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La Eva Mitocondrial 2002-08-21


Hace unos días, preguntaron que si era verdad que existía una Eva mitocondrial. El que hacía la pregunta decía algo así como que él no se lo creía; pero que al haberlo leído en autores serios, como Juan Luis Arsuaga, que lo ponía en duda. Como muchos lectores de estos blog y oyentes de mis programas es muy posible que tengan la duda, he preparado estas notas; sin más ánimo que introducir el tema.

La respuesta es que sí que hay una Eva mitocondrial e incluso un Adan del cromosoma Y. El problema es interpretar lo que esto significa.

Empecemos diciendo lo que no es la Eva mitocondrial. Esta Eva no es la primera y única mujer (al estilo bíblico) de la que nace toda la humanidad.

También hay un Adán del cromosoma Y y eso no significa que sea el primer hombre del que descendemos todos los demás.

Adán y Eva probablemente nunca se conocieron y vivieron en épocas y lugares muy diferentes.

Es decir, la famosa pareja ancestral bíblica nunca existió y ni la Eva mitocondrial ni el Adán cromosoma Y justifican la pretensión de los libros sagrados.

Entonces, ¿qué es la Eva mitocondrial? Para contestar a esa pregunta, antes vamos a decir qué son las mitocondrias. Se trata de unos orgánulos que están en el citoplasma de toda célula eucuariota. Son las fábricas de energía de la célula. Curiosamente estos organulos tienen su propio código genético, parecido al del núcleo de la célula; pero eso: PARECIDO, no igual.

Me parece que he soltado unas palabrejas que hay que explicar. Orgánulo es algo de forma más o menos esférica, envuelto en su propia membrana y que dentro tiene piezas muy complejas para realizar ciertas funciones. En el caso de las mitocondrias su función es la producción de energía para toda la célula. La mitocondria tiene su membrana dentro de la cual, entre otras muchas cosas, está su ADN. A diferencia del ADN normal humano, no está en el el núcleo separado del resto de la célula por una membrana, sino que está distribuido por toda la mitocondria. El código genético es algo diferente al de la célula huesped (es decir, al nuclear). Debido a ello algunos autores, entre los que destacan Lyn Margulis, la primera mujer de Carl Sagan, sostienen que la actual célula de los seres pluricelulares es un simbionte d varias células anteriores. La mitocondria sería una célula autónoma, anterior, que encontró ventajas en vivir dentro de una célula mayor. Simbiosis.

He dicho célula eucariota. En el mundo hay dos (o tres) tipos de células, las bacterias (procariotas), cuyo ADN está distribuido por todo su cuerpo y las células eucariotas, que forman parte de los seres pluricelulares y que tiene el ADN en el núcleo rodeado de una membrana que lo separa del resto de la célula. Lo que hay entre la membrana y el núcleo se llama citoplasma.

He dejado puesto entre paréntesis o tres porque hay un tercer tipo de células que son las Archaea, antes llamadas arqueobacterias. Se supone que son las más primitivas... pero en el fondo no son nada más que procariotas un poco raras. Por eso a los procariotas y las Archeae a veces se las llama Moneras. De todos modos cuidado con estas clasificaciones pues dependen del autor y de la edad del libro.

Transmisión sexual

En el ser humano, el hijo lleva la mitad de los genes nucleares de la madre y la mitad del padre. Células eucariotas, con núcleo, núcleo con ADN, ADN con genes, el hijo genes de los dos progenitores...

PERO

las mitocondrias del hijo (macho o hembra) son las de la madre. Exclusivamente las de la madre.

El cromosoma Y del hijo (sólo machos) es del padre.

¡ATENCION! LA INFORMACIÓN GENÉTICA NUCLEAR SE MEZCLA Y REPARTE EN EL HIJO, LA MITOCONDRIAL SOLO PROCEDE DE LA MADRE Y EL CROMOSOMA Y SOLO PROCEDE DEL PADRE.

Esto nos va a permitir entender lo que es la Eva mitocondrial (eso espero).

LA ISLA DE PITCAIRN

La Isla de Pitcairn es la más próxima a la Isla de Pascua. Es la Isla donde los amotinados de La Bounty fueron a parar.
Imagen: http://www.lareau.org/bounty21.jpg
La historia podéis verla en http://www.lareau.org/bounty.html

Brevemente, por si hay alguien que lo desconoce, el la nave Bounty hay un motín, dirigido por Christian Fletcher contra el capitán Bligh. Una vez amotinados huyen, cogen mujeres en alguna isla y terminan en la Isla de Pitcairn. Todos son descendientes de los del barco y de las mujeres capturadas.

Hoy todos se apellidan Fletcher. ¿Significa eso que Fletcher fue el único que fue padre? No. Veamos lo que pasó.

A la isla llegaron marineros con distintos apellidos y todos fueron padres de sus respectivos hijos e hijas. Con el transcurso del tiempo ocurrió que un apellido sólo produjo hijas. Eso significa que ese apellido desaparece.

Más adelante otro apellido sólo dejó hijas, desapareció...

Eso repetido unas pocas veces produjo el extraño resultado de que todos se llaman Fletcher. Se llaman Fletcher, lo que implica que de algún modo son descendientes suyos, pero por un camino intrincado que no impide que todos los demás dejen descendencia y que el acervo genético de todos ellos no se ha perdido. Se ha perdido el apellido, no los genes. Fletcher no fue el único que tuvo hijos. Fletcher no tiene nada de especial.

Pensemos en los genes de uno de los marineros que acompañaron a Fletcher, llamémosle Smith. Pensemos que Smith al morir deja siete hijas. Estas llevan sus genes. Cuando se casen y dejen descendencia los genes de Smith estarán igual que los de Fletcher, o más si Fletcher tuvo menos hijos+hijas. El apellido se ha perdido pero los genes no. No hay nada mejor en Smith que en Fletcher. Ha sido el azar, sin selección natural, el que ha hecho que desaparezca el apellido, tema por otro lado intrascendente para la genética.

EL ADAN respecto al gen Y

Lo mismo ocurre con el cromosoma Y. Es el cromosoma del sexo masculino. Sólo la tiene el sexo masculino y, por tanto, sólo lo transmite el padre. Funciona igual que el apellido.

Si en una tribu hay treinta genes Y (Y1, Y2,...Y30) y en un momento, por eso del azar, un hombre (Y17) sólo deja descendientes femeninos, el cromosoma Y17 desaparece. Si después, por la misma razón, desaparece el Y1, después el Y2,.... Al final sólo queda un Y. Ese es el Adán de cromosoma Y. Eso ha pasado realmente, toda la humanidad tenemos un cromosoma Y que sería idéntico sino hubiera sido por mutaciones ocurridas desde ese primer Adán. Creo que interesante insistir en que eso no ha disminuido el acervo genético. No hay nada especial el el gen Y que ha sobrevivido.

LA EVA MITOCONDRIAL

Si hacemos el razonamiento con las mitocondrias, que sólo se heredan de la madre, veremos algo parecido. Pensemos en la tribu, en la que hay treinta mitocondrias diferentes (M1, M2, M3,...M30). En un momento determinado la mujer M17 sólo deja varones. El M17 desaparece. Desaparece el M17 no el código genético nuclear que se transmite tanto de hembras como de varones.

Observaciones

Con mucho tiempo, al final siempre habrá una sola EVA y un solo ADAN, pero para que lo explicado se produzca en un tiempo razonable es necesario que el número de mitocondrias diferentes sea pequeño y la población total pequeña. Y eso es lo que parece que ocurrió a la humanidad; en un momento indeterminado hubo una enorme contracción de población, algunos cálculos dan entre 10 000 y 100 000 personas. Y eso permitió la aparición de la EVA y del ADAN.

Es decir, la EVA mitocondrial no sólo dice que todos los humanos tenemos un ancestro común femenino común y el ADAN gen Y, nos dice que tenemos otro masculino; sino que también nos dice que no hace muchos años toda la humanidad tenía un número de individuos muy pequeño. Esto confirma la igualdad esencial de todos los seres humanos aunque ni EVA tenía nada de especial ni ADAN tampoco. Incluso ni EVA conoció a ADAN, ni vivieron en la misma época.

¿DE CUÁNDO ES EVA?

Depende de cómo se mida y de la variabilidad que se le atribuya a los relojes genéticos mitocondriales, pero podríamos estimar que es de hace unos 150 000 años.

¿CONCLUSIONES?

Los creacionistas tratando de deducir la verdad de la biblia por la EVA mitocondrial y el ADAN del cromosoma Y están volviéndose a equivocar, como casi siempre.

Aunque EVA y ADAN no tienen nada de especial ni tan siquiera se conocieron, la verdad es que demuestran que todos los seres humanos somos la misma especie y, ADEMáS, la poca variabilidad GENÉTICA demuestra que somos la especie de primates más igual que existe. Traducido: lo que ya sabemos por otros motivos: EL RACISMO ES UNA SOLEMNE GILIPOLLEZ.

Enviado por flexarorion a las 20:28 | 24 Comentarios | Enlace


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Comentarios

1
De: El Pez Fecha: 2002-08-22 00:22

Ya que Félix ha tenido el detalle de contarnos tan bien lo de Adán y Eva, y por aquello de complementar un poquito tan interesante texto, me permito la descortesía de pegar aquí un artículo que escribí para El Correo el 15 de noviembre de 2000, que iba sobre el mismo tema. Saludos, y gracias, Félix... que lo pases bien por San Petersburgo!!

BUSCANDO A EVA Y ADAN
Javier Armentia

Los modernos paleontólogos empiezan a estudiar más los genes que los huesos. Han cambiado el trabajo de excavación por el laboratorio de bioquímica. Una revolución que está avanzando sin cesar, acercándonos a desvelar cuál es el misterio del linaje humano.

Dos investigaciones recientes han puesto de manifiesto el poder de las técnicas de análisis genético: la publicada en Nature por científicos de la Universidad de Stanford (California, EEUU) sobre el origen de los primeros humanos (llamados, por seguir la costumbre, “Eva” y “Adán”, que nunca llegaron a convivir) y el análisis de un equipo internacional dirigido por Ornella Semino y publicado esta semana en Science en el que se trazan los orígenes de los europeos actuales a 10 hombres solamente.

En el primero de los trabajos, se llega a la determinación de la fecha y el lugar en que vivió la primera mujer humana. Una africana, de hace unos 143.000 años, fue esa Eva de la cual procedemos todos los humanos actuales. Esto no es, sin embargo, una revelación bíblica, sino las conclusiones del estudio del material genético que contiene la molécula de ADN que existe dentro de unos órganos intracelulares: las mitocondrias.

En cada uno de nuestros billones de células existen numerosos orgánulos que se encargan de asegurar el transporte de energía. Son las mitocondrias, responsables de nuestro metabolismo, y que a partir de los años 60 se descubrieron como mucho más importantes aún de lo que se creía. Ello se debe a que estos pequeños órganos contienen ADN, que anteriormente se creía que existía únicamente en el núcleo celular. El ADN mitocondrial, a diferencia del nuclear, no se mezcla en la reproducción. Es decir, las mitocondrias se clonan, más que reproducirse; todas las mitocondrias que tenemos cada uno provienen de una sola mitocondria, que heredamos de nuestra madre a través de su óvulo que fue fecundado. El linaje de ese ADN, que es mucho más pequeño que el del núcleo de las células, se transmite por lo tanto por vía materna.

Hace unos años, un investigador norteamericano, Dough Wallace, que estudiaba una enfermedad hereditaria bastante rara, llamada “neuropatía óptica hereditaria de Leber”, descubrió que esta enfermedad se transmitía de madres a hijos, siempre, pero que no estaba ligada a los cromosomas sexuales, el par número 23 compuesto por un cromosoma de tipo X y uno de tipo Y en los hombres y dos X en las mujeres. Era precisamente el ADN mitocondrial el responsable de transmitir la enfermedad. A partir de este estudio se comprendió la importancia de la información que contenía este orgánulo. Y cómo podría ser empleado como un marcador para estudiar la evolución humana.

Dado que el ADN mitocondrial se replica, los cambios que se dan en la molécula se deben solamente a errores en la transcripción, variaciones aleatorias de algunas de las bases que componen la molécula. El ritmo de estas variaciones, se puede considerar fijo. Si analizamos esta molécula en una población, las diferentes variaciones en ella entre individuos indican cuánto se aleja en el tiempo el antepasado común. A partir de este análisis, y con numerosas muestras de ADN mitocondrial, los investigadores han llegado a trazar la existencia es esa antepasada común de todas nuestras mitocondrias: esa mujer que, con cierta ironía, llamaron Eva.


Una historia “masculina”

De manera análoga, existe otro material genético en los humanos que pasa de padres a hijos: es el contenido en el cromosoma Y, que no existe en las mujeres. En gran medida, este cromosoma tampoco cambia sino con un ritmo lento: pequeñas alteraciones que van acentuando, a lo largo de las generaciones, la diferencia entre los cromosomas Y de todos los varones humanos.

Curiosamente, el antecesor de todos los varones es mucho más moderno que la de todas las mujeres humanas: 59.000 años es la edad que trazan los sistemas de análisis genético. Esta distancia en el tiempo puede parecer paradójica, especialmente porque, siguiendo la costumbre que se había creado al hablar de la “Eva mitocondrial”, a este antecesor se le llamó Adán. Aunque nunca se conocieron, nuestros genes trazan la historia humana a partir de estas dos personas.

La paradoja se resuelve si entendemos que el material genético humano es mucho más que el cromosoma Y y el AND mitocondrial: son los 23 pares, en esa compleja distribución que se realiza en la reproducción humana, los que aseguran que pertenecemos a la misma especie. Cada gen, dentro de cada cromosoma, de hecho, marca un linaje más o menos antiguo: una historia diferente que, con las técnicas de análisis genético, pero sin olvidar los yacimientos paleontológicos y arqueológicos, permitirán en el futuro conocer mejor nuestros orígenes.

SEPARADO: Y LAS 10 TRIBUS DE EUROPA
El trabajo dirigido por la profesora Semino ha utilizado técnicas similares para analizar el linaje europeo. Esos diez europeos que estadísticamente permiten entender las variaciones entre los cromosomas Y de los varones que habitamos la antigua Europa. El poder de estas técnicas de análisis permite fijar en el tiempo los principales procesos migratorios que ha sufrido nuestro continente: un poblamiento paleolítico, de hace unos 40.000 años, al que se sucedieron otros posteriores, todos viniendo del Oriente Próximo: el correspondiente al periodo Gravetiense, de hace unos 22.000 años y el neolítico, de hombres que trajeron consigo las técnicas de la agricultura, mas reciente, hace unos 9.000 años.

Aunque estos resultados parecen confirmar las hipótesis arqueológicas sobre la población reciente de Europa, queda todavía mucho por saber, especialmente de los primeros momentos del poblamiento de homínidos. Las nuevas técnicas de análisis genético, aparte de su uso forense para identificar paternidades o autorías de delitos, prometen ofrecernos interesantes pistas que Sherlock Holmes nunca habría soñado con tener.



2
De: rvr Fecha: 2002-08-22 00:57

Oiga, Pez, lo correcto hubiera sido pegar eso en su propia bitácora y poner aquí el enlace, que así se perderá ;)



3
De: El Pez Fecha: 2002-08-22 03:33

Oído cocina... y paso a hacerlo ahora mismo...
Ahhh: el nuevo enlace es http://javarm.blogalia.com/?/historias/2297



4
De: El Pez Fecha: 2002-08-22 03:34

Se me olvidó añadir que, en cualquier caso, ya había dicho en el primer comentario que lo que hacía era descortés. (Lo digo para que el Creador sea misericorde...)



5
De: Hidjoff Putten Fecha: 2002-08-22 04:31

Creanme cavalleros. Se equibocan ustedes en sus explicaciones razionalistas.
Sabemos que en la base real se encuentran los experimentos transgenéticos realizados por extraterrestres abductores de protosimios simbiontes.
Lo demás no es más que farsa y engaño como bien denunciaba en su magna obra mi fiel alumno y destarrado dibulgador cinetífico Prof. Brun Cardeño.
¿Como explicar si no la existenzia del Yeti y de otros protohumanos manipulados genetificamente por inteligenzias superiores a la humana?.
¡Aprendan ustedes a inbestigar y no trompeen a las personas con teorias cinetíficas desas!
La cara oculta de la Berdad se rebela.
Lo de la Bounty tiene que ver con la entrada a la Tierra vacía y que los no Fletcher decidieran partir por extrañas grutas, pero por ahora eso debe ser sekreto.

HerrDoktor Putten



6
De: flexarorion Fecha: 2002-08-22 09:14

Hola Javier, tu texto es magnífico. Me alegro de que lo hayas puesto aquí.
Evidentemente tu texto está mucho más acabado que el mío. Ya sabes que lo mío son notas para los programas de radio.



7
De: rvr Fecha: 2002-08-22 20:18

ElPez: El Creador es Justiciero Infinito y perdonará a tu alma en esta ocasión ;)



8
De: Lluis Valera Domingo Fecha: 2002-09-24 20:01

Dios es un extraterrestre,que cuando vió su chapuza se dió el piro



9
De: Luis Enrique Payá Santamaría Fecha: 2003-06-24 23:32

¿ Podria ser que la Biblia tenga algo de razón en su Genesis al comentar lo de que a los hijos de Dios les gustarón las Hijas de los Hombres ?. Dicen que el asunto de la Jda. no tiene enmienda. Es de suponer que los Angeles tenían pito. ¿ O era todo laboratorio ?

Aparte; es curioso que los Neanderthales desaparecieran lentamente ocupando el lugar los Cromagnones Sapiens Sapiens hace 40.000 años. ¿ Soltarian algún < virus > los Angeles ?. ¿ O fue seleccion natural y mutante ?.

Es sorprendente que un vestigio ADN de hace 143.000 años se una 84.000 años después con el otro sexo para crear una sola entidad Humana. Hoy verificable según la OMS. ¿ Que paso durante los 59.000 años de pruebas ?

Por último. ¿ Como es que la mente humana no invento el temor y respeto al ser supremo hasta el Siglo VI AJC, con Lao Tsé, Confucio, Zoroastro, Buda y las posteriores sectas y subsectas de Libros ?

Alguién me dijo hace tiempo, que los varones eramos incompletos al faltarnos un palito (Y).....para contruir la (X) femenina. ¿ Lo conseguira el progreso, convirtiendonos a todos en hermafroditas ? ¿ Será esa la forma de globalizar el mundo ?

La naturaleza exige que la hembra busque al padre de sus hijos, y que sea el más moderno genético, robusto e inteligente. ¿ Que pasa mientras hacen la busqueda ?. Y hasta que lo encuentran ?

Saludos, Enrique.



10
De: Tito Vega Restrtepo Fecha: 2003-10-17 06:57

Tengo una buena teoría de la verdadera identidad del Yeti. Deseo conocer los resultados de las pruebas que se le han hecho de su ADN. gracias.



11
De: webensis Fecha: 2003-10-17 07:42

Es curioso, flex, cómo atraes comentarios disparatados :o)
Son divertidísimos.



12
De: pedro reyes sanchez Fecha: 2003-11-14 13:44

FELICIDADES MUY BUENA PAGINA WEB



13
De: alejandra Fecha: 2005-04-27 06:03

no estoy de acuerdo:

¿Es posible probar con la ciencia que todos venimos de Eva?
Autor: Lic. Dawlin A. Ureña
(El Lic. Ureña es Pastor, y miembro de la Asociación Científica
CRS - Creation Research Society)
El gráfico siguiente muestra la raíz común de los idiomas. Los idiomas están relacionados, así como los genes están relacionados. Uno de miles de ejemplos que podríamos citar es la palabra "de". Esta palabra existe en el Francés (de), en el Italiano (di), en el Español (de), en el Portugués (de) y en el Romano (de). Así que estos idiomas, todos hablados en el área sudoeste de Europa son ramas de un tronco llamado Idiomas Romances (Romances por Roma). Esta rama Romance se une a otra que incluye todos los idiomas que se derivan del Latín. Estos se fusionan con otras ramas, así como la rama Germánica, que incluye el Inglés, en una familia de idiomas llamada "Indo-Europea". Cuando estos y otros idiomas son rastreados en el pasado, todos tienen algo en común: Todos provienen de las cercanías del Monte Ararat, que es el área donde se piensa (y la Biblia afirma) que el Arca de Noé descansó. Los lingüistas admiten abiertamente que no saben cómo se originan los idiomas, pero una cosa sí saben... cómo se extienden o cómo se distribuyen hacia distintas áreas del mundo.1


Familia biológica vs Familia lingüística

Prácticamente todas las células de los seres vivos (plantas, animales y seres humanos) contienen diminutos filamentos de información codificada a la que llamamos DNA (ADN). El ADN dirige la célula, diciéndole qué y cuándo producir. Por lo tanto, una gran porción de las características de los seres vivos es determinada por el ADN que usted u otro ser vivo heredó de sus padres.

El caso de los humanos

En el caso de las células humanas, el núcleo contiene 99.5% del ADN. La mitad de éste vino de la madre del individuo y la otra mitad vino del padre. Debido a que ambas mitades están combinadas, es difícil identificar cuál padre contribuyó un segmento ínfimamente diminuto determinado. En otras palabras, la mitad de este ADN cambia con cada generación. Sin embargo, cada célula tiene, en la parte externa de su núcleo, miles de diminutos componentes productores de energía llamadas Mitocondrias, y cada una de ellas contiene un filamento circular de DNA. La Mitocondria de ADN (mtADN) viene solamente de la madre. Y ¿De dónde obtuvo ella las suyas? De su madre y así sucesivamente. Normalmente la mtADN no cambia de generación en generación y gracias a este fenómeno se puede rastrear la mtADN.

La mtADN nos permite el rastreo de antepasados

El ADN está escrito con un alfabeto de cuatro letras: A, G, T, y C. Una copia de la mtADN de una persona tiene una longitud de 16,559 letras de largo. A veces ocurren mutaciones en el mtADN que una madre le pasa a su cría. Estos cambios o mutaciones son raros y erráticos, ¡pero ellos les permiten a los genetistas identificar las familias! Por ejemplo, si su abuela experimentó una mutación temprana en su mtADN, sus hijos y los hijos de sus hijas heredarán el mismo cambio en sus mtADN. En otras palabras, esta línea familiar, dependiente de la madre que experimentó el cambio y que lo pasó a sus descendientes, será diferente al resto de la población del mundo, lo que permitiría identificar a todos los descendientes de esta madre.

¿Cómo usar este método de rastreo para nuestros fines?

En el año 1987 un equipo de científicos de la Universidad de California, Berkeley, publicó un estudio en el que comparó el mtADN de 147 personas representantes de todas las localizaciones geográficas del mundo (chinos, hispanos, hindúes, africanos, europeos, indios, aborígenes, etc.) El resultado fue pasmoso. Este estudio resultó en que estas 147 personas... ¡Todos tenían el mismo ancestro femenino! 2 En otras palabras, todos venían de la misma madre. Es a esta "madre" que se ha bautizado con el nombre "La Eva mitocondrial".

¿De dónde vino esta Eva mitocondrial?

Las investigaciones iniciales concluyeron que esta Eva probablemente vino de África. Es por eso que escuchamos por muchos años que "todos venimos de África". Sin embargo, estudios posteriores mostraron que el origen más posible de esta Eva había sido Asia o Europa.3


Este cuadro, mi popular en los años 80, explica la posición original del estudio que sugería que todos podíamos rastrear nuestra Eva ancestra a África. Sin embargo, esta posición ha sido refinada por estudios posteriores.
¿Cómo afecta este descubrimiento nuestra noción bíblica del origen de los seres humanos?

Desde la perspectiva bíblica, ¿Sabemos dónde vivía Eva, la esposa de Adán? En realidad no. Recordemos que la Biblia dice que el Diluvio de Noé tuvo una influencia mundial y seguramente la geografía del mundo prediluviano cambió radicalmente, así que no sabemos con seguridad dónde se encontraba el Edén. Sin embargo, lo que sí sabemos, basándonos en el recuento de Génesis, es que todos venimos, más recientemente de las tres esposas de los hijos de Noé y considerando que estas tres mujeres solamente estaban separadas de su madre, Eva, por poco más de doce generaciones, estas damas comenzaron a criar a sus hijos en el área del Monte Ararat, en el extremo oriental de la moderna Turquía... ¡cerca de la frontera entre África, y Europa!

En otras palabras, cada uno de nosotros podemos reclamar a alguna de esta tres Madres como nuestra Abuela. Así que no deberíamos sorprendernos que estos científicos (no-cristianos, por cierto) coincidan en concluir que el origen de esta Eva pudo estar entre Asia, África y Asia y Europa.

¿Podemos rastrear algo más al área de Ararat?

Sí. Cuando se escogen palabras y sonidos similares de los idiomas más ampliamente hablados en el mundo, todos parecen haber tenido su origen en el área del Monte Ararat.4 Lo mismo podemos decir de la Agricultura. De hecho, todas las culturas más antiguas, Sumerios, Egipcios, etc., parecen también haber tenido sus orígenes alrededor del área del área que hoy conocemos como Turquía.

¿Cuándo vivió esta Eva mitocondrial?

Para responder a esta interesante pregunta deberíamos explicar cómo ocurren con frecuencia las mutaciones del mtADN. Los estimados iniciales estuvieron basados en razonamientos defectuosos (científicos ateos/evolucionistas): Nuestros amigos evolucionistas concluyeron que "Los humanos y chimpancés tuvieron un ancestro común, hacer aproximadamente 5 millones de años. Debido a que la mtDNA en los humanos y los chimpancés difería en 1,000 lugares, una mutación debió ocurrir aproximadamente cada 10,000 años" ¿Verdad que suena bonita la conclusión?

Los evolucionistas/Darwinistas asumieron, también defectuosamente, que Australia fue poblada hace unos 40,000 años, el número promedio de mutaciones mitocondriales entre los aborígenes australianos dividida por 40,000 años proporciona otro ritmo extremadamente lento de mutaciones para la mtDNA.

Estos ritmos estimados, basados en la visión de los orígenes sostenida por los evolucionistas (que venimos de formas de vida menos desarrolladas que han ido transformándose al paso del tiempo hasta llegar a los humanos de hoy), hicieron que se llegara a la conclusión errónea de que la Eva mitocondrial había vivido entre 100,000 - 200,000 en el pasado. Note que esta conclusión hoy es afirmada como algo probado, sin embargo, está basada en suposiciones no probadas, y sin embargo, el número arrojado por esta posición no concordó con la posición evolucionista... como ellos esperaban. Todo lo contrario, esta conclusión, aunque errónea, restó millones de años a la posición sostenida anteriormente por la misma religión evolucionista. Hasta el momento los evolucionistas enseñaban en las universidades que el "ancestro común de los humanos era una criatura parecida a los monos que vivió hace aproximadamente 31 millones y medios de años".

¿Alguna sorpresa adicional para los evolucionistas?

Felizmente sí. La sorpresa de los evolucionistas fue aún mayor cuando en 1997 un grupo de científicos líderes evolucionistas hizo un estudio y concluyó que las mutaciones en la mtDNA ocurren 20 veces más rápidamente que lo ha se había estimado. Los ritmos de mutaciones se pueden determinar, concluyentemente, comparando la mtDNA de múltiples pares de madre-hijo. Usando este nuevo método (propuesto y usado por los evolucionistas) la Eva mitocondrial vivió solamente hace aproximadamente... ¿Listo para esta cifra? 6,000 años.

Todas las fuentes que usamos para este artículo fueron tomadas de materiales puramente evolucionistas


Varias generaciones después del Diluvio, los idiomas se multiplicaron a partir de Babel (Ver Génesis 11:1-9). El nombre Babel es de donde procede la palabra inglesa "babble" que significa "pronunciar sonidos sin significados." La mayoría de los escolásticos creen que la Torre de Babel estuvo localizada en algún lugar entre el Río Tígris y el Éufrates, entre el área de la antigua Babilonia y el Monte Ararat.
Rebecca L. Cann et al., "DNA mitocondrial y la Evolución Humana," Nature, Vol. 325, 1 enero 1987, pp. 31-36.
Marcia Barinaga, " 'La Eva Africana'," Science, Vol. 255, 7 febrero 1992, pp. 686-687.
"Nuestro trabajo indica que el protoidioma (el idioma original) se originó hace aproximadamente 6,000 años en la Anatolia oriental (oriente de Turquía)..." Thomas V. Gamkrelidze y V. V. Ivanov, "La historia temprana de los idiomas indoeuropeos," Scientific American, Vol. 262, Marzo 1990, p. 110.
Robert L. Dorit et al., "Ausencia de Polimorfismo en el Locus ZFY en el cromosoma humano Y," Science, Vol. 268, 26 Mayo 1995, pp. 1183-1185. http://antesdelfin.com/mothereve.html

La fecha en que vivió «Eva» se encoge
Por Carl Wieland
Publicado por primera vez en: Creation Ex Nihilo Technical Journal 12(1): 1–3, 1998

La mayoría de los creacionistas ya habrán escuchado la hipótesis de la «Eva mitocondrial», el hallazgo que todos los humanos modernos se pueden rastrear hacia atrás hasta una mujer. Algunos hallazgos recientes sobre cuando se supone que vivió «Eva» son muy alentadores para los creacionistas. Pero primero hay que recordar algunas cosas, y ojalá deshacernos de los malentendidos comunes.

Los evolucionistas no dicen, ni puede asegurarse, que esta evidencia prueba que sólo había uan mujer viva en un punto del pasado. Los que sostienen la teoría de «Eva» ciertamente insisten que todos los humanos modernos descienden sin duda de una mujer. Sin embargo, ellos creen que había otras mujeres presentes en ese tiempo, y que cualquiera de estas mujeres pudo haber contribuido con información de ADN a nuestra presente partida de genes de la humanidad. ¿Cómo se da esta aparente contradicción?

La respuesta está en el hecho que mientras todos nosotros heredamos el usual complemento de ADN (nuclear) de nuestra madre y nuestro padre, sólo heredamos ADN mitocondrial (ADNmt) de nuestra madre. Piense en un apellido, sólo que relacionado al sexo opuesto. En nuestra sociedad, heredamos el apellido sólo de nuestro padre. Un apellido se puede «extinguir» sin implicar que toda la gente de esa línea se haya muerto – todo lo que se requiere es que sólo haya descendientes mujeres en una línea.

De la misma manera, si una línea de descendencia en una población humana sólo tiene hombres en algún punto, entonces esa línea «se muere» en lo que respecta a su «firma mitocondrial» – p.e., el ADN nuclear sigue siendo pasado, pero no el ADNmt. Para que se entienda más fácilmente, volvamos a la analogía del apellido (luego se sustituyen simplemente mujeres por hombres). Imagine que una isla es colonizada por cuatro parejas, cada una con los nombres Harry y Sally, pero con cuatro apellidos diferentes: Smith, Jones, Brown y White. En el debido tiempo la población crece, con cada generación casándose sólo con los otros apellidos disponibles. Es sencillo elaborar una simple simulación de computador para mostrar que tan fácil puede «morir» un apellido – con una línea terminando sólo en hijas. Al tiempo, toda la gente en la isla podría terminar con un solo apellido – digamos Smith. (De hecho, eso es lo que pasó en Pitcairn Island, habitada por los descendientes de los amotinados Bounty – todos terminaron con el mismo apellido después de unas generaciones.) Esto sólo es probable donde hay un núemro pequeño de apellidos para iniciar, p.e., una población original pequeña; si el número de apellidos es muy largo, se hace muy improbable que se llegue hasta uno.

En un sentido se podría decir que «Harry Smith» es el «padre de todos en la isla». Pero eso no implica que Harry Jones, por ejemplo, no es el ancestro de ninguno de ellos. Harry Jones pudo haber contribuido con ADN nuclear a cualquiera de los isleños de hoy, sin ser su «ancestro de apellido».

Digamos que usted estrá investigando esa isla en particular, sin el beneficio de algún registro escrito. Usted nota que toda la gente en la isla es de apellido Smith. Eso puede ocurrir por dos razones:

i. Porque en realidad sólo había una pareja que colonizó la isla en el principio, de apellido «Smith», o

ii. Sólo había un pequeño número de apellidos en la isla al comienzo, y los otros apellidos se extinguieron.

Regresando al debate de «Eva», es claro por el ejemplo anterior (intercambiando los sexos) que la evidencia del ADNmt, que ha sugerido que todos los humanos modernos vienen de una mujer, puede significar dos cosas.

i. Sólo había una pareja en el principio – p.e, la Eva mitocondrial podría ser la Eva real (bíblica), o:

ii. Todos los humanos modernos descienden de sólo una pequeña población existente en un tiempo. Las otras «líneas mitocondriales» (de otras mujeres viviendo junto a la que cuyo «apellido» mitocondrial se encuentra en todas las poblaciones hoy) se han extinguido cuando quiera que una línea no hubiera tenido descendencia femenina. La «Eva Mitocondrial» es la única de la población original en cuya descendencia siempre ha habido descendientes femeninas en cada generación. Cualquiera de las otras mujeres viviendo junto a ella pudieron haber contribuido con ADN nuclear a las poblaciones de hoy, por medio de sus hijos.

Confío que la analogía es clara. Los datos de la Eva mitocondrial no obligan la creencia de que sólo había una mujer de la cual todos descendemos – en otras palabras, no prueba la Biblia – pero – un «pero» muy importante – es definitivamente muy consistente con ella. En otras palabras, si hubiera habido más de un «apellido» mitocondrial, se presentaría un desafío severo al escenario bíblico. Y no era algo que los evolucionistas esperaban. Para explicarlo en el escenario de ellos se requiere una población pequeña de humanos modernos que se levanten en una parte del mundo (humanos arcáicos habiendo ya evolucionado y esparcido a través del globo), y de ahí, esparcirse para reemplazar todos los humanos menos-evolucionados, de manera que todos descendemos de esa pequeña población original (la teoría «desde-el-África» o «Arca de Noé» de la evolución humana). El creacionista bíblico concluiría que la mujer sugerida por los datos mitocondriales es casi con seguridad la Eva real. (1)

¿Cuándo vivió «Eva»?
Los evolucionistas, conscientes de la forma en que el descubrimiento de la Eva mitocondrial podría ser visto como vindicador de la Biblia, lo han negado diciendo que su «Eva» vivió hace mucho más tiempo que la Eva bíblica. ¿Cómo lo calculan? La respuesta tiene que ver con el porqué se llegó a este escenario en primer lugar. Se sabe que el ADNmt es más transparente a la selección que el ADN nuclear. En otras palabras, hay muchos lugares donde una «letra» genética puede ser reemplazada por otra a causa de un «error de copia» mutacional sin causar problemas al organismo. Comparaciones entre varios grupos de personas vivas hoy se pueden hacer sobre la base del número de letras que son «diferentes», habiendo sido sustituidas por mutación. Los humanos modernos estaban mucho más cerca de los otros de lo que la teoría de la evolución estándar había predicho, por consiguiente de la teoría desde-el-África.

Los evolucionistas han adivinado cuándo vivió su Eva mitocondrial vía la idea del «reloj molecular» – p.e., que hay un rango más o menos fijo de sustituciones mutacionales por año en una población. ¿Cómo saben cuál es ese rango – en otras palabras, cómo se calibra ese «reloj molecular»? Usando asunciones evolucionistas acerca del tiempo de los eventos, basadas en su interpretación del registro fósil. Por ejemplo, si se cree que los humanos y los babuinos, compartieron un ancestro común por últma vez hace «x» años, y si el número de diferencias entre el ADNmt del babuino y el humano es y, entonces el rango de sustitución por año es y/x. De esta manera, los estimados de cuándo vivió «Eva» han variado desde tan bajo como 70,000 a 800,000 años atrás, más comúnmente en el rango de 200-250,000 años.

Se ha dicho recientemente que los Neandertales no eran ancestros humanos directos, sino una especie diferente. Esta afirmación ha sido hecha sobre la base del número de diferencias sustitucionales en una tira de ADNmt entre la única extraída del único Neandertal estudiado alguna vez y el promedio de las poblaciones de hoy. En un modelo bíblico consistente, no habrían «proto-humanos» teniendo música, joyas, trueque, vestido, refugio, sofisticadas armas de caza y similares. «Si él/ella actúa en tantas maneras como humano, él/ella es un humano» – y por tanto descendiente de Adán. Los Neandertales (algunos de cuyos rasgos físicos se pueden encontrar en algunas poblaciones europeas) no eran una especie diferente (o una raza sin espíritu no-descendiente de Adán, como proclaman los Rossistas) sino humanos del post-diluvio, representando un subgrupo de la partida original de genes que se rompió en Babel.

Los creacionistas han respondido correctamente a la «edad» de Eva y a las aseveraciones sobre los Neandertales diciendo que las calibraciones del reloj molecular están muy equivocadas. (2) Puesto que, por ejemplo, la (verdadera) Eva de los creacionistas vivió sólo unos miles de años atrás, las sustituciones mutacionales en el ADNmt debieron haber ocurrido más rápido que el rango asumido por los evolucionistas para datar.

Buenas Noticias
De hecho, un número de estudios recientes en poblaciones vivas ha dado resultados que indican un rango mucho más alto de mutación en el ADNmt humano. (3),(4)

Aunque no todos los estudios a la fecha han dado el mismo rango alto, por lo menos dos estudios, que miran directamente a sustituciones que ocurren hoy, han encontrado rangos hasta 20 veces más altos que de los previamente asumidos.(5) Estudios en los huesos del último Zar de Rusia también mostraron que él, junto con el 10—20 % de la población, en realidad tuvierton por lo menos 2 tipos de ADNmt, una condición llamada «heteroplasmia», también causada por mutaciones.(3) Esto, también, acaba con las calibraciones del «reloj molecular».

De acuerdo a una revisión de los datos, estos resultados recientes indicarían que la Eva mitocondrial «vivió hace 6500 años – una cifra claramente incompatible con las actuales teorías de los orígenes humanos. Aún si el último ancestro mitocondrial común es más joven que el último ancestro común real, permanece enigmático cómo surgieron la conocida distribución de poblaciones humanas y la partida de genes en los últimos miles de años.»(4)

La revisión de las «Noticias de Investigación» de la revista Science va aún más allá acerca de la fecha de Eva, diciendo que «usando el nuevo reloj, apenas tendría unos 6000 años de edad.» El artículo dice acerca de uno de los equipos de científicos (el equipo Parsons (5)) que «estudios evolucionistas les indujeron a esperar cerca de una mutación en 600 generaciones… se "asombraron" al encontrar 10 cambios de bases-pares, que les daba el rango de una mutación cada 40 generaciones.» (4)

Los evolucionistas han tratado de evadir la fuerza de estos resultados respondiendo que el alto rango de mutación sólo ocurre en ciertos trozos de ADN llamados «puntos calientes» y/o que el alto rango (observado) causa mutaciones en reversa que «borran» los efectos de este alto rango. Por lo tanto, convenientemente, el rango es asumido alto durante un corto periodo de tiempo, pero efectivamente bajo durante un periodo largo de tiempo. Sin embargo, esta es una petición especial para salirse de la dificultad, y la carga de prueba está en que los evolucionistas sostengan las vastas edades para «Eva» delante de estos documentados rangos de mutación modernos. Estos son sin duda resultados alentadores para los creacionistas. En resumen:

1.Los hallazgos de la Eva mitocondrial estaban, en primera instancia, en línea con las expectativas basadas en la biblia; aunque no probaban la Eva bíblica, eran consistentes con su realidad, y no habían sido predichas por la teoría de la evolución.

2.Las fechas asignadas a la Eva mitocondrial según los evolucionistas descartaban la Eva bíblica. Pero estas fechas se basaban en asunciones del «reloj molecular», que eran calibradas por creencias evolucionistas acerca de cuándo ocurrieron ciertos eventos evolutivos, supuestamente hace millones de años atrás.

3.Cuando estos rangos asumidos se confrontaron con el mundo real, los resultados preliminares indicaron que el «reloj molecular» mitocondrial está corriendo a un rango mucho más rápido de lo que los evolucionistas creían posible. Si esto es correcto, significa que la Eva mitocondrial vivió hace de 6,000 a 6,500 años atrás, justo en el momento de la «madre de todos los vivientes» (Génesis 3:20).

4.Estos hallazgos de tiempo real también debilitan seriamente el caso del ADN mitocondrial que argumentaba (erróneamente) que los Neandertales no eran verdaderos humanos.

Referencias
1. Digo «casi con seguridad» para cubrir la afirmación de que ella pudo haber sido parte de la pequeña población post-Diluvio, aunque yo no esperaría suficiente divergencia en el ADNmt en el pequeño número de generaciones entre la creación y el diluvio.

2. Lubenow, M.L., 1998. Recovery of Neandertal mtDNA: an evaluation. CEN Tech. J. 12(1): 87—97.

3. Loewe, L and Scherer, S. «Mitochondrial Eve: the plot thickens.» Trends in Ecology and Evolution, 12(11): 422—423, Noviembre 1997.

4. Gibbons, A. «Calibrating the Mitochondrial Clock». Science 279(5347): 28—29, Enero 2, 1998.

5. Parsons, T.J. et al «A high observed substitution rate in the human mitochondrial DNA control region», Nature Genetics 15: 363—368, 1997; as cited in ref. 4.

http://www.answersingenesis.org/espanol/docs/eva.asp




14
De: geovanni Fecha: 2005-05-26 02:12

El motivo por el q me dirijo a ustedes es para solicitarles que en lo posible me facilitaran una explicacion completa y elemental sobre la eva mitocondrial puesto q estoy muy interesado en entender del tema y considero q ustedes son los indicados para informarme, les agradesco de antemano.


GEOVANNI AGUDELO
geovanniagudelo@hotmail.com



15
De: ginny Fecha: 2007-01-14 00:08

holaaaaaaaaaaaaaaaaaa



16
De: jorge Fecha: 2007-04-24 02:36

hola mi amor
como stas vien o mal
porfavor llamame
acelular
98735413



17
De: jorge Fecha: 2007-04-24 02:36

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De: jorge Fecha: 2007-04-24 02:36

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19
De: sofia1996 Fecha: 2008-01-28 00:43

me parece sacar la conclucion de que primer fue la evolucion luego la reproduccion o descendencia por eso fue adan y eva o pudo ser que adan y eva fueron o estuvieron por la evolucion primates no fueron exactamente humanos.



20
De: Darío Fecha: 2008-05-12 04:01

Hola. aquí también aporto algo al tema
. En lo personal, no me gustó la conclusión del artículo de la página. Se basa, como toda mente neodarwiniana, en hipótesis de las cuales infieren unos juicios como probados; coo esto de la analogía conlo sucedido en la isla. Esto es hipótesis, ysin embargo este autor ha sacado conclusiones como ciertas. falla la lógica acá.


Hasta hace dos décadas, y durante más de un siglo, los fósiles han sido los protagonistas indiscutibles en el escenario que trata de reconstruir el pasado evolutivo de la Humanidad. Pero ese cuadro ha cambiado drásticamente, gracias al extraordinario desarrollo de la Biología molecular y de la Genética, y muy especialmente desde que en los años ochenta se hizo posible la secuenciación del ADN de las células. Ahora son los genes, actuales o antiguos, los que reclaman ese protagonismo, pues en ellos se encuentran al parecer las claves de nuestro pasado.

La filogenia molecular ha encontrado una amplia gama de marcadores genéticos que están abriendo, en efecto, nuevas y muy prometedoras perspectivas. Los investigadores tratan de “leer” en los genes la información que explicaría el origen y posterior dispersión de los linajes moleculares de las mujeres –“escritos” en el ADN mitocondrial– y de los hombres –en el cromosoma Y–, así como el ulterior desarrollo de las migraciones humanas que se han venido produciendo desde nuestros orígenes. Con ese telón de fondo, tuvo lugar el pasado mes de abril en el Museo de la Ciencia de Barcelona un simposio en el que se dieron cita algunos de los más destacados expertos en la materia.

Nuestra historia evolutiva, en los genes

En su intento de desvelar la historia biológica del hombre moderno, la ciencia moderna ha proporcionado en los últimos años diversas clases de pruebas que merecen una especial atención. Una de ellas proviene del estudio de los genes contenidos en las mitocondrias (ADN mitocondrial, o ADNmt), que se transmiten sólo por vía materna. La tasa de cambio por mutaciones del ADNmt es bastante más alta que la del ADN del núcleo de las células, ya que las mutaciones no se pierden en las recombinaciones de las copias de los genes que se transmiten a la descendencia. Por esta razón las secuencias de nucleótidos del ADNmt, juntamente con su transmisión uniparental, aportan información muy valiosa para cuantificar la divergencia genética de las poblaciones humanas en función del tiempo.

La reconstrucción de nuestra historia biológica, a partir del análisis de los genes de las poblaciones actuales, se basa en el hecho de que personas distintas tienen versiones distintas de un mismo gen. Seleccionando varios genes en personas de orígenes geográficos distintos y analizando las diferencias genéticas entre ellas, se puede calcular el tiempo transcurrido desde el comienzo del proceso de diferenciación. Y a partir de ese origen es posible también reconstruir la genealogía de la Humanidad.

Si, como parecen indicar los datos genéticos, el origen del hombre moderno aconteció en África, cabe esperar que las poblaciones africanas muestren entre sí una mayor heterogeneidad genética que las poblaciones de otras partes del mundo. Efectivamente, eso es lo que sucede, tal como ya puso de manifiesto el estudio llevado a cabo en 1986 por Cann, Stoneking y Wilson, de la Universidad de California en Berkeley, uno de los grandes hitos en la historia de la Biología evolutiva moderna.

Otra prueba proviene de los estudios multidisciplinares dirigidos durante los últimos años por L. L. Cavalli-Sforza, de la Universidad de Stanford. Gran parte de su trabajo se ha centrado en la correlación que existe –y que es, no cabe duda, sorprendente– entre la distribución de genes y de lenguas en el árbol filogenético de las principales etnias humanas.

África, cuna de la Humanidad

La hipótesis conocida como Eva mitocondrial dio mucho qué hablar a la comunidad científica a finales de los ochenta, tras la publicación del estudio llevado a cabo por el equipo de Wilson. Dicha hipótesis proponía que toda la humanidad desciende de un tipo de mujer que vivió en África hace entre 190.000 y 200.000 años. Esa mujer sería muy pronto conocida como Eva negra. En realidad, se hablaba de una población (un tipo de mitocondrias), y no de un individuo concreto, como a veces parece sugerir la literatura científica.

Los resultados de dicha investigación suscitaron una fuerte polémica desde que la revista Nature los hizo públicos el primer día del año 1987. Basándose en el análisis del ADNmt de 147 personas procedentes de diferentes regiones geográficas, los investigadores buscaban un sistema capaz de "tirar del hilo genético", por así decirlo, hasta llegar a la primera mujer, o sea, hasta la población femenina de Homo sapiens que habría aportado las mitocondrias de todos los humanos actuales. En dicho estudio, se prestaba especial atención a las diferencias genéticas observadas entre los distintos grupos humanos estudiados. Así, los ADNmt de los africanos mostraban entre sí una mayor diversidad genética que la observada en el grupo que incluía al resto de poblaciones analizadas. Esto se interpretó como una clara evidencia de que la población africana era, por lo pronto, la más antigua de todas.

Wilson y sus colaboradores calcularon también el tiempo transcurrido desde el momento en que se supone debió producirse la separación de todas las líneas de ADNmt. Los resultados pronto se convirtieron en una auténtica bomba informativa: el hombre moderno racialmente indiferenciado —se dijo— apareció hace unos 200.000 años y solamente en África. Lo cierto es que desde entonces dicha investigación se ha venido considerando como uno de los más sólidos fundamentos del modelo de dispersión de África (o modelo Arca de Noé), según el cual todos los humanos actuales se remontan a un tronco materno común, de origen africano, en el que convergen todas las líneas de ADNmt.

Cálculos posteriores a los de Wilson, señalan que esa población de mujeres vivió en África hace unos 150.000 años. Esta nueva datación parece ser más concordante con la que se atribuye –a partir del registro fósil– a los Homo sapiens más antiguos. En efecto, los fósiles humanos con rasgos modernos primitivos hallados en Sudáfrica y en África oriental, cuya antigüedad se cifra en unos 120.000 años, suelen ser citados como una evidencia más de la monogénesis africana.

Las mil hijas de Eva

Es bien sabido que casi todos los investigadores de nuestros orígenes comparten posturas decididamente neodarwinistas, es decir, poligenistas: la Humanidad actual descendería, según esta hipótesis, de una población más o menos numerosa de individuos, y no de una pareja inicial, como afirman los defensores del monogenismo. Francisco Ayala (Universidad de California en Irvine) piensa que el número de mujeres de las que supuestamente descendemos los humanos actuales nunca fue inferior a mil, ni superior a cinco mil. En todo caso, esta clase de apreciaciones no pasan de ser suposiciones basadas en cálculos estadísticos y simulaciones por ordenador que quizás tienen poco que ver con lo que realmente ocurrió. De hecho, algunos destacados poligenistas, como el mismo Ayala, admiten la posibilidad de un escenario diferente: “Teóricamente –explica este científico– es posible que una especie descienda de una sola hembra gestante...” (La Vanguardia, 7-V-2001). Y es que la historia de Adán y Eva —el “mito”, suele decirse en círculos poligenistas—, o sea, de la pareja que funda una especie, es hoy posible para la biología. Lo ha sido, en efecto, en otras especies, como lo demuestran las 600 variedades genéticas de moscas drosófilas que viven actualmente en Hawai, descendientes todas ellas de una sola hembra fecundada.

Los autores de los primeros estudios que se realizaron a partir del ADNmt no significan —ni lo pretendían— haber probado científicamente el monogenismo. Resultan por ello un tanto gratuitas algunas afirmaciones, como las que podían leerse en alguno de los periódicos que dieron cobertura al simposio celebrado en Barcelona: “No es cierto —titulaba uno de ellos— que toda la humanidad descienda de una Eva negra que vivió en África hace unos 150.000 años” (La Vanguardia, 7-V-2001). Aparte de otras muchas cosas, hoy sabemos gracias a la genética que la pigmentación de la piel es un suceso biológico muy reciente en nuestra historia evolutiva; en este sentido, resulta del todo irrelevante que esa “Eva” de la que hablan los científicos fuese negra o de otro color. Por otra parte, tampoco se puede afirmar con rotundidad, a partir de los datos actualmente disponibles, que la humanidad no tenga su origen más remoto en una sola mujer.

Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que, pese a las diversas explicaciones que intentan desvelar los posibles mecanismos de especiación, los científicos siguen buscando respuestas al que, todavía hoy, sigue siendo el problema central de la biología de la evolución: ¿Cómo nace una especie? Cuestión que se torna aún más compleja cuando nos interrogamos acerca de nuestra propia historia evolutiva: ¿Cómo nació la especie humana? Desde el punto de vista científico, no se puede negar a priori, ni tampoco afirmar, que toda la humanidad descienda en su origen más remoto de una única pareja, y que en tiempos más recientes, hace unos 150.000 ó 200.000 años, el suelo africano estuviese ya poblado por varios miles de (Evas mitocondriales) descendientes de esa primera pareja.

En 1995, un equipo de científicos japoneses dirigido por Satoshi Horai, intentó precisar aún más la antigüedad de Eva mitocondrial. Sus resultados, basados también en numerosos análisis del ADNmt, sugieren que esa mujer, o población de mujeres, vivió en África hace 143.000 años. Posteriores estudios realizados por ese mismo equipo, sobre la base de la diversidad genética observada en treinta poblaciones humanas de todo el mundo (incluyendo, entre otras, la africana y la europea), revelan una buena concordancia entre la relación genética y la distribución geográfica de dichas poblaciones. Se observa que la mayor diversidad genética (superior al 2%) se da, en efecto, en las poblaciones africanas, y la menor (en torno al 1%) en las europeas. La población africana, entonces, habría divergido en primer lugar y antes que las demás poblaciones (europeos, asiáticos, etc.), lo que reforzaría adicionalmente la teoría que defiende el origen africano de nuestra especie y la posterior dispersión, desde ese continente, al resto del planeta.

Sobre “hielo” muy fino

La antigüedad de los sucesos evolutivos que intentan datar los científicos a partir del material genético es, sin duda, uno de los objetivos más complicados en esta clase de trabajos. En 1987, Wilson y su equipo calcularon para Eva mitocondrial una edad de entre 190.000 y 200.000 años. Ocho años después, Horai le asigna una antigüedad de 143.000 años. Otros, como Francisco Ayala, hablan actualmente de una “población ancestral” que vivió en África hace entre 100.000 y 200.000 años. Por su parte, Luca Cavalli-Sforza (Universidad de Stanford, California) estima para esa misma población una antigüedad de entre 100.000 y 170.000 años. Andamos, qué duda cabe, sobre un terreno escurridizo, en el que por el momento no existe entre los científicos una postura unánime y compartida.

Las diferencias de calibración temporal en torno a nuestros orígenes siembran, como cabía esperar, algunas dudas acerca de la validez de los métodos y cálculos empleados por los genetistas. Al mismo tiempo, ponen también de relieve algunas de las limitaciones que tienen los investigadores en su trabajo. Por lo pronto, el método del carbono 14 —el más aplicado en fósiles modernos— resulta poco fiable cuando se retrocede en la escala temporal más allá de los 35.000 ó 40.000 años de antigüedad, de modo que los “buscadores” de las huellas de nuestro pasado han de aplicar otros métodos de datación, no tan precisos como los radiométricos. Se ha de tener en cuenta así mismo que en las estimaciones de antigüedad a partir de ADNmt, los genetistas aceptan como intervalo de confianza un error estándar del 20%. Así, la datación de Horai para Eva mitocondrial (143.000 años) abarcaría en realidad un amplio intervalo de tiempo, comprendido entre los 115.000 y los 170.000 años, aproximadamente. En este campo —ha señalado Ayala — “el nivel de incertidumbre, cuando hacemos estimaciones de tiempo, es muy elevado”.

Algunos científicos piensan que las calibraciones de tiempo basadas en los “relojes moleculares” tienen una “fiabilidad”, cuando menos, bastante mediatizada. Los cálculos estadísticos que hacen algunos genetistas se basan, en efecto, en suposiciones que no pasan de ser más que simples conjeturas, como por ejemplo la presunción (que podría ser ficticia) de que la tasa en el ritmo de mutaciones es constante a lo largo del tiempo, cuando, de hecho, se sabe que en muchos casos no lo es.

Las simulaciones por ordenador y los cálculos estadísticos comportan además otra dificultad, y es que no tienen en cuenta las mutaciones que realmente debieron producirse en las distintas poblaciones; esas mutaciones se han de suponer también, con todo el margen de inseguridad que ello conlleva. A ello se refería Francisco Ayala, cuando afirmaba: “lo que hacemos en biología molecular es ficticio; pero es lo mejor que podemos hacer para intentar responder a las preguntas que nos hacemos”. Resultan así razonables las llamadas a la cautela que hacen algunos científicos, quienes reclaman “una mente abierta frente a los progresos de la paleontología, ya que sin ese anclaje –el que proporcionan los fósiles– podríamos estar moviéndonos en aguas muy profundas, o sobre hielo muy fino” .

Adán cromosoma Y

Si el valor de los genes mitocondriales en esta clase de trabajos resulta evidente, por transmitirse intactos y sin mezclas de las madres a su descendencia, otro tanto cabe decir de los que se transmiten —también sin mezcla— de los padres a los hijos (sólo a los varones). Estos genes se encuentran en la sección no recombinante del cromosoma sexual masculino o cromosoma Y. Las investigaciones llevadas a cabo sobre este cromosoma en 1986, ya apuntaban de hecho en la misma dirección que los realizados por el equipo de Wilson (sobre ADNmt) por aquellas mismas fechas.

Más recientemente, un equipo internacional de científicos dirigido por Peter Underhill (Universidad de Stanford) ha estado buscando en ese cromosoma a nuestros antepasados en la línea paterna, es decir, al denominado Adán cromosoma Y, que sería —al menos teóricamente, en términos genéticos— el homólogo de Eva mitocondrial. Con datos procedentes de más de mil hombres oriundos de 22 áreas geográficas diferentes, este equipo ha dibujado un árbol genealógico de la humanidad, llegando a la conclusión de que nuestro ancestro común, o sea, el hombre (o población de hombres) cuyos genes del cromosoma Y aparecen hoy en todos los varones del mundo, vivió también en África. Eso no ha hecho sino confirmar lo que muchos esperaban. Lo realmente sorprendente de ese estudio es que el susodicho ancestro apareció —dicen sus autores— hace tan sólo 59.000 años, o sea, 84.000 años después que Eva mitocondrial. A primera vista, este nuevo dato parece poner en aprietos a los partidarios de un origen monogenista. Y eso es lo que, con un cierto deje de ironía, expresaba la nota informativa que la revista Nature Genomics —tal vez para dar mayor atractivo a la investigación realizada— hizo circular poco antes de la publicación del artículo: “Adán y Eva —decía la nota— quizás no se encontraron”.

Uno de los riesgos derivados del uso en trabajos científicos de nombres tomados de la Biblia (Adán, Eva, Noé, etc.) es el de mezclar las conclusiones científicas con datos que no son, ni pretenden ser, científicos. Simplemente, no procede cotejar datos científicos, con otros que no lo son. Ciertamente, cuando leemos informaciones relacionadas con Eva mitocondrial o con Adán cromosoma Y, resulta difícil no pensar, aunque sólo sea de pasada, en los personajes bíblicos. Pero, llegados a este punto, debería siempre aclararse, para evitar equívocos, que cuando se habla de Adán y Eva en términos genéticos, se alude generalmente a poblaciones, o a los genes detectados en ellas, y no a los personajes de quienes se habla en los primeros capítulos del Génesis. Esas denominaciones son sólo modos de referirse a los troncos comunes en los que, según los datos científicos, parecen converger los linajes humanos masculino y femenino. Desde luego, no pretenden ni de lejos desvelar la edad, o la historia (ni cualquier otro rasgo) de quienes muchos consideran —por razones no precisamente científicas— como los primeros padres de la Humanidad. El dato de Underhill plantea, como ya se apuntó, una contradicción que es no sólo aparente, sino también engañosa.

El hecho de que biológicamente haya explicación o no al monogenismo no es una cuestión especialmente relevante. Lo cierto es que hoy en día se barajan diversas hipótesis biológicamente viables. Una de ellas, basada en recientes investigaciones, habla de una reestructuración cromosómica, debida fundamentalmente al paso de información del cromosoma X al Y, como posible mecanismo de especiación humana. Se trataría, según los genetistas que ha estudian, de una reestructuración fuerte y drástica (un “salto”, y no una acumulación gradual de mutaciones en una población), que posibilitaría un monogenismo desde un solo hombre. La ciencia quizás acabe aportando nuevos datos en esta línea de investigación. Entre tanto, sigue prevaleciendo entre los científicos el prejuicio neodarwinista, que ofrece la hipótesis poblacionista como único modelo de especiación.

Amplitud de miras

La datación realizada por el equipo de Underhill tuvo una buena acogida por parte de quienes interpretan el relato bíblico del Génesis como una mezcla de mitos y leyendas de los pueblos orientales primitivos. No obstante, los autores de dicha investigación se muestran mucho más cautos en sus apreciaciones que quienes suelen comentar sus resultados. Así, Peter Oefner, uno de los investigadores del equipo de Stanford, ofreció esta explicación: "Hace 59.000 años, un solo cromosoma Y empezó a predominar...Todos los demás cromosomas Y que venían de los tiempos de Eva, 84.000 años antes, se acabaron perdiendo. La razón de esto podría ser la selección sexual, es decir, que las mujeres preferían sistemáticamente a un tipo de hombres que tendían a llevar el nuevo cromosoma. O quizá esos hombres tenían alguna ventaja selectiva en la caza o en la lucha". Los autores de la investigación se cuidan muy mucho de no mencionar a los personajes bíblicos, limitándose a exponer un trabajo desarrollado a lo largo de trece años; un trabajo que, en resumidas cuentas, permite inferir que la especie humana actual nació en África oriental hace unos 143.000 años y que 84.000 años después se impuso un nuevo tipo de varón.

Los estudios basados en el análisis del ADN dejan abierto un margen de posibilidades muy amplio, principalmente en el aspecto temporal. Ya se comentó esa circunstancia en relación con el ADNmt. Por lo que respecta a los marcadores del cromosoma Y, si bien la antigüedad media estimada para Adán cromosoma Y es de 59.000 años, en realidad dejan abierta la posibilidad de que esos posibles ancestros tuviesen una antigüedad de casi 90.000 años, lo que muestra ya una mayor proximidad con las estimaciones de edad hechas para Eva mitocondrial.

Los datos genéticos parecen confirmar, en fin, que el lugar de origen de los humanos modernos, hace unos 100.000 años, es África, y más concretamente el Este del continente. Otras investigaciones han señalado incluso a los bosquimanos Kung y a los pigmeos de Biaka, como las poblaciones actuales ligadas a los linajes humanos más antiguos. En todo caso, no parece que existan razones científicas para poner en duda el relato bíblico que narra la creación por parte de Dios del primer hombre y de la primera mujer, ni la historia de su descendencia. Quienes así lo hacen, quizás pierden de vista que la Biblia no pretende dar nociones científicas. Sí nos da, sorprendentemente, el sentido y significado de lo que sabemos por las ciencias empíricas. En este sentido, resulta reveladora, y a la vez sugerente, la lectura de las primeras páginas del Génesis, donde se recoge una historia asombrosamente armónica con los datos que aportan las investigaciones provenientes de la biología molecular y de la genética.

Unidad genética y lingüística

Entre los argumentos favorables al modelo de dispersión africano, cabe destacar la correlación que se ha observado entre distribución de genes y de lenguas en el árbol filogenético de las etnias humanas. En este sentido, es de obligada mención el estudio realizado en 1988 por Cavalli-Sforza , al cual se debe la primera síntesis de las bases teóricas de la genética de poblaciones actual y el primer intento de elaborar una historia de diferenciación entre los grupos étnicos humanos.

Posteriores investigaciones de este y otros científicos, muestran la confluencia de todas las etnias actuales, hace algo más de 100.000 años, en una única población africana. Una conclusión coincidente en líneas generales con los resultados obtenidos en 1995 por la doctora Johanna Nicols (Universidad de California en Berkeley), según los cuales existe una clara superposición de los parentescos lingüístico y genético entre las diversas poblaciones humanas actuales.

Según estos científicos, las 5000 lenguas actualmente existentes en el mundo tienen su origen más remoto en una protolengua que existió hace unos 100.000 años en el Este de África, o quizás en Oriente Medio. De hecho, Cavalli-Sforza va todavía más lejos en sus conclusiones: la clave del éxito en la expansión del hombre moderno se encuentra, según este investigador, en el lenguaje y no tanto en el desarrollo de las tecnologías, como se ha venido insistiendo durante mucho tiempo.

La idea de que el arte es posterior al lenguaje y que “somos lo que somos, porque hablamos” es, en efecto, una de las tesis más novedosas defendidas por Cavalli-Sforza, quien ha sugerido la idea de que, para comprender el hombre moderno, es más importante el lenguaje que las industrias líticas. La apuesta parece gratuita, pues de hecho no sabemos prácticamente nada acerca de esa supuesta lengua ancestral; los análisis lingüísticos, en efecto, sólo permiten retroceder hasta hace unos pocos miles de años. En todo caso, la correlación que se observa entre los genes y las lenguas actuales podría explicar, entre otras cosas, el hecho de que todos los Homo sapiens, y sólo ellos, llegasen a tener un dominio del lenguaje.

Un diseño con diseñador

En otro orden de cosas, hoy más que nunca se puede afirmar que las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años indican, y cada vez con más contundencia, que la presunta oposición entre evolución y acción divina carece de fundamento. Sorprende, en este sentido, que algunos de los más destacados biólogos moleculares no tengan reparo en declararse entusiastas defensores del diálogo entre ciencia y religión, y reconozcan abiertamente que la evolución y la acción divina son compatibles. Uno de ellos, Francisco Ayala, refiriéndose a la creación a partir de la nada, afirma que “es una noción que, por su propia naturaleza, queda y siempre quedará fuera del ámbito de la ciencia”. Así mismo, admite que “otras nociones que están fuera del ámbito de la ciencia son la existencia de Dios y de los espíritus, y cualquier actividad y proceso definido como estrictamente inmaterial” .

En sus escritos más recientes, Ayala recoge también algunas ideas estrictamente teológicas: “la existencia y la creación divinas —dice Ayala— son compatibles con la evolución y otros procesos naturales. La solución reside en aceptar la idea de que Dios opera a través de causas intermedias... La evolución también puede ser considerada como un proceso natural a través del cual Dios trae las especies vivientes a la existencia de acuerdo con su plan” . Son ideas cuando menos sorprendentes, si se tiene en cuenta que han sido escritas por uno de los más destacados representantes del neodarwinismo actual, convencido defensor del poligenismo.

Ideas, en todo caso, que recuerdan también de manera muy significativa estas otras de Juan Pablo II: “desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ven dificultades para explicar el origen del hombre, en cuanto cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo. Es preciso, sin embargo, añadir que la hipótesis propone solamente una probabilidad, no una certeza científica. En cambio, la doctrina de la fe afirma de modo invariable que el alma espiritual del hombre es creada directamente por Dios. O sea, es posible, según la hipótesis mencionada, que el cuerpo humano, siguiendo el orden impreso por el Creador en las energías de la vida, haya sido preparado gradualmente en las formas de seres vivientes antecedentes. Pero el alma humana, de la cual depende en definitiva la humanidad del hombre, siendo espiritual, no puede haber emergido de la materia” .

Con todo, la aparición en el escenario evolutivo de nuestros ancestros sigue envuelta en el misterio. Cierto es que las investigaciones genéticas parecen estar a punto de despejar algunas de las grandes incógnitas en relación con nuestros orígenes. Pero eso no significa que los científicos tengan en relación con estas cuestiones la última palabra. La ciencia puede ser de mucha ayuda para saber qué ocurrió, pero sólo por medio del razonamiento filosófico y teológico se pueden dar respuestas a otras preguntas que nunca podrán responderse a través de la ciencia experimental, como por ejemplo: ¿por qué ocurrió?, ¿quién lo planeó y llevó a término?, ¿por qué lo hizo?.



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De: A P. Fecha: 2010-02-01 17:19

HOLA



22
De: A Fecha: 2010-02-01 17:20

HI



23
De: L.F Fecha: 2010-08-17 17:04

Esta muy interesante todo esto, solo que no se resuelve la duda de como surgio el "Adan"
ni precisamente como nacio tambien la "Eva", si, ya entiendo que fueron las mitocondrias por parte de nuestra antecesora, otra duda que surge es, que paso en el transcurso en el que el Adan aparece osea aproximadamente 59.000 años?
y, porque se dice que Adan y Eva nunca se conocieron?



24
De: maquina de coser Fecha: 2012-03-22 11:06

la aparición en el escenario evolutivo de nuestros ancestros sigue envuelta en el misterio. Cierto es que las investigaciones genéticas parecen estar a punto de despejar algunas de las grandes incógnitas en relación con nuestros orígenes. Pero eso no significa que los científicos tengan en relación con estas cuestiones la última palabra



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