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La desconstrucción de los pensamientos únicos 2003-02-16

La desconstrucción de los pensamientos únicos

Desconstrucción no es una palabra admitida por la RAE pero, sin embargo, todos la entienden. Si construcción es una cosas, desconstrucción es la contraria.

Podría decirse que ya hay una palabra española que dice lo mismo: derrumbar. Podríamos haber titulado "el derrumbe de los pensamientos únicos" y casi habríamos dicho lo mismo; pero no olvidemos el casi.

La construcción -intuitivamente- es algo lento, ladrillo a ladrillo, paletada de cemento a paletada de cemento; el derrumbe es rápido, inmediato, una caída de golpe. Así que desconstrucción introduce el sentido de lentitud, de ir quitando ladrillo a ladrillo, poco a poco.

Antes de la revolución de las comunicaciones, tanto intelectuales -prensa, radio, televisión, Internet- como físicas -aviones, barcos, coches- ocurrida en el pasado siglo, muchísimas veces los pensamientos se veían constreñidos por barreras geográficas.

Así, era muy fácil que un país estuviera aislado intelectualmente de otros y se creaba una cultura propia. Lo cual, en principio, puede ser bueno, pues aumenta la diversidad cultural. El problema era la intolerancia a las ideas ajenas.

Si unimos los dos ingredientes: cultura definida por la geografía e intolerancia a las ideas ajenas, el coctel es explosivo. Se crean una serie de mini-islas, cada una de ellas con pensamiento único.

Espero que se me entienda bien. Ya sé que el aislamiento total es imposible y que la hibridación de ideas entre grupos humanos ha existido desde que el primer mono se puso erguido; pero pocas dudas hay de que había una enorme presión social que hacía valorar lo propio y despreciar lo ajeno. Lo ajeno, la mayor parte de las veces, era ninguneado.

El siglo XX y sus comunicaciones ha evitado el ninguneo. Ha mostrado a la luz pública todas las culturas, todas las etnias... y cuando una cosas era buena se ha expandido a todo el mundo. Quizá un ejemplo trivial pueda ayudar a comprender lo que quiero decir. En 1950 era casi impensable que en España hubiera varios restaurantes chinos en cada ciudad, o árabes, o africanos. Hoy es lo estándar.

Sea éste un detalle de lo que quiero decir.

El aislamiento y el pensamiento único era especialmente importante entre las gentes con una lengua minoritaria. Pensemos en una tribu del Amazonas. A las dificultades físicas de la llegada de nuevas ideas se le añadía el problema del idioma en el que llegaban. ¿Qué posibilidades tenía un nativo de conocer otras ideas? Si no conocía otras ideas, es difícil que las considerase, es difícil que saliera de las costumbres de su tribu. Su capacidad de elección era nula.

Podía haber una gran diversidad de culturas en todo el mundo, pero para el individuo sólo había una, la de su tribu. Una ideología cerrada, la mayor parte de las veces incapaz de analizar otras opciones.

Las comunicaciones del siglo XX han hecho saltar esto por los aires. Hoy es raro encontrar a alguien que no conozca otras culturas, que no conozca otras ideas. Es muy probable que los mayores sigan diciendo que era mucho mejor la cultura tradicional y que los jóvenes son unos descarriados. Pero los jóvenes captan nuevas ideas y adoptan nuevas costumbres. Normalmente si adoptan una costumbre es porque les va mejor que la antigua, les gusta más, les satisface más. Nadie adopta idas ni costumbre que no le gustan.

Pero no sólo adoptan costumbres ajenas. También exportan sus costumbres. Otras personas ven lo que hacen y si gusta a alguien las adoptará.

Al final todas las ideas llegan a todo el mundo.

Hay un número mínimo de personas para que sea posible escapar de la dictadura y la intolerancia de la mayoría social y ese número muchas veces no se alcanzaba en pequeñas poblaciones. Por suerte, eso ya no existe. Ha volado por los aires. Ahora todo el mundo [casi] es capaz de conocer la existencia de otras ideas y de otras costumbres ... La presión social es menor [Por favor, no he dicho que no exista, he dicho que es menor].

Es más, ahora hay una fuerte presión social hacia la diversidad, hacia admitir otras costumbres, hacia la compresión de los otros. Ya sé que no es perfecto y que falta mucho; pero estamos en una situación mucho mejor que en 1900. ¿Alguien lo duda?

Podríamos decir que durante el siglo XX se han estado desconstruyendo los millones de reductos de "pensamiento único" que había a todo lo largo y ancho de nuestro mundo.

La última herramienta de desconstrucción ha sido -sin duda- Internet.

Todavía resuenan en mis oídos los agoreros de Internet: "lleva al pensamiento único" -decían. La verdad es la contraria lleva a la pluralidad de pensamiento.

Lo único que ha unificado Internet es la diversidad.

Internet no es una herramienta única, es una caja de miles de herramientas. Pensemos en una de las últimas: los blogs. Cada cual puede publicar lo que le de la gana. Si la idea es buena, seguro que alguien de los medios convencionales la cogerá y la lanzará a los cuatro vientos. De los medios irá a otros blogs. De un idioma saltará a otro. De un continente a otro. Se mezclará con otras ideas, con otros blogs, se añadirán detalles, se matizará... y sobrevivirá si lo que dice gusta y morirá si lo que dice gusta.


La geografía ha saltado por los aires.

Ya sé que para muchos esto es horrible, es la pérdida de la identidad, es el pensamiento único [insisto en que el único pensamiento único es el de la diversidad de pensamientos], es el caos, la aculturalidad, el que todos comamos hamburguesas y pizzas,...

Por mi parte, pienso que todo eso es mentira. Internet no unifica nada; permite divulgar todas las ideas y sobreviven las que más gustan. Las otras mueren.

¿Que he descrito la selección natural aplicada a las ideas? Claro; pero con pequeño matiz: en la selección natural el aislamiento geográfico juega un potente papel de especiación y, sin duda, eso ocurría con las culturas tradicionales; una geografía, una cultura. Eso ha saltado por los aires, ahora sólo hay un lugar geográfico: Internet.

¿Qué ideas sobrevivirán? Muchas. Muchas. Diversas. Pues en nosotros se ha instalado un virus que era peligroso para las culturas tradicionales: el virus de la tolerancia a las ideas de los demás.

Enviado por flexarorion a las 17:09 | 1 Comentarios | Enlace


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Comentarios

1
De: lgs Fecha: 2003-02-17 09:21

Amén.

Espero que siga habiendo barreras que impidan la homogeinización esterilizante.

Pero que esas barreras no sean el mar ni los dictadores ("hubs" excesivos).

Que sean barreras del "hago lo que me sale de dentro (lo que aprendí, lo que estoy aprendiendo, lo que está inscrito en mis genes que son diferentes de los tuyos como son diferentes los del color del pelo, qué bueno), y acepto que tú hagas lo mismo".

Un ladrillo al día.



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