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Desde Rusia con amor (5): la cultura del frío 2002-09-05



Como sabéis los que leéis este blog (mira que soy optimista pienso que alguien lo lee) este años mis vacaciones han derivado hacia el Norte de Rusia. Entre las muchas cosas que me han llamado la atención está la cultura el frío impregnada en toda Rusia.

El primer toque de atención me lo dio una de las chiquitas (19 años) que nos traducían al castellano lo que nos decían en ruso. Esta chica había estado perfeccionando el idioma en Málaga. Nos dijo que lo que más le había llamado la atención es que en la casa donde estaba no había estufas. Nos fue bastante difícil hacerle entender que en Málaga normalmente no hacen falta. No lo entendía. Ella podía entender que en verano hiciera calor, pero ¿y en el invierno? En invierno el que no tiene estufas muere. Llegué a la conclusión de que para ella no tener estufa en la casa esa similar a ser inmensamente pobre.

Mi viaje por Rusia comenzó en el Báltico, me llevo al lago Ladoga (el mayor de Europa en superficie) y luego pase al lago Ónega (el segundo en superficie de Europa y el primero en volumen de agua). Al norte del lago Ónega hay un archipiélago que se llama algo así como Kiji, y digo “algo así” pues la grafía al pasar de cirílico a romano cambia radicalmente según quién lo haga.

Una de las primeras cosas que me sorprendió fue descubrir que había iglesias de verano e iglesias de invierno. Y entonces recordé que en San Petersburgo, en el Hermitage, está el palacio de invierno. Allí, en San Petersburgo, había pensado que eso de palacio de invierno era una de las muchas extravagancias de los zares; pero aquí, en la rusa profunda, con una población casi exclusivamente agrícola, era difícil pensar en extravagancias; por tanto la iglesia de invierno tenía que responder a una funcionalidad. ¿Cuál era ésta? Veámoslo.

La iglesia de invierno es más pequeña y mucho más achaparrada que la iglesia de verano. Además, sus muros son más gruesos y sus ventanas y puertas mucho más chiquititas. Si tenemos en cuenta que el calor se pierde por la superficie y que la figura geométrica que tiene menor superficie respecto al volumen que encierra es la esfera, vemos que el parecerse a una esfera (ser achaparrada) evita que se vaya el calor. Otro tanto ocurre con las ventanas y puertas pequeñas. Por tanto, la conclusión es que en la iglesia de invierno se optimizaba la conservación del calor.

¿Y por qué una Iglesia de verano? ¿No bastaba la de invierno? No, no bastaba. Para verlo qtenemos que pensar que aquellas islas se encuentran relativamente cerca del círculo polar ártico, donde el Sol de verano dura veinticuatro horas al día. En estas islas no dura las veinticuatro horas, pero dura mucho tiempo. Es un Sol débil, pero es un Sol que está calentando la tierra durante muchas horas. El resultado final es que hace calor; por supuesto, menos que en Málaga, pero hace calor. Suficiente para que en una iglesia pequeñita, optimizada para no peder calor, la temperatura se haga insoportable. Por eso se necesita una iglesia de verano.

La siguiente sorpresa me la encontré al entrar en una de las casas. No demasiado antigua; era una casa de principios del siglo XX. En ella, destacaba como figura principal el horno, que no sólo servía para hacer pan y comida sino para calentar la habitación.

Una cosas que se echaba a faltar era las camas. No había camas. ¿Qué hacían? ¿Dormían en el suelo? La respuesta es que dormían sobre un colchoneta, encima del horno. ENCIMA DEL HORNO. Por eso no hay camas. Las camas tendrían que estar lejos del horno. Para que toda la familia pueda estar encima o muy próximo al horno se necesita que cada persona ocupe muy poca superficie.

Para bañarse hay una casa específica. En ella también hay un horno. La idea es calentarse al lado del horno durante un buen rato para luego salir deprisa y lanzarse al agua para lavarse. La casa de baño está al lado mismo del lago, para disminuir el tiempo de llegar.

Ir a la casa de baño. Calentarse. Salir corriendo. Sumergirse. Y volver a salir a toda velocidad hacia la casita de baño.

Como curiosidad, el duende del baño suena algo parecido a bañi en ruso.

Palacios de invierno y de verano, iglesias de invierno y de verano, casitas de baño al lado del lago, enormes hornos en la habitación, camastros encima del horno... Toda una cultura para lidiar con el frío.
P.D. Las iglesias altas me recuerdan a los Masai de las zonas cálidas de África y las iglesias bajitas y rechonchas me hacen en pensar en los esquimales. En ambos casos la esbeltez sirve para disipar calor lo que es bueno en zonas cálidas, el achaparramiento sirve para guardar calor lo que es bueno en zonas frías. Una vez se demuestra que el aspecto externo viene condicionado por el clima. El racismo es una idiotez.

Enviado por flexarorion a las 23:31 | 2 Comentarios | Enlace


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Comentarios

1
De: fernand0 Fecha: 2002-09-06 09:21

Un contapunto. Cuando yo empecé a bajar por el Sur, me sorprendió que las iglesias tuvieran ventilador, cuando por donde yo vivía lo que tienen son estufas (o calefacción).

En cuanto a lo de las casas de Málaga sin calefacción. Cuando vamos por allí, y hablamos de nuestra casa, se suele escuchar: 'tienen calefacción, es que allí hace falta' en un tono medio convencido. Lo de medio lo digo porque allí lo ven como un lujo, y piensan si no podríamos prescindir de ese gasto ...

Viajar (y estar en los sitios, no sólo pasar) es bueno, nos ayuda a ponernos en la piel del otro, y a ver el mundo de muchas formas.



2
De: gerardo alfredo bulacios Fecha: 2006-11-21 17:49

Te felicito por el viaje y la descripcion de la vida de ese hermoso e inteligente pueblo ruso.
En el año 1985 estuve 30 dias en moscoba,en septiembre, con poco frio, mas bien primavera, alli conoci las estufas de alto rendimiento y las promocione aqui, en mi provincia y en mi ciudad,
Soy de Trelew, Chubut, patagonia argentina.
Un abrazo gerardo.



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