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Comentarios a la obra de los Verne 2003-10-25

Me refiero a la obra comentada en una historia anterior: Jornada de un periodista americano en 2889.

Lo primero que sorprende, ya en la primera página, es el aumento de población sufrido por el mundo, que los Verne (padre Jules e hijo Michel) no fueron capaces ni de imaginar.

Al lado de estas ciudades, cuya población alcanza a veces los diez millones de habitantes, qué eran aquellos pueblos, aquellas aldeas de hace mil años, París, Londres, Berlín, Nueva York, villorrios mal aireados y llenos de barro, donde circulaban cajones traqueteantes, tiradas por caballos. ¡Sí, caballos!

Hay varias cosas curiosas. Una, los Verne ni se imaginaron que esas cifras de habitantes -diez millones- se quedarían cortas en menos de cien años.

Lo segundo que me ha traído a la cabeza es que los Verne ni siquiera mencionan las diarreas que padecían los humanos debido a las deposiciones de los caballos. Las moscas primero visitaban los desechos de los caballos, luego picab al ser humano y le contagiaban diarrea y otras enfermedades. Es curiosos pensar que una de las grandes contribuciones del automóvil a nuestra sociedad haya sido el eliminar las diarreas.

Poco después hablan de 'tubos neumáticos' que pueden cruzar los mares a mil quinientos kilómetros a la hora.

Es curioso pensar que en 1947, apenas 58 años después se rompía la barrera del sonido, que ya está muy cerca de los 1 500 km/h que a ellos les parece una obra que se conseguirá en mil años.

Su nuevo director... iba a infundirle una energía y una vitalidad sin paralelos al inaugurar el periodismo telefónico. Se conoce este sistema, que ha sido posible por la increíble difusión del teléfono. Cada mañana, en lugar de imprimirse, como en los tiempos antiguos, el Earth Herald es “hablado”: es en una rápida conversación con un reportero, un político o un científico, que los abonados se ponen al corriente de lo que puede interesarles.

-¿Os imagináis el lío de una oficina donde el periódico se explica a los abonados?

Pensad un momento, ¿no está describiendo algo parecido a la radio? Es curioso observar que la radio no se les ocurrió, y mucho menos la televisión o Internet.

También es curioso pensar que ellos -como muchos al nacer la radio y luego al hacerlo la TV pensaron que le periódico en papel había muerto.

Después de diez años de matrimonio era la primera vez que Mrs. Edith Benett, la modelo profesional, se ausentaba tanto tiempo. Habitualmente, dos o tres días bastaban para sus frecuentes viajes a Europa, más precisamente a París, donde iba a comprarse sombreros.

Hay varias cosas curiosas, por un lado la mujer trabaja, pero fijaros en lo que trabaja... Parece que ni Julio ni Michel Verne fueron capaces de ver a la mujer en igualdad de condiciones con el hombre, tal como se ve a lo largo de la obra: ni una redactora, ni una científico,....

El teléfono, completado por la telefoto, otra conquista más de nuestra época. Si desde hace tantos años se transmite la palabra mediante corrientes eléctricas, es de ayer solamente que se puede transmitir también la imagen.

Es curioso pensar que el vídeo teléfono estuvo funcionando desde 1950... Y los Verne predicen que se logrará mil años después.


Esta sala es muy amplia y está coronada por una gran cúpula translúcida. En un rincón, diversos aparatos telefónicos por los cuales los cien literatos del Earth Herald narran cien capítulos de cien novelas a un público entusiasmado.

Sus mil quinientos reporteros, situados entonces ante sendos teléfonos, les comunicaban a los abonados las noticias del mundo entero recibidas durante la noche.

-¿Y bien, Cash, qué ha recibido?
-Fototelegramas de Mercurio, de Venus y de Marte, señor.

Los Verne parecen pensar que esos planetas están habitados, e incluso piensan que pudiera estarlo Júpiter:

–Como aquí, entonces. ¿Y de Júpiter?
–¡Aún nada! No logramos entender las señales de los jovianos. Quizás las nuestras no les llegan.

Debemos recordar que las señales son luces que se reciben con telescopios.

–Pero si no recibimos nada de Júpiter, ¿tenemos resultados con la Luna...?
–¡Tampoco, señor Benett!
–¡Ah! Esta vez no le echará la culpa a la óptica. La Luna está seiscientas veces más cerca que Marte, con el cual, no obstante, nuestro servicio de correspondencia está establecido con regularidad. No son los telescopios los que faltan...
–No, los que faltan son los habitantes –respondió Corley con una fina sonrisa de sabio atiborrado de x.
–¿Se atreve a afirmar que la Luna está deshabitada?
–Almenos, señor Benett, en la cara que nos muestra. ¿Quizá en el otro lado...?
–Bueno, Corley, hay un medio muy sencillo para cerciorarse de ello...
--¿Cuál?
--¡Dar la vuelta a la Luna!
Y aquel día los sabios de la fábrica Benett comenzaron a proyectar los medios mecánicos que debían llevar a la inversión de nuestro satélite.

Todo es curioso, que piensen que la Luna está habitada, que piensen que las comunicaciones se hacen con luces y telescopios, que piensen que en el año 2889 todavía no se ha llegado a la Luna -a pesar de haber escrito el Viaje a la Luna-, que piensen que un grupo de científicos de un periódico serán los que resuelvan el problema... Nunca fueron capaces en pensar lo que es la gran ciencia de hoy, los grandes grupos de investigación que se necesitan para muchos descubrimientos...

Gracias a un sistema ingenioso, parte de esta publicidad se difunde en una forma absolutamente nueva, debida a una patente comprada al precio de tres dólares a un pobre diablo que acabó muerto de hambre. Consiste en inmensos cartelones, que reflejan las nubes, y cuyas dimensiónes son tales que se los puede percibir desde toda una comarca.

En esa galería, mil proyectores se ocupaban sin cesar de enviar esos anuncios desmesurados a las nubes, que los reproducían en colores.

¡Cómo se lo lean nuestros publicitarios.... Adiós a las nubes blancas!

Como todas las personas acomodadas de nuestra época, Francis Benett, renunciando a la cocina doméstica, es uno de los abonados de la gran Sociedad de Alimentación a Domicilio. Esta sociedad distribuye por medio de una red de tubos neumáticos mil clases de platos. Este sistema es costoso, sin duda, pero la cocina es de lo mejor y tiene la ventaja de suprimir la exasperante raza de los cocineros de ambos sexos.

Ummmm?

La aerocarroza, admirable máquina, basada en el principio de lo más pesado que el aire, se lanzó a través del espacio con una velocidad de seiscientos kilómetros por hora. Debajo de él desfilaban las ciudades y sus aceras móviles que transportaban a los peatones a lo largo de las calles, los campos cubiertos con una inmensa telaraña, la red de hilos eléctricos.

Quizá una de las frases más sorprendentes es esta:

Francis Benett despachó rápidamente a los que no aportaban más que ideas inútiles o impractocables. ¿No pretendía uno de ellos hacer revivir la pintura, un arte tan pasado de moda que un Ángelus de Millet acababa de venderse en quince francos, y esto gracias al progreso de la fotografía en color, inventada a fines del siglo XIX por el japonés Aruziswa–Riochi–Nichrome–Sanjukamboz–Kio–Baski–Kû, nombre que se ha vuelto popular con tanta facilidad?

Sorprendente. Sorprendente porque los Verne no supieran que la fotografía en color ya estaba inventada, la primera foto es de Maxwell en 1861, casi treinta años antes de escribirse esta obra. sorprendente que piensen que con la fotografía en color se acabase la pintura....

Estos tubos submarinos, por los cuales se venía de Europa en 295 minutos, eran preferibles a los aerotrenes, que sólo iban a 1.000 kilómetros por hora.

Hoy ha volado el último Concorde desde Nueva York a Londres. El vuelo ha tardado 205 minutos y no ha ocurrido en el año 2889 sino en el 2003 y su primer vuelo fue en 1975... y es un vuelo comercial, los militares son mucho más rápidos...

En fin, es curioso ver lo poco que aciertan las previsiones del futuro. Nunca aciertas.

Entre las cosas que no previeron los Verne -probablemente porque era imposible- están: la liberación de la mujer, el ordenadores, la radio, la televisión, las redes de comunicaciones, el teléfono móvil, los grandes centros de investigación, el viaje a la Luna -sí, sí, ya sé que Jules escribió el Viaje a la Luna, pero él no se lo creía, por eso no lo menciona en este artículo-, los antibióticos...

Enviado por flexarorion a las 02:55 | 4 Comentarios | Enlace


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Comentarios

1
De: Anónimo Fecha: 2003-10-25 05:31

Dice usted:

"Hay varias cosas curiosas, por un lado la mujer trabaja, pero fijaros en lo que trabaja... Parece que ni Julio ni Michel Verne fueron capaces de ver a la mujer en igualdad de condiciones con el hombre, tal como se ve a lo largo de la obra: ni una redactora, ni una científico,...."

No se sorprenda. Pocas dudas parece haber acerca de que Verne fue profundamente reaccionario en lo político y en lo social. En la piedra de toque que resultó ser el "affaire Dreyfus" para la sociedad francesa de fin de siglo, Verne se situó del lado del antisemitismo, del autoritarismo estatal, de la extrema derecha en suma.

Lo cual, evidentemente, ni quita ni pone acerca de su valía como escritor. Pero sí explica determinados posicionamientos que pueden entreverse en sus escritos, como acertadamente señala usted en relación con la consideración en que tenía a la mujer.



2
De: de flexarorion para anónimo Fecha: 2003-10-25 14:11

Muchas gracias por sus datos. Creo que son aportaciones interesantes para entender a Verne.
Gracias



3
De: Barto Fecha: 2003-10-26 02:43

Hola, no parece ser más descabellada o errada que otras obras de Verne.

Según tengo entendido, su mejor 'anticipación', el submarino, era una máquina bastante conocida cuando se publicó '2000 leguas...'. Lo único que hizo fue exagerar las prestaciones del aparato.



4
De: Oscar Fecha: 2003-10-27 18:55

"Estos tubos submarinos, por los cuales se venía de Europa en 295 minutos, eran preferibles a los aerotrenes, que sólo iban a 1.000 kilómetros por hora. "

Los tubos surmarinos se podría interpretar como tuneles submarinos como el del canal de la mancha, ¿no?





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