XX.

Enviado por flexarorion a las 18:56 | 0 Comentarios | Enlace


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