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El radiotelescopio de Arecibo está en ubicado en el municipio del mismo nombre al norte de Puerto Rico.

Se inauguró el 1 de noviembre de 1963. Su ubicación estaba muy condicionada por lo que se quería hacer. Se trata de un laboratorio para estudiar la ionosfera mediante radar. Ya que se iba a construir la mayor antena del mundo, era interesante no usarla sólo para los estudios ionosféricos; también se podrían estudiar los planetas, haciendo rebotar en ellos señales de radar. Dado que es una antena fija, eso exigía que su ubicación fuera casi ecuatorial, pues en caso contrario los planetas estarían fuera de la visibilidad del equipo. (La Isla de Puerto Rico está a poco más de 18º del ecuador).
Para que la construcción fuera posible había que buscar una hondonada natural lo suficientemente grande, y con una geometría tal que facilitase la construcción. Una zona cárstica, con rocas calizas, ofrecía las mayores posibilidades de encontrarlo. En el municipio de Arecibo, había montañas calizas. Buscando, se encontró un valle apropiado para construir la enorme antena de 305 metros de diámetro.
Y se construyó.
Al acercarse al Observatorio, se ven los equipos colgados más o menos en el foco de la parábola. Allí están los emisores de radar y los receptores de microondas. Se ven grandes. Muy grandes.
 
Al irse acercando uno se encuentra con las enormes columnas de hormigón y los cables que sujetan la estructura. También son impresionantes.
  
Sin embargo, ya en la antena, al verla uno se queda un poco decepcionado. Es grande, pero no lo parece.

Quizá la sensación de grandeza es más intelectual que intuitiva, al ver una mota pequeña, andando sobre la antena y darte cuenta de que es una persona se nota la dimensión. Pero insisto en esa idea de que se nota si lo razonas, no es una sensación intuitiva.
Cuando lees los datos de construcción, entonces también te das cuenta de lo que es: la cúpula tiene 305 m de diámetro, como ya hemos dicho, con 51 m de profundidad. Para formar la parábola se han usado 40 000 paneles de aluminio perforado, rectangulares de 0,92 x 1,82 metros.

A 137 m de altura, contando desde la parte más baja de la parábola, está suspendida una plataforma de 900 toneladas de peso. Su construcción se parece a la de un puente colgante. Se sujeta por tres enormes torres de hormigón armado mediante 18 cables de acero.
En Arecibo hay tres grandes áreas de investigación: radioastronomía, planetas y atmósfera. Últimamente se ha incorporado la del estudio de los asteroides que pasan cerca de la Tierra. Algunas e las 'fotos' más espectaculares se han obtenido mediante radar de Arecibo.
Cada año unos 200 investigadores realizan allí sus experimentos y muchos estudiantes hacen sus trabajos fin de carrera o sus tesis doctorales.
Para el visitante particular el Observatorio dispones de un pequeño museo de la ciencia, muy bien hecho y muy pedagógico.
Fue allí donde me dí cuenta de un hecho que todos sabemos, pero que no se interioriza fácilmente: en el mayor radiotelescopio del mundo se habla español.
Entre los grandes descubrimientos hechos desde Arecibo destacan: detallados mapas de la Luna, Venus, Marte, Mercurio y Saturno.
Venus merece una mención aparte. Al estar cubierto por nubes, el radar presenta una ventaja importante. De hecho fue desde Arecibo donde se descubrió que el periodo de rotación de Venus es muy lento. Un día venusino son 243 días de los nuestros. Y lo más sorprendente es que gira al revés que todos los demás planetas del sistema solar, salvo Urano.
En cuanto a Marte, los mapas detallados, los valles, los mares y las alturas de los volcanes se conocieron gracias a Arecibo y su radar.
Otra sorpresa fue la rotación de Mercurio. Antes de la precisión que dio el radar de Arecibo se pensaba que tenía una rotación vinculada, es decir, que siempre apuntaba la misma cara al Sol, como ocurre con nosotros y la Luna. Si la rotación hubiera sido vinculada tendrá que dar una vuelta cada 88 días y sin embargo da una vuelta sobre si mismo cada 59 días. Otra cosa tan sorprendente o más es que han observado que en Mercurio hay hielo. La imagen que nos han transmitido, al menos a mí, es la de un horno quemado por todas partes, incompatible con el hielo; sin embargo se ha comprobado que hay hielo en el fondo de los cráteres ecuatoriales.
Otro tema interesante últimamente es el de poder fotografiar mediante el radar los asteroides que pasan cerca de la Tierra. Como ejemplo el asteroide 1999 JM8, cuyas fotografías radar, reproduzco aquí:

Como último punto quiero señalar que desde la antena de Arecibo, trabajando como radiotelescopio, se reciben las señales del espacio que luego se analizan para ver si son inteligente. Hay varios proyectos que lo hacen: SET, PHOENIX y SETI@home, pero de ellos hablaremos en otra ocasión.
En fin, que merece la pena ir a ver el Observatorio de Arecibo.
Observación 1. Todas las fotos del observatorio, menos la vista aérea, son mías. Si quiere usarlas, por favor póngase en contacto conmigo.
La fotografía aérea es de la web del propio observatorio.
Observación 2: lo aquí escrito son sólo notas en bruto para mis programas de radio. Si quiere una versión más elaborada, por favor, póngase en contacto conmigo.
 Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
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