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NIDOS 2015-03-07

NIDOS
New Intelligent Domestic Operating System:
Sistema Operativo de Computadores para el Hogar.

En 1995, IBM España lanzo un concurso para que los usuarios dijeran qué esperaban de un Sistema Operativo para el hogar. En las bases decía que podía escribirse como una historia. Yo escribí este cuento. La entrega de premios iba a celebrarse en el Palacio de Congresos de Madrid. Unos días antes del evento, el Palacio se incendió y nunca volví a saber nada del concurso. Supongo que los originales ardieron, o algo similar. O le han dado el premio a otra persona y yo no me enteré. En fin, he aquí mi cuentecillo. Téngase en cuenta que está escrito en 1995.

F. Ares

Trabajo en casa. La mayoría de la gente diría que soy un «ama de casa», aunque me considero mucho más. Bien es verdad que cuido de la casa y de los niños, pero también hago labores de secretaria para mi marido: voy a la biblioteca a tomar notas, con el PC familiar doy forma final a sus artículos, colaboro filantrópicamente con varios grupos de ayuda humanitaria a los que he hecho varias aplicaciones informáticas de correspondencia y control de cuotas.
Hace unos días, recibimos en casa una publicidad de IBM en la que se nos invitaba a escribir de modo libre sobre lo que nos gustaría que tuviera el computador doméstico del futuro.
La verdad es que no me sentía capacitada para exponer mis ideas, hasta hace un rato. He ido a unos grandes almacenes a hacer la compra para varios días, y he llegado a casa como siempre, es decir: cargada con cinco o seis paquetes en equilibrio inestable. Para entrar, lo primero que he tenido que hacer es buscar la llave, he intentado hacerlo sin dejar los paquetes en el suelo y el resultado ha sido desastroso. Se me han caído todos. Sólo se han roto unos pocos huevos, el resto de la compra está intacto; pero de todos modos me he enfadado bastante. En mitad de mi furia he pensado en el PC del futuro. ¡Lo que tendría que haber hecho era abrirme la puerta! Al verme llegar con las bolsas tendría que haberme abierto las puertas.
Ya, ya sé que la tecnología actual no permite que un PC reconozca caras; y mucho menos si ésta está escondida detrás de un montón de bolsas; pero estamos hablando del futuro. En cualquier caso lo que sí es posible con la tecnología actual es que el PC reconozca una voz. ¿Por qué no la podríamos usar como llave? En la puerta habría un micrófono conectado al PC. Cuando yo llegase le diría algo así como: ¡Sésamo ábrete! Y él, obediente, como un fiel sirviente, abriría la puerta.
Ya era de noche y tras abrir la puerta se me planteó otro problema: ¿Cómo encender las luces? Otra vez estaba cargada de paquetes y los conmutadores estaban poco accesibles. Recordé que en el supermercado había visto unos interruptores que se activaban por el ruido y pensé: el que ahora chillando o dando un golpe el suelo con el pié se encendiera la luz del hall sería muy interesante; pero lo sería mucho más si yo dijera: ¡Hágase la Luz! Y que la luz se hiciera.
No, no quiero jugar a ser dios. Quiero algo mucho más sencillo. Una vez más, habría un micrófono y yo habría "educado" a mi computador para que al oír mi voz pronunciando la palabra luz, encendiera la bombilla más próxima.
El PC es un elemento inteligente, por tanto, al ir avanzando por la casa, debería de ir encendiendo las nuevas luces, y —lo que es muy importante para la factura mensual de electricidad— apagar aquellas zonas en las que ya no se necesitasen.
Hablando de facturas, tenemos calefacción eléctrica. Al llegar, la casa estaba completamente fría porque los radiadores estaban apagados. Bien es verdad que tienen programadores; pero son chismes absolutamente estúpidos: lo único que hacen es repetir todos los días lo mismo. Sería sumamente interesante que el PC controlase la calefacción de un modo mucho más inteligente. En primer lugar debería de tener en cuenta los diferentes días de la semana y los horarios de cada uno de los miembros de la familia. Y no sólo eso, también debería de contar con el calor y la humedad pues todos sabemos que la sensación de confort depende de ellos. Y tendría que aprender de la experiencia. Esto último es muy importante. De algún modo nosotros podríamos haberle introducido unas pautas de programación iniciales: los días laborables enciendes la calefacción del cuarto de baño a las 7h de la mañana, siempre y cuando el índice de confort sea inferior a siete. Enciendes la calefacción de la niña a las 7h 30’. La del niño a las 8h. El salón lo enciendes a las 11h de la mañana... los festivos enciendes la tele a las 12h... Es evidente que por muy bien que lo hubiéramos programado siempre habría días en los que las pautas de comportamiento serían diferentes. Sería absurdo que se encendiera la calefacción del cuarto del niño si él se hubiera ido de excursión con el colegio. Por lo tanto, el programa básico debería de tener inteligencia suficiente para no hacer cosas absurdas. Por ejemplo, si no se ha encendido la luz en ningún momento en las nueve horas anteriores, no encender la calefacción, aunque lo diga la agenda. Además, poco a poco las costumbres cambian. El niño, que por ser pequeño entra en el colegio a las nueve, el año que viene será “mayor” y entrará a las ocho. Sería absurdo y complicado que tuviéramos que reprogramar cada cambio de costumbres familiares. Lo lógico es que cuando el PC viera un comportamiento repetitivo diferente, se ajustase a él.
En el párrafo anterior he hablado de índice de confort, ustedes se preguntarán: ¿qué demonios es eso? Pues la verdad es que no lo sé muy bien; pero tengo una vaga idea de lo que quiero. Es evidente que la sensación de estar “a gusto” depende de muchas cosas, por un lado de la propia persona, por otro de la temperatura, de la humedad y del movimiento del viento. Suponemos que dentro de nuestra casa no hay corrientes de aire y que la calefacción propaga el calor por convección. Estoy segura de que existe un índice de confort, que liga la temperatura y la humedad “ideales” para diversas situaciones: cuando se está vestido; cuando se está desnudo para entrar en la ducha, cuando se sale de la misma mojado, etc. Mi experiencia me dice que también un factor subjetivo; por ejemplo, en mi caso, cuando la temperatura es de veinte grados a mi me parece que hace frío y, sin embargo, mi marido se queja de calor.
Por eso, el computador debe ser personalizable y nos debe de preguntar cuál es el valor del índice confort de cada miembro de la familia. Y actuar en consecuencia. Es decir, cuando encienda la calefacción del cuarto de baño porque se levanta mi marido basta con un índice siete, mientras que cuando lo haga para la niña deberá poner un ocho.
Realmente, algo muy diferente de los estúpidos “programadores” de los radiadores actuales.
Otro jaleo es el de la temperatura del agua. ¡Qué difícil es acertar con la posición ideal del grifo! Supongo que será debido a que las presiónes del gas y del agua varían a lo largo del día; pero en cualquier caso esun lío: en mi casa tenemos grifos monomando, unos días para bañarse agradablemente hay que tenerlo todo hacia la izquierda, es decir hacía el agua caliente; otros días hacia la derecha; otros hacía el centro. ¡Qué barullo! Cuando entro en la bañera algunas veces me quemo y otras me congelo.
Sería una gran contribución a la humanidad que fuera el Sistema Operativo del PC quien controlase el grifo. Supongamos que soy yo la que voy a ducharme. Entraría en el baño (que estaría a la temperatura que a mí me gusta porque así me lo habría puesto NIDOS); le diría: abre el agua y él pondría la presión y la temperatura que sabe que me gustan y, pasase lo que pasase con el gas o con la presión del agua, él mantendría mis preferencias. ¡Qué gusto daría bañarse así!

Me parece que me he alejado mucho de lo que estaba contándoles: mi entrada triunfal en casa esta tarde. Retomo el hilo, tras dejar las bolsas en la cocina, me dirigí al salón a ver si había algo en el contestador o en el fax.
Miré y vi que había tres llamadas. Las escuché. Una era para mi marido, otra para el niño y otra para la niña. Ninguna era para mí. ¿No podríamos hacer que el PC fuera un contestador y que no sólo dijera que había tres llamadas; sino cuántas había para cada una de las personas de la casa? Para ello, el PC debería encargarse de coger el teléfono y de enviar el primer mensaje: "Soy el contestador de la familia Gómez, ¿a quién quieres dejar un mensaje?" El PC se quedaría a la espera de la respuesta, si el que llama dijera "para Diego" situaría el mensaje en el "buzón" de Diego, si dijera "para Elena" lo dejaría en el suyo. Cada miembro de la familia debería tener un buzón y el Computador debería ser capaz de identificar sus nombres. Ya sé que es difícil que los computadores entiendan a cualquier hablante, pero sólo se trata de identificar cuatro nombres. Creo que con la tecnología actual es perfectamente posible. En último extremo, si no lo entendiera, lo podía dejar en un buzón de “"inidentificados".
—No, no hablo de ovnis; sino de “mensajes cuyo destino no ha podido identificarse”.
Al mirar en el fax, lo vi lleno de publicidad. Eran temas que yo no había pedido y que no me interesaban en absoluto. ¡Es una vergüenza! ¡Utilizan Mi línea y mi papel para enviarme SU publicidad! ¡Qué hastío! ¡Qué atentado a la intimidad! Pero, lamentablemente, no hay una ley que lo impida.
Quizá el PC pudiera ser una solución parcial. Si fuera él quien recibiera el fax, al menos lo pondría en el disco duro y yo lo podría ver por pantalla. El publicitario seguiría usando mis equipos y mi línea; pero no gastaría mi papel. ¡Algo es algo! También pienso que se podría hacer más. El PC podría tener una lista de empresas indeseables. En cuanto el PC identificara al remitente al leer la cabecera y fuera una de esas empresas, podría colgar y cortar la comunicación.
Es más, se me ocurre que alguna asociación de consumidores o algo así podría enviar periódicamente un diskette con las empresas indeseables, para cortarles la comunicación.
—¿Indeseables? Esta palabra la he dicho en el párrafo anterior. Sí, ya sé que es un poco cacofónico; pero no es eso lo que me preocupa; el caso es que me suena antigua, o a sermón: “ese malandrín es un indeseable”; estoy tratando de buscar una palabra más moderna; mi hijo utiliza una, que tengo en la punta de la lengua... A ver...¡Ya se!: impresentable. Sí, impresentables. ¡Superguay!
Claro que, ¿qué ocurre si el fax es anónimo, es decir, si no tiene identificador de remitente? Pues, pensándolo bien, no hago mucho caso de los "anónimos" por lo tanto si no hay número remitente, el PC debería cortar la comunicación; ¡si alguien se quiere comunicar con nuestro fax que se identifique!
De momento, el teléfono normal no envía identificación de remitente, pero en las nuevas líneas RDSI sí que lo hace. Cuando esté generalizado su uso —y no hay que olvidar que estamos hablando del PC del futuro— podríamos hacer lo mismo con el teléfono: si no hay remitente, no se coge la llamada, y si el remitente es una de las empresas impresentables que dan la paliza a las personas honradas, también debería de colgar. ¡Qué gran labor podrían hacer las asociaciones de consumidores enviando listas de empresas y vendedores que abusan de nuestra línea telefónica!
La verdad es que estoy cansada. Voy a cortar aquí el artículo; me voy a ver la televisión y continúo luego...
[Un rato después]
He tenido mala suerte. Resulta que había una película muy interesante, una con tres óscares, que no había visto, pero he llegado cuando ya llevaba media hora. ¡Si lo hubiera sabido la habría grabado! Aunque eso es más fácil de decir que de hacer; entre las televisiones “normales”, más los canales de los satélites Astra, Hispasat Eutelsat,... más la televisión por cable, resulta que hoy tenemos 150 canales y dentro de poco tendremos 300 o más. ¿Cómo puede una estar al tanto de lo que van a emitir? Pienso que el PC me debería ayudar. Se me ocurre que la programación de las diversas emisoras podrían publicarse en diskette, con una serie de palabras clave para poder identificar temas. Dándole el diskette al PC debería no sólo ver lo que hay sobre diversos temas, sino también decirle que me los grabara. Un ejemplo, yo le diría: grabar todos los documentales sobre dinosaurios. NIDOS debería controlar el vídeo para hacerlo. Si hubiera coincidencia de horario me lo advertiría para poder hacer una selección manual.
Ahora que lo pienso: lo que acabo de decir es tecnología de ahora y no tecnología de futuro. ¿Por qué no podemos pensar que el propio PC sea un vídeo multicanal capaz de grabar varios espacios simultáneamente? Ya sé que para ello se necesita una velocidad de proceso varias veces la actual y que las capacidades en disco hay que multiplicarlas por 1.000; ¡pero estamos hablando del futuro! Con el ritmo vertiginoso que llevan estas tecnologías en menos de diez años deberá ser posible.
Acabo de recordar una cosa que me contó mi marido hace unos días. Me decía que el Concorde tarda poco más de dos horas en volar desde París a Nueva York. También me decía que la evolución de los microprocesadores ha sido tan espectacular que si comparásemos aquel primer PC que sacó al mercado IBM en 1981 con el avión Concorde; la velocidad de los nuevos microprocesadores, por ejemplo el PowerPC de la gama alta —¿se llama 620?—, es tal que un avión equivalente haría el viaje de París a Nueva York en dos minuto. ¡No está mal!
¿Y la capacidad en disco? Todavía recuerdo que el primer PC que compré, en 1984, tenía dos disketteras de 180 Kb. Hoy el disco duro más pequeño que se puede comprar es de 260 Mb con un precio similar al de una de aquéllas. Es decir, en 10 años la capacidad la hemos multiplicado por 1.500. Si la evolución sigue el mismo ritmo, dentro de otros 10 años la capacidad del disco duro más pequeño que se podrá adquirir será de: 390.000.000.000 Bytes, lo que con unas buenas técnicas de compresión seguro que permitirán guardar seis o siete horas de películas y mucho más si los algoritmos siguen avanzando. Tengo una cierta fascinación por la compresión fractal. Estoy casi segura de que con potencia de cálculo suficiente ese tipo de compresión permitirá meter en ese disco duro una o dos semanas de grabación. Además, nadie nos dice que el PC tenga que tener el disco más pequeño del mercado, o que tenga uno solo. ¿Por qué no dos, tres o media docena?
Al hablar del futuro debemos pensar en otros tipos de almacenamiento, pediría a mi PC que tuviera un cargador automático de cartuchos de vídeo con grabación helicoidal digital (similares a los actuales pero en digital) que tuvieran un almacenamiento de unos diez cartuchos y que en cada uno de ellos permitiera capturar cinco o seis canales simultáneamente; con ello deberíamos tener capacidad para cien o más horas de programación.
Estoy totalmente segura de que en el intervalo de diez a quince años las tecnologías de grabación habrán evolucionado vertiginosamente. Las tecnologías magnétoresistiva, óptica o magnetoópticas que hoy nos parecen el “no va más”, las consideraremos ridículas. ¿Cuánto se podrá almacenar en un cristal holográfico? ¿Y en una memoria “biológica” que utilice algo similar al ADN para guardar información? ¿Qué os parecería la bacteriorodopsina? ¿Que qué es esa palabrota? Muy sencillo es una proteína bacteriana de color rojo —de ahí lo de bacterio y rodo1— que se ha utilizado experimentalmente como memoria de los ordenadores. ¡Y funciona! Sería divertido: en vez de grandes fabricas para manufacturar chips tendríamos bacterias reproduciéndose.
Por tanto, pido a mi PC del futuro que sea capaz de seleccionar y grabar para mí mis programas favoritos.
También me gustaría que escribiera mis informes simplemente dictándoselos; pero que lo hiciera de un modo inteligente: que ponga las comas y los puntos donde sean necesarios, que señale usos incorrectos o poco actuales de las palabras, que me muestre errores sintácticos, que me informe cuando haya cacofonías o repeticiones, que me sugiera otro modo de escribir una frase, etc. ¡Ah!, también me gustaría que él mismo fuera capaz de buscar un dato que me faltase. Ahora tengo que investigar entre cientos de librotes. ¡Cuánto me gustaría que mi PC accediera a los fondos de las bibliotecas publicas y me trajera los datos que necesitase!

Estoy un poco cansada de escribir este trabajo. Me voy a acostar y continuaré mañana. ¡Ufffff! Ahora recuerdo que me fui sin hacer la cama y antes de acostarme tendré que hacerla. ¡Qué aburrimiento! ¡Cuánto me gustaría que mi PC me hiciera las camas! Y pensándolo bien, ¿por qué sólo hacer las camas? ¡Cuánto me gustaría que lavase la ropa, los platos, que cocinara...!
Pero mucho me temo que para ello todavía tendré que esperar veinte años, en cuyo caso ya habré cumplido los ... ¡Ummm! Mejor me voy a la cama.
Un abrazo a todos

Enviado por flexarorion a las 10:13 | 0 Comentarios | Enlace


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