Ciencia 15

Comentarios intrascendentes a noticias científicas y técnicas de los últimos quince días (más o menos)
Archivos
<Octubre 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
29 30 31        

Documentos

Blogalia

Blogalia

Inicio > Historias > El análisis espectral, Bunsen y Kirchoff
El análisis espectral, Bunsen y Kirchoff 2002-08-17


El 18 de agosto es el aniversario del descubrimiento del Helio.

En 1859 los científicos alemanes Gustav R. Kirchoff y Robert W. Bunsen se dieron cuenta de un hecho importantísimo. Ellos habían trabajado mucho en la dispersión de la luz por el prisma. Es decir en aquella experiencia de Newton por la que la luz blanca se descomponía y producía el arco iris. Ellos se dieron cuenta de que cuando la luz procedía de calentar ciertas sustancias, el “arco iris” que producían presentaba características especiales. Bien tenían predominancia de un color, bien les faltaba alguno. A ese “arco iris” se le da el nombre es espectro. En el espectro visble del Sol, la parte más alta es el violeta y la más baja el rojo. Podemos hablar de espectros característicos de otros elementos. En esos espectros hay zonas estrechas (rayas) de color muy brillantes y zonas negras. Esa es la firma espectral de cada elemento. Cada elemento muestra unas rayas de colores y negras diferentes. Sabiendo el espectro, sabemos qué elemento es. He dicho espectro visble, pues encima del violeta hay un espectro nultrvioleta y debajo uno infrarojo.

Un ejemplo relativamente cotidiano lo podemos ver en las luces de algunas autopistas que son de vapor de sodio. La luz que despiden es de color amarillento. Si la pasamos por el prisma y obtenenos el espectro veremos que hay más colores que el amarillo pero hay una raya muy brillante en el color amarillo.

En los alrededores de 1860 el filósofo positivista Auguste Conte afirmaba que había cosas que nunca podrían conocerse, por ejemplo de qué estaban hechas las estrellas. Muchos estuvieron de acuerdo con él.

En 1868, el 18 de agosto, el astrónomo inglés Lockyer y el francés Janssen observaron un eclipse total del sol, haciendo pasar la luz de la corona del Sol por un “espectroscopio” de prisma (del estilo de Bunsen y Kirchoff) y allí descubrieron las “rayas espectrales” que no correspondían con ningún elemento de la Tierra. Era un elemento particular del Sol, por lo que lo llamaron “Helio”, recuerden que “Helios” es el nombre del Sol en griego. El Helio fue a la vez un incordio y una bendición para la tabla periódica de los elementos... Un incordio, pues nadie lo esperaba, una bendición pues con él se completó la primera capa de la tabla periódica de los elementos.

Una vez más el decir que “no se podrá” había sido superado. Poco después se supero otro mito: que el helio sólo existía en el Sol y en otras estrellas, en 1895 el físico inglés Crookes, descubría que el helio existía en pequeñas cantidades en la Tierra. Gracias a eso, se hicieron globos inflados con Helio. De Crookes y del famoso tubo que lleva su nombre, hablaremos en otra ocasión, como precedente de la televisión.

Así que aquello que empezase con Thomas Young, la difracción, se convirtió en un arma excelente para conocer la naturaleza de las estrellas, de las atmósferas planetarias, de los compuestos en la Tierra, ....

Incluso, el domingo pasado hablamos de la estructura de la doble hélice, la molécula de la vida, que se pudo descubrir gracias a la difracción de rayos X.

Un largo camino desde que aquel joven llamado Young descifrase los jeroglíficos egipcios y descubriera la naturaleza de la luz y su difracción. La verdad, es que tal como muestra su epitafio Young destacó en todos los saberes.

Enviado por flexarorion a las 13:26 | 0 Comentarios | Enlace


Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://ciencia15.blogalia.com//trackbacks/2256

Comentarios

© 2002 flexarorion