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El proyecto SETI de NASA ha muerto (escrito en 1994) 2015-03-25

El proyecto SETI de NASA ha muerto

Publicado en la revista de los radioaficionados de San Sebastián en 1994. Grupo: SSDX group.

Cuando apenas contaba con un año de vida, el proyecto SETI de búsqueda de vida extraterrestre se ha quedado sin presupuesto.

Félix Ares

QSL con los extraterrestres.

¿No te gustaría tener un contacto con seres de otras estrellas o de otras galaxias?

Claro que sí. ¡Menuda QSL!

Lógicamente tendríamos que recibirla por radio-fax pues todavía no funciona el correo con las estrellas.

Prácticamente desde que se inventó la radio ha habido intentos de contactar con los posibles habitantes de otros planetas a través de las ondas.

Nikola Tesla, el pionero.

El primer intento que yo conozco, es el del ingeniero Nikola Tesla. En la década de los 1890 decía que era capaz de enviar ondas de radio a todo el mundo y a los planetas. Cuando uno lee como era la torre de comunicaciones que empezó a construir en 1901 en Long Island, llega a la conclusión no sólo de que no iba a lograr comunicarse con los planetas, sino de que no entendía bien qué era la radio.

Pero no debemos engañarnos, Tesla no era un idiota. Era un magnífico ingeniero que hizo grandes contribuciones al desarrollo de la electricidad. Por ejemplo, en contra de lo que se estaba haciendo, defendió que para el transporte era mucho mejor la corriente alterna que la continua. Esto le causó la enemistad con Edison por lo que buscó en Westinghouse un colaborador. Con él desarrolló un generador de corriente alterna trifásica, motores también de corriente alterna que no necesitaban escobillas como sus contrapartidas de corriente continúa, y transformadores que le permitían transportar la electricidad a alto voltaje (con menos pérdidas) y bajarlo en el lugar de consumo.

En 1912 la Academia Sueca quiso dar el Premio Nobel en conjunto a Edison y a Tesla, pero este último se negó a que su nombre apareciera al lado del de su enemigo por lo que el premio recayó en un inventor sueco de menos mérito que ellos.

1961, proyecto Ozma.

En 1961 se realizó otro intento de comunicación con los planetas, el proyecto OZMA, que pretendía tanto la escucha como el envío de mensajes desde el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico. Durante el tiempo que estuvo funcionando no se obtuvo ningún resultado.

Las revistas de radioaficionados de la época dieron mucha importancia al hecho. Si no recuerdo mal, y no estoy dispuesto a ir a mirar mis archivos para verificarlo, la revista de la Unión de Radioaficionados Españoles (URE) publicó un artículo sobre el proyecto Ozma en el que se describían con todo detalle el mensaje que se enviaba a las estrellas, la frecuencia usada, etc.


SETI. La búsqueda de Inteligencia extraterrestre de NASA.

A lo largo de la pasada década, NASA desarrolló el más avanzado receptor del mundo para la búsqueda de inteligencia extraterrestre (Search for ExtraTerrestrial Intelligence: SETI).

SETI no pretende transmitir. Únicamente se pone a “orejear” lo que puedan decir los transmisores de las estrellas.

Tras vencer una enorme cantidad de obstáculos tecnológicos y políticos, el 12 de Octubre de 1992, coincidiendo con el 500 aniversario del descubrimiento de América, NASA ponía en marcha oficialmente el proyecto.

Un año después, el Congreso de los Estados Unidos lo cancelaba. O mejor dicho, le quitaba el presupuesto, aunque los aparatos ahí están y pueden usarse.

Detrás de la eliminación está Richard Bryan, senador de Nevada, que siempre se opuso a la financiación del proyecto.

La idea subyacente a SETI es muy sencilla: nos ponemos a la escucha de ondas de radio que puedan haber sido emitidas por inteligencias extraterrestres. Si las recibié­ramos confirmaríamos su existencia.

Aunque la idea es simple su realización práctica es muy compleja. En primer lugar, no sabemos hacia dónde apuntar nuestras antenas pues la señal inteligente puede venir de cualquier parte del cielo. En segundo lugar, no sabemos en qué frecuencia buscar. En tercer lugar se nos presenta la dificultad de cómo saber si una señal recibida de las estrellas lleva información inteligente o no.

La enorme tarea realizada por NASA en el Ames Research Center y en el Jet Propulsion Laboratory (JPL) había sido diseñar unos equipos automatizados capaces de explorar en una década todo el espectro electromagnético entre 1 y 10 GHz.

¿Por qué ese rango de frecuencias y no otro? La razón es que esta parte del espectro electromagnético es la que tiene menos cantidad de ruido natural.

¿Cómo saber si una señal es inteligente? Puede haber pautas de emisión muy sencillas que indiquen que se trata de una emisión inteligente; por ejemplo, en el número de enero de 1994 de la revistaNational Geographic, una de las responsables de SETI, Jill Tarter, decía que “sería bonito si ellos enviaran algo obvio, como los dígitos de pi”. Aparentemente sería muy bonito, pero enseguida surgen las dudas. ¿Cómo enviarían los dígitos? ¿Modulando en amplitud? Tal vez fuera lo más obvio; pero al modular en amplitud la mitad de la energía se nos va en la portadora; además, hay muchos fenómenos naturales que modulan en amplitud y que producen secuencias a primera vista inteligentes: pulsares, estrellas de rayos X, quasares, etc. Quizá los alienígenas pensasen que para evitar confusiones lo mejor sería emitir en algo “más evidentemente artificial”, ¿no sería mejor modular en frecuencia? Por otro lado, teniendo en cuenta las enormes distancias estelares, cada intercambio de mensajes llevará varias decenas de años, ¿no es mejor enviar un mensaje mucho más complejo e informativo que la obviedad del número pi?

Podríamos seguir haciendo miles de hipótesis, todas ellas absolutamente razonables. Demasiadas. Tantas que casi cualquier cosa que se recibiera podría ser candidata a encerrar un mensaje inteligente. Estamos casi como al principio, ¿cómo podemos saber si hay un mensaje inteligente o no? Muy difícilmente. No hay respuestas sencillas.

Quizá la única suposición fundada es que el mensaje, por ser inteligente, tiene un cierta estructura gramatical. No sabemos qué estructura, pero por suerte, una gramática implica una disminución de la entropía (en el sentido de la Teoría de la Información) que en ciertas circunstancias puede medirse mediante programas de computador. En mi opinión, ese sería el modo correcto de atacar el problema.

Personalmente soy de los que piensan que la posibilidad de inteligencias ex­tra­te­rres­tres es muy remota; no obstante, creo que el proyecto SETI merecía la pena y me gustaría que no hubiera sido cancelado. Mis razones para ello son:

1. No era muy costoso. Tenía un presupuesto de sólo diez millones de dólares al año.
2. Los mayores costos, los de desarrollo de los equipos, ya estaban hechos.
3. La prueba de que existen inteligencias extraterrestres cambiaría enor­me­mente nuestro modo de ver el universo.
4. Estoy absolutamente seguro de que durante los diez años de búsqueda surgi­rían cosas, al margen de las inteligencias extraterrestres, que mere­cerían la pena. Obviamente no se cuáles. (Ver recuadro sobre pulsares)
5. Cada vez el espacio está radioeléctricamente más sucio. Cada vez hay más satélites que emiten en el intervalo de frecuencias que se iban a usar en el proyecto. Dentro de unos años las interferencias serán tan fuertes que SETI será imposible, al menos desde la Tierra.

[*Recuadro

Pulsares*]

Estrellas de neutrones que emiten pulsos periódicos con gran regularidad. Cuando se descubrieron, algunos científicos pensaron que eran mensajes de seres extraterrestres.

Como ejemplo de lo difícil que puede llegar a ser discernir si una señal es inteligente o no, quiero recordar una historia que ocurrió en el año 1964.

Anthony Hewish, S. Jocelyn Bell y sus colaboradores del Observatorio de la Universidad de Cambridge empezaron a trabajar con un radiotelescopio buscando fuentes de microondas. Muy pronto detectaron un punto a medio camino entre Vega y Altair que emitía breves impulsos. La duración del pulso era de 1/30 de se­gundo y se repetían con una regularidad cronométrica cada 1 1/3 de segundo.

Ni Hewish ni sus colaboradores eran capaces de explicar qué era aquello que transmitía pulsos tan potentes y con tanta precisión. Incluso llegaron a especu­lar con la posibilidad de que fueran radiofaros de una civilización alienígena. Radiofaros para orientar a las naves interestelares en los tramos difíciles del viaje y evitar accidentes.

Cuando en febrero de 1968 Hewish dio a conocer su descubrimiento, la prensa po­pular enseguida se hizo eco de esa idea. ¡Por fin se tenía la prueba de la existencia de inteligencias extraterrestres!

Recuerdo haber leído que esa era la confirmación de la existencia de los Little Green Men -nota 1-. La energía de los pulsos era tan grande que no podía pensarse que los emitiera una civilización tan atrasada como la terrestre. Enseguida surgieron unos "sabios" ru­sos -nota 2- que explicaron que había cuatro niveles de civilización de acuerdo con su capa­cidad de producir energía. Más o menos la división era algo así como: 1) civilizacio­nes sin energía atómica, 2) con energía atómica, 3) capaz de producir la energía de una estrella y, por fin, 4) aquellos capaces de producir la energía de una galaxia.

A partir del anuncio del descubrimiento de Hewish y Jocelyn, otros científicos se pusieron a explorar y muy pronto se descubrieron cientos de estrellas pulsantes (pulsares) y no sólo en el espectro de las microondas. Cuando en 1970 la NASA lanzó el satélite Uhuru, también se descubrieron estrellas que emitían pulsos simila­res pero en las frecuencias de los rayos X. A los pocos meses de su lanzamiento, Uhuru reveló la existencia de muchas de estas fuentes, entre las más extrañas estaban Centauro X-3 que emitía un pulso cada 4,84 segundos, y Hércules X-1 que emitía sus pul­sos cada 1,2 segundos.

Para desesperación de ufólogos y otros feligreses del extraterrestre, muy pronto los teóricos encontraron la explicación de los pulsares de microondas. Se trata de estre­llas de neutrones girando a muy alta velocidad y con un fortísimo campo magnético que crea dos polos en la estrella. En cada polo se producen dos fuertes “haces” de radiación de microondas. Si en su giro uno de los haces se orienta en dirección a la Tierra, recibimos un fuerte pulso cada vez que la estrella da una vuelta completa. Las estrellas de neutrones giran a una enorme ve­locidad. En algunos casos se han llegado a constatar períodos de tan sólo 1,6 milise­gundos, como ocurre, por ejemplo, con el pulsar PSR 1937+21.

(I^3)

Nota 1: Little Green Men. Hombrecillos verdes. El nombre se hizo muy popular en las revistas norteamericanas tanto que muchas veces hablaban simplemente de LGM.
Nota 2: Recordad que la Unión Soviética todavía existía y que en nuestro país decir sabio ruso era algo muy importante.

[*Recuadro

Otros proyectos de búsqueda de inteligencias extraterrestres todavía en marcha*]

SERENDIP III. Estas son las siglas de Search for Extraterrestrial Radio Emissions from Nearby Developed Intelligent Populations, proyecto de la Universidad de California en Berkeley que trabaja con el radiotelescopio de Arecibo, bajo la dirección del astrónomo C. Stuart Bowyer. Parte de su financiación procedía del proyecto SETI de NASA; están buscando financiación alternativa.

SETI - Ohio. La Universidad del Estado de Ohio continúa con su programa, que es el que lleva más tiempo funcionando en el mundo. Lo dirigen los radioastrónomos John Kraus y Robert Dixon. Parte de su financiación procedía del proyecto SETI de NASA; están buscando financiación alternativa.

META I y II. Estas son las siglas para Megachannel Extraterrestrial Assay. Son dos proyectos financiados totalmente por los fondos privados de la Planetary Society. Fueron diseñados por el físico de Harvard Paul Horowitz y funcionan META I en Massachusetts y META II en Argentina.

BETA. Estas son las siglas para (Quarter-Billion channel Extraterrestrial Assay. Es la continuación de los proyectos META. También ha sido diseñado por Paul Horowitz. El problema está en que parte de su financiación procedía del proyecto SETI de NASA. Lo más probable es que se retrase por falta de fondos.

SETI Institute. SETI Institute de Mountain View (California) es una sociedad privada que espera conseguir siete millones de dólares para continuar con el proyec­to SETI de NASA. Ellos esperan poder usar los equipos desarrollados por el Ames Research Center. Parece ser que hay claras indicaciones de NASA de que dejará usar sus equipos si consiguen la financiación.

(F. Ares. Con algunos datos procedentes del artículo de Thomas R. McDonough titulado “NASA’s SETI Project Killed”, publicado en el número de diciembre de 1993 del boletín del CSICOP: Skeptical Briefs.)


Enviado por flexarorion a las 15:43 | 0 Comentarios | Enlace


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