Extraños estaños

Las búsquedas en Internet son muy raras. Me explico. Siempre me ha gustado Federico García Lorca como poeta y siempre me ha gustado Leonard Cohen como cantante. Pero, al grano. Estaba buscando unos datos sobre el «estaño» y su extraña propiedad de cambiar de estado a los 13 ºC que colaboró a la muerte de Robert Falcon Scott. ¡Qué tristeza! Llegó al polo norte para encontrarse que allí había una bandera noruega, una bandera que demostraba que no era el primero en llegar. Me alegro por los noruegos, pero siempre he sentido cierta fascinación por los derrotados, por los fracasados, por los derrotados...



El caso es que buscando estaño encontré un poema de Federico García Lorca, aquel en el que habla de la Luna y de sus senos de «lúbrico estaño» https://docs.google.com/viewer?url=http://www.vmorales.es/Comentarios/Gene27/ROMANCE_DE_LA_LUNA.pdf&pli=1

Y de repente, sin saber muy bien cómo, descubrí que aquella excelente canción de Leonard Cohen titulada «The Waltz» era la traducción al inglés del poema de Federico García Lorca titulado «Pequeño Vals Vienés» http://www.mat.upm.es/~jcm/lorca-vals.html de Garcia Lorca.



Me gustaba Cohen y me gustaba Lorca. Tras saber que Cohen se inspiraba en Lorca todavía me gustan más ambos. Alguna vez colaboré en el programa del inolvidable «Ángel Álvarez» que traía discos «increíbles» de Estados Unidos y otros lugares «exóticos». Así, a través de Ángel Álvarez conocí a Leonard Cohen. ¡Qué extraña es la vida!
https://docs.google.com/viewer?url=http://www.vmorales.es/Comentarios/Gene27/ROMANCE_DE_LA_LUNA.pdf&pli=1

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1910: La telegrafía sin hilos al servicio de los modistas

En los transatlánticos iban señoritas que enseñaban las telas y los diseños a las clientes. Tomaban medidas, las transmitían por «telegrafía sin hilos» y cuando llegaban a destino los vestidos están ya hechos y dispuestos para su uso.

No cabe duda de que toda nueva tecnología induce un montón de nuevas ideas. Repasando las revistas de 1910, para ver qué se hacía hace un siglo, me he encontrado con una noticia que me ha parecido muy ingeniosa.

Un modista de Londres, cuyo nombre no he logrado averiguar, llegó a un acuerdo con varias compañías navieras para que en los barcos transatlánticos fueran señoritas que enseñaran las telas y los diseños a las posibles clientes. Si éstas estaban de acuerdo, se tomaban todas las medidas necesarias para la realización del traje y al llegar a su destino tenían las prendas esperándolas en su hotel. Supongo que de ese modo podrían ir con menos equipaje.

Una curiosa utilización práctica de tal sistema ocurrió en mayo de 1910. Varias pasajeras inglesas embarcaron con tumbo a Nueva York. La muerte de Eduardo VII de Inglaterra ocurrió el 6 de mayo de 1910 cuando ellas estaban en alta mar. Hablaron con las señoritas del modista, eligieron telas negras, y al llegar a Nueva York tenían sus vestidos de luto listos para usar.

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E-books: reflexiones sobre una [otra] equivocación




Varias de las grandes editoriales españolas quieren hacer un portal donde vender los libros digitales con un 30% de descuento sobre el precio del libro impreso. Con esos precios, en mi opinión, el fracaso es inevitable.

Estaba viendo un debate en televisión sobre los libros electrónicos donde participaban algunos editores, un fabricante de dispositivos y un autor.

Una frase que recuerdo del autor me pareció un poco utópica, más o menos vino a decir que con los libros nunca iba a pasar lo que los discos porque los lectores son mucho más respetuosos y que nunca piratearán. Ojalá me equivoque pero creo que está sueña. Si hoy no se piratean los libros es porque es más cómodo leer y subrayar un libro que hacerlo en la pantalla del ordenador. Pero con los e-book la experiencia del libro electrónico puede ser similar a la del papel y por lo tanto ¡ya veremos! Creo que si las cosas se hacen igual de mal que se han hecho con los discos, el libro seguirá el mismo destino.

El siguiente tema que me llamó la atención fue la del representante de un editor que contó que varias editoriales habían decidido aunar esfuerzos (lo que me parece muy loable) para hacer un portal donde ofrecer sus libros electrónicos. La idea era tener un portal único muchos títulos de muchas editoriales. Hasta aquí todo perfecto. Para mí el patinazo fue cuando dijo el precio que su editorial pensaba poner a los libros electrónicos y dijo que serían un 30% más baratos. Para mí eso es un tremendo patinazo. Es repetir lo que ha ocurrido con la música.

Veamos. Se quita la imprenta, el transporte, el almacenamiento, los intermediarios y las devoluciones y solo rebajan un 30%. Me parece que están absolutamente despistados.

Veamos mi caso. Yo compro dos tipos de libros, los de lectura y los de consulta. Ya estoy harto de tener en la mesilla un montón de libros de lectura sin leer así que cada vez compro menos. Mejor dicho, compro aquellos que soy capaz de leer. Por lo tanto, el precio no es elemento limitativo de mi compra. Lo es mi capacidad de lectura. En este tipo de libros a lo mejor si un autor me interesa y quiero leer las últimas novedades, el tenerlo en electrónico, con un 30% de descuento me pueda interesar. A lo mejor.

Pasemos a ver los libros de consulta: enciclopedias, diccionarios, libros de ciencia sobre un aspecto determinado... En este caso el número de libros que yo tengo no viene determinado por la capacidad de lectura; hay dos elementos limitativos, el primero el volumen. Mi casa es pequeña y ya no caben muchos libros más. El segundo elemento es el precio. Tan solo puedo gastarme una parte de mi sueldo en libros.

En este segundo tipo de libros el e-book presenta dos ventajas notables. La primera es el volumen. En una memoria del tipo que usan las cámaras digitales me permiten tener almacenados varios miles de libros. Una ventaja. La segunda ventaja es que algunos libros electrónicos permiten la búsqueda por contenido. Normalmente los libros de consulta tienen muy buenos índices, pero a veces me interesa buscar algo que no está en los índices. Que se pueda buscar libremente por contenido es una gran ventaja.

Como son libros de consulta me interesa tener cuantos más mejor. Pero mi dinero está limitado. Si me los cobran a 30 euros podré comprar uno al mes. Si me los cobran a 3 Euros no compraré diez al mes, probablemente compre bastantes más. La razón es que al verlo tan barato me animaré a comprar más. Un ejemplo de que eso es lo que ocurre lo tenemos en lo que pasó con el acceso a Internet. Cuando teníamos módem con velocidades de unas pocas k y nos cobraban por tiempo conectado, nos conectábamos con cuentagotas. Teníamos un cuidado inmenso para no pasarnos. En mi caso particular rara vez pagué más de 30 Euros. Luego vino el ADSL libre, todo el tiempo que me dé la gana, y ahora no hay mes que no pague 70 Euros (incluyendo alquiler de línea, etc.). Es decir, ahora que es libre, y puedo hacer lo que me dé la gana estoy dispuesto a pagar bastante más.

Estoy convencido de que si esa obras de consulta las venden a un 10% del precio de las de papel habrá mucha gente como yo que las comprará simplemente para tenerlas; por si acaso alguna vez necesita consultarlas.

Por último quisiera señalar el caso del «coleccionismo». A unos más y otros menos pero a casi todos nos gusta tener un autor completo, aunque no tengamos tiempo para leerlo; soñando que algún día lo tendremos; tal vez en las vacaciones; tal vez cuando nos jubilemos... Si el libro nos lo venden con un 30% de descuento, los compraremos con cuentagotas. Si nos lo poner a un 10% o un 20% del precio del de papel, los compraremos con mucha más alegría y probablemente la editorial y el autor obtengan más beneficios.

En fin, son solo ideas. Nada de esto es ciencia cierta.

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¿Antimonio = Anti-monjes?

Una etimología popular –hoy desacreditada– hace proceder el nombre del metaloide antimonio de anti-moines (anti-monjes).La realidad es tremendamente más compleja.

Cuenta la leyenda que un convento de monjes utilizaba el antimonio como medicina y que muchos de ellos murieron por su ingestión. Monje en francés es moine. Por eso recibió el nombre de Anti- MONIO, es decir: ANTI-MONJES.

Por ejemplo, eso parece creer la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) si hacemos caso de su página web

La verdad es mucho más retorcida. La voz de alarma la puso hace 101 años Schelenz quien pone el origen en su nombre árabe: Athmoud, que la importó a Europa Constantinus Africanus. El vocablo fue latinizado y transformado en Athmodium y posteriormente en Antimonium.

Si nos fijamos en la tabla periódica de los elementos nos encontramos con algo raro. A pesar de que el nombre castellano es Antimonio su símbolo químico es Sb. ¿Qué tienen que ver Sb y Antimonio? Es que no coinciden ni siquiera en una sola letra.

El nombre latino de Antimonio era Stibium, de ahí el símbolo Sb.

El nombre latino precedía del egipcio antiguo que lo llamaba Stmy.

¿Y cómo puede transformarse Stmy en Antimonio?

La rocambolesca historia la tenemos muy bien explicada aquí

Brevemente:

Stmy pasó al griego como Stíbi. En la época medieval había pasado al árabe como Ithmid. Ithmid recibió diversas transcripciones en diferentes libros. Una de ellas era el Athmoud del que hablaba Schelenz. Otras eran: Athmed, ethmet, atmit, atemed.

Al latinizar la palabra árabe (ya existía la palabra latina, pero los traductores del árabe lo ignoraron). Así que al latinizar Ithmid resultó: Ãtimõii. La segunda i no se tiene en cuenta pues «se debe al caso genitivo». Nos queda Ãtimõi. La tilde encima de la o se interpretó como una n (era habitual en la grafía medieval, de ahí procede nuestra ñ. Inicialmente eran dos nn pero la segunda se ponía encima como un «moño»). Así que erróneamente se interpretó que ponía: Ãtimoni. La tilde de la A también se considero n y al latinizarlo quedó Antimonium y al castellanizarlo Antimonio.

Así que, aunque parezca mentira, el Stibium latino y en Antimonio castellano tienen el mismo origen.

¡¡¡¡Y no tiene nada que ver con los monjes!!!!

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Instalar Office 2007 en un ultraportátil con Ubuntu 9.10

Me regalaron un ultraportátil, sin lector de CD-DVD, que tenía Windows y Office 2007. Aunque Openoffice.org es un producto muy bueno, y supera a Office en algunos aspectos, sin embargo en el tema de corrección gramatical es peor. Me interesaba mucho conservar esa corrección gramatical. De hecho, mis escritos los hago en Oppenoffice.org, los guardo en .doc y los reviso con Office 2007 pues detecta muchos más errores y, sobre todo, errores más sutiles que se te escapan muchas veces.

Sin quitar Windows instalé Ubuntu 9.04 y trate de cargar el Office 2007 (del que disponía del CD legal) en él.

El primer problema fue conseguir un lector de CD. Por suerte, sigo manteniendo un ordenador de sobremesa, que en aquel momento tenía Ubuntu 9.04 que dispone de un lector de CD-DVD.

EN EL DESKTOP:

Ubuntu 9.04 ya traía instalado Samba. Lo único que hice fue poner el mismo grupo de trabajo en los dos Ubuntu 9.04 (el del ultraportátil y el Desktop). Y decir en el ordenador de sobremesa que el CD (cdrom0) era compartido.

Abrí un terminal y teclee:

ifconfig

y me salió la dirección IP interna del PC-DESKTOP que en mi caso era 192.168.xxx.2

En el ULTRAPORTÁTIL

Instalé Wine y Wine-dev Microsoft windows compatibility layer

Abrí una carpeta cualquiera.

Teclee

CTRL+L

de ese modo en nautilus se abre una ventana de direcciones y en ella puse:

smb://192.168.xxx.2

Inmediatamente en la ventana de «nautilus» salieron los archivos compartidos, entre ellos el cdrom0.

Puse el CD con el Office 2007 en el CD y me salió el contenido. Allí estaba setup.exe.

Abrí setup.exe con Wine y me salió el siguiente mensaje:

«ERROR DEL PROGRMA DE INSTALACIÓN

El programa de instalación no puede continuar porgue un archivo necesario está dañado o no está disponible. Ejecute de nuevo el programa de instalación desde el disco original o la ubicación de descarga».

El mensaje me dejó un poco descolocado. Busqué ayuda en la Red y casi todo lo que encontré fue que «En este foro no se ayuda al pirateo. Utiliza el disco original» «Utiliza el disco original y vuelve a hacerlo» «Vete a la tienda y compra el CD original». Con esos consejos no tenía nada que hacer.

Hubo otro –que creo que era el acertado– que decía que había que borrar Wine y reinstalar una nueva versión de prueba que estaba en...

Mi tiempo no daba para más así que no lo hice.

Hace unos días que he instalado Ubuntu 9.10.

En Ubuntu 9.10 para instalar nuevas aplicaciones tiene un «centro de software» me fui a él e instalé Wine.

Volví a intentar todo lo que he dicho antes y me dio el mismo mensaje.

Volví al «centro de software» y vi que además de Wine había una «capa de compatibilidad Microsoft (lanzamiento Beta)». Yo no soy muy amigo de las Betas, pero en este caso no tenía nada que perder. Lo instalé.

Volví a repetir el proceso de instalación de Office 2007 y todo fue perfectamente.

Ahora Office 2007 me funciona razonablemente bien. Y digo razonablemente bien porque hay un detalle que todavía me pone un poco nervioso, aunque tiene más que ver con Ubuntu que con Office. Si hago click en un documento .doc no se abre Word 2007. Para abrirlo tengo que ir a Wine, abrir Word y desde allí elegir abrir el archivo .doc y entonces todo va bien.

El aspecto que tenía Word 2007 era muy feo. Las letras eran chiquitas con muy baja resolución. Pero miré en Internet y vi que para arreglarlo lo primero que tienes que hacer es descargarte un script.

wget http://victorpimentel.com/stuff/winefontssmoothing_en.sh

Después, ejecutar el siguiente comando.

bash winefontssmoothing_en.sh

Y con ello arreglado.

Así que ahora tengo funcionando Office 2007 en Ubuntu 9.10.

Espero que esto le sirva a alguien.

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Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en nternet”


Este manifiesto está corriendo por Internet. Mu sumo a él:

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

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Conflictos del siglo XXI

«La agitación que se desarrolla en Irán es la quintaesencia del conflicto del siglo 21. Por un lado los matones del gobierno disparan balas. Por otro lado están los jóvenes manifestantes disparando “tweets”».

Nicholas Kristof en el The New York Times del 18 de junio de 2009.

Creo que hay poco más que añadir, salvo decir, para los que no lo sepan, que se llaman «tweets» a los mensajes de la red social Twitter.

Saludos

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700 Euros por litro cuadrado

A veces leo cosas que me hacen reír. Una de ellas acabo de leerla y dice:

«En en Parque Rural Teno Alto de Tenerife han desarrollado un sistema que 'atrapa' la niebla a fin de conseguir agua. Y parece que los resultados son óptimos pues obtienen más de 700 euros por litro cuadrado cada treinta días».(Las negrillas están así en el original).


Ya me gustaría a mí obtener 700 Euros por litro cuadrado si supiera lo que es eso.

Es la página de LaSexta del 8 de noviembre de 08:
La Sexta

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Canon a los recién nacidos

Han coincidido en mi vida dos hechos totalmente dispares, pero que su ocurrencia a la vez me han hecho pensar.

Por un lado, una compañera de trabajo acaba de ser madre. Por otro, en Francia se ha aprobado la «ley Sarkozi» de cortar Internet tras tres avisos y sin sentencia judicial a los «piratas».

Y acabo de recordar nuestra ley de Propiedad Intelectual que hace que tengamos que pagar un canon por todo soporte o equipo que sea capaz de almacenar obras que puedan tener Copyright. No por almacenarlas sino por tener la capacidad de hacerlo.

Y he pensado en el recién nacido. Dentro de unos años en la guardería y después en el colegio le obligarán a aprender y recordar material protegido por Derechos de Autor. Cuanto mejor lo haga, mejores notas.

Tendrá que aprender cosas de los libros de texto (almacenarlo) y tendrá que ser capaz de reescribirlo en los exámenes escritos o de reproducirlo verbalmente... Y los libros tienen Copyright.

Creo que en aplicación estricta de la ley deberían cobrar un canon a los padres que traen al mundo una criatura capaz de almacenar y de reproducir material protegido por los derechos de autor... Y también tendrían que cobrarlo por cada examen, pues en ellos, seguro que la criatura reproduce materiales protegidos por derechos de autor... Y si un compañero de clase ayuda a otro a aprender ciertos temas también tendría que pagar un canon... Y si...

Además, a los empollones habría que cobrarles un canon más alto, pues almacenan muchas más cosas que los demás...

Me está entrando un cierto escalofrío: ¿La educación no es un fomento de la piratería? ¿No estamos fomentando que los niños almacenen material con Copyright?

:)

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El radar y las zanahorias



Todos hemos oído alguna vez aquello de que las zanahorias son buenas para la vista. Y, efectivamente, malas no son. Las zanahorias contienen beta-carotenos que es un precursor de la vitamina A , también llamada retinol, lo que nos indica que es indispensable para el buen funcionamiento de la retina.

Pero, una persona sana, con una dieta normal, ya ingiere suficiente vitamina A como para que el comer más o menos zanahorias no le afecte lo más mínimo.

¿Entonces, de dónde viene esa idea de que comer zanahorias es bueno y necesario? La respuesta es sorprendente, procede del desarrollo del radar.

Ya sabemos que tanto los ingleses como los alemanes, durante la Segunda Guerra Mundial, estaban perfeccionando dicho sistema. Y digo perfeccionando pues ya se sabía que las señales electromagnéticas rebotaban en los metales. O dicho de otro modo, que los metales eran como espejos para las señales electromagnéticas y que, por tanto, se podrían utilizar para detectar aviones y barcos. Concretamente fue Henrich Hertz quien en 1887 descubrió que había materiales que dejaban pasar la señal y otros que la reflejaban.

Creo que ya he contado en este blog que en la Batalla del Río de la Plata (también conocida como Batalla de Punta del Este) los alemanes y los ingleses tuvieron su primer enfrentamiento naval. El Graf Spee era un acorazado de bolsillo alemán y sus restos se han podido ver durante muchos años desde Montevideo. Ahora están en un museo en la propia ciudad. Merece la pena verse, por cierto. Bueno, mejor dicho, merece la pena darse una vuelta por Montevideo y disfrutar de sus calles, de su comida, de sus tiendas de libros de segunda mano, de sus tiendas de fotografía con cámaras que despiertan añoranzas, de su Planetario... y de sus gentes. (De nada, Claudio, de nada Óscar, de nada amigos de la Asociación astronómica...).



Una de las cosas que hicieron los alemanes antes de abandonar el barco fue destruir algo que era muy secreto. Concretamente un radar...

Pero volvamos a Inglaterra. Había un piloto de nombre John Cunningham (su vida la podéis ver aquí) que era apodado «Ojos de gato». Y la razón era sencilla; en el primer párrafo de su vida en la wikipedia lo dice: «He was credited with 20 kills, of which 19 were claimed at night». Nada menos que diecinueve «cazas» cazados de noche.

La explicación era sencilla, pero secreta. El avión de John llevaba lo que se llamó Airborne Interception, que no era ni más ni menos que una versión aerotransportada de un primitivo radar.

Pero la RAF quería mantenerlo en secreto y resulta que a John le gustaban las zanahorias, así que hicieron correr la «noticia» de que sus éxitos eran debidos a que comía muchas zanahorias y eso le daba «visión de gato».

La noticia llegó a nuestras abuelas y nos han hecho comer cientos de zanahorias, «pues son buenas para la vista» y ha dado lugar a ese chiste tan malo que dice que «las zanahorias son muy buenas para la vista, ¿has visto alguna vez a un conejo con gafas?».

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El trágico coste de ser acientífico


El pez en su entrada «Anticiencia y SIDA» nos lleva a un extraordinario artículo de Peter Singer titulado El trágico coste de ser acientífico.

Es tan bueno que lo único que se me ocurre es pedirles que lo lean.

¿Cuántos muertos ha habido, hay y habrá por no hacer caso de lo que dice la ciencia?
Hay una frase del trabajo que quiero reproducir:
«Las lecciones de esta historia son aplicables a siempre que la ciencia es pasada por alto en la formulación de políticas públicas. Esto no significa que siempre que haya una opinión mayoritaria en la comunidad científica, ésta será correcta. La historia de la ciencia muestra claramente lo contrario. Como los demás seres humanos, los científicos pueden ser influidos por una mentalidad de rebaño y el temor a verse marginados. El error culposo, especialmente cuando hay vidas en juego, no es estar en desacuerdo con los científicos, sino rechazar la ciencia como método de investigación.»

Bueno, pues eso: ¡que se lo lean!

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El día que nació la dendrocronología


La dendrocronología, como cualquier otra técnica de datación, fue desarrollada a lo largo de muchos años; pero hay una fecha que marcó un hito y que se considera la de su nacimiento; se trata del 22 de junio de 1929.

La dendrocronología es una técnica de datación que se basa en el crecimiento de los árboles. Cada año, el el grosor de un árbol aumenta añadiendo un nuevo anillo. Los anillos se ven perfectamente al cortar transversalmente cualquier árbol. Un anillo, un año.



(Imagen de wikipedia en la que se ven los anillos de crecimiento un tejo)

Durante muchos años A. E. Douglas, que es el fundador del Laboratory of Tree-Ring Research (Laboratorio de Investigación de los Anillos de los Árboles) de la Universidad de Arizona, estuvo trabajando para lograr fechar una madera por medio de los anillos de los árboles.
Cada año crece un nuevo anillo. Pero no todos los anillos son iguales. Los hay gruesos y los hay finos. El crecimiento del anillo depende de la pluviosidad, de la temperatura, de los nutrientes en el suelo, etc.
Cada año ocurre una cosa distinta, y ello se refleja en el anillo correspondiente.
Pensemos en una década en la que las condiciones climáticas han sido tales que los tres primeros años han hecho crecer mucho los anillos, después ha habido un año estrecho (E), después dos gruesos (G), después dos finos, seguidos por uno grueso y otro estrecho. La pauta sería GGGEGGEEGE.
Esa pauta define esa década. Por supuesto que en una zona puede haber habido un crecimiento grueso, pero en otra uno estrecho. Es decir, la pauta sirve para una zona y nada más que para esa.
Supongamos que en un yacimiento arqueológico (de la zona para la que tenemos la secuencia de anillos) encontramos un fuego con un tronco medio quemado con la secuencia GGGEGGEEGE. Casi con seguridad que estamos ante una madera que ha vivido en esa década. Y podemos suponer que el anillo más superficial corresponde al año en el que el tronco fue cortado.
De ese modo podemos saber la fecha de un yacimiento.
Pueblo Bonito «fue un antiguo complejo habitacional que albergó a los antiguos indios pueblo, portadores de la cultura anasazi» (según Wiki).
En 1929 los arqueólogos tenían una cronología muy detallada de la habitación en dicho pueblo. Pero se trataba de una cronología flotante, es decir, sabían la secuencia de años; sabían qué había sucedido antes y qué había sucedido después; pero no tenían ningún «punto de anclaje» que permitiera unirlo a nuestro calendario.
El día 22 de junio de 1929, Douglass tenía por una parte una larga tira de papel en la que estaban los gráfico anillos de árboles aún vivos de la zona que permitían retroceder varios miles de años. Por otra parte tenía un tronco medio calcinado encontrado en un hogar del sitio arqueológico.
Dicen sus colaboradores que Doyglass se sabía casi de memoria todas las secuencias significativas de sus gráficos.
Lupa en mano miró y miró el tronco, y, en un momento exclamó: «I think we have it» («Creo que lo tenemos»).
Efectivamente, en el tronco calcinado, había encontrado una secuencia de años que correspondía con una de su gráfico. Esa era el ancla que se necesitaba para transformar la cronología flotante de los arqueólogos en cronología absoluta. Es decir, el ancla que transformaba años flotantes en años reales de nuestro calendario. En el tronco calcinado había una secuencia que correspondía con la que Douglass había obtenido para los años 1240 y 1300.
De esa manera se estableció que «Pueblo Bonito» había estado ocupado en el siglo XI y a principios del siglo XII. Posteriormente se estableció que las ruinas de Betatakin y de Mesa Verde eran más recientes, del siglo XIII.
Se suele considerar que ese día, el 22 de junio de 1929, marca el inicio de la dendrocronología.
Evidentemente había habido un intenso trabajo anterior y hubo, y sigue habiendo, un trabajo posterior; pero no parece mala fecha simbólica establecer como origen de la edndrocronología el día que se encontró un «ancla» que permitía transformar fechas flotantes en fechas absolutas.
El próximo 22 de junio será su 80 aniversario.

Nota. La mayor parte de los datos de este artículo proceden de la excelente obra «Histoire du climat depuis l"an mil» cuyo autor es el historiador Le Roy Ladurie, publicada en 1983 por Flammarion en París en la colección Champs.

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Robot con neuronas de rata

En la Universidad de Reading (UK) a lo largo de 2008 desarrollaron un robot cuya inteligencia se basaba en células reales de rata.

No es que sea un Einstein, pero es capaz de eludir obstáculos.

El robot no es humanoide, más bien parece un cubo (figura geométrica) con ruedas.

Pero lo mejor es que lo veáis aquí, en Youtube . El vídeo es de NewScientist.

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¿Habla o música?



En el número del 11 de noviembre de NewScientist hay una noticia que me ha llamado la atención; se trata de un experimento en el que se ve que basta con repetir una frase varias veces para que nos parezca música.

A mediados de 1990 la psicóloga Diana Deutsch se dio cuenta de que al repetir exactamente una frase al oírla varias veces parecía música.

Aquella frase pueden oírla aquí

Estaba editando sonido cuando se vio obligada a escuchar varias veces la siguiente frase: «sometimes behaves so strangely» y al hacerlo se dio cuenta de que empezaba a oír música.

Aquella frase pueden oírla aquí

Bastaba repetir una frase EXACTAMENTE para que nuestro cerebro interpretase música. Es un elemento clave el ver que la frase se repita EXACTAMENTE si se cambia de tono o se altera algo, la percepción de música desaparece.

Ahora (2008) Deutsch ha confirmado que aquella idea que tuvo en los años 90 es cierta. Lo ha probado en cantantes profesionales.

Deutsch nos dice que lo que es realmente un misterio es por qué no oímos música permanentemente. Y adelanta la hipótesis de que al tratar de entender el significado de una frase anulamos las claves que nos darían la sensación de un tono musical.

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12 de diciembre 1901, primera transmisión de radio transatlántica


Hoy se suele considerar que el día 12 de diciembre de 1901 fue un día importante para la tecnología. Marconi logró transmitir por «telegrafía sin hilos» un mensaje desde Cornwall en Inglaterra hasta St. John en Terranova. Quizá lo más importante fue que los teóricos decían que era imposible debido a que la curvatura de la tierra impediría la propagación de la señal.

En el servicio de libros de Google, recientemente se ha incorporado toda la colección de la revista «Popular Science» y me ha parecido una buena idea ver qué pensaban en su época de lo que hoy consideramos «la hazaña» de Marconi.

En las páginas 381 y 382 del número de febrero de 1902 podemos leer lo siguiente, en traducción más o menos libre:

TELEGRAFÍA SIN HILOS

Como todos nuestros lectores conocen por los periódicos, Mr. Marconi ha transmitido exitosamente señales sin hilos [hoy diríamos de radio, o radioeléctricas] a través del Atlántico desde Cornwall, Inglaterra, a St. John en Terranova. Las ondas eléctricas se recibieron en St. John mediante un gran hilo suspendido de una cometa y por medio de un teléfono, presumiblemente mediante la utilización de un cohesor [ver nota 1 más abajo]. Todavía no se ha publicado una descripción del último aparato de Marconi. Sin embargo, los resultados obtenidos por él mismo hace varios meses muestran que su aparato se ha mejorado en su acción selectiva, y este último logro muestra que poco queda por hacerse en la forma de incrementar la potencia. Sin embargo parece que hay claras limitaciones a la utilización de la telegrafía sin hilos; es en este momento mucho más lenta que los aparatos Morse estándares que utilizan un hilo, el operador receptor no puede interrumpir al emisor sino que tiene que esperar pacientemente hasta que el mensaje acabe, no hay ninguna garantía de secreto, y solamente se puede usar un aparato a la vez dentro del límite de su alcance [como todos los aparatos emiten del mismo modo, en el mismo rango de frecuencias, se interfieren unos con otros].

Un mapa del mundo mostrando todas las conexiones con cable es un asunto muy complicado, y reemplazar estos cables por aparatos sin hilos es impensable, al menos hasta que el sistema de Marconi evolucione en algo muy distinto de los que es hoy. Los hechos pueden verse claramente con una analogía acústica. La confusión de sonidos habitual en una bolsa de cambios es bastante mala, pero si la multitud de tonos característicos de las voces se redujeran a la monotonía de meros clicks y si el poder de resolución o de selección de los oídos del que escucha se redujera a la vez muchos miles de veces, la confusión verdaderamente no tendría solución. La potencia de voz de cada hablante tendría que reducirse, y cada hablante y sus oyentes deberían ocupar un cierto espacio con exclusión de todos los demás. En estas condiciones, la demostración de un hablante de su potencia para hacerse oír, a través de una distancia de muchas millas apenas se vería como algo que tuviera alguna importancia práctica, a menos que se pusiera en tela de juicio si sus asociados podrían tener el derecho de restringir el uso de sus potencias vocales. El mismo campo de la telegrafía sin hilos parece estar limitado a difundir la telegrafía en áreas limitadas, especialmente en áreas de agua».

Da toda la sensación de que lo que hoy consideramos un hito importantísimo en el desarrollo de la radio, fue considerado por sus contemporáneos poco más que un divertimento sin importancia.
Casi todo lo que dice el artículo es correcto; salvo un pequeño detalle, el hundimiento del Titanic demostró que poder tener una voz muy potente, capaz de oírse a muchas millas, aunque para ello todos los demás tuvieran que estar callados y a la escucha, era un importante sistema de alarma.S.O.S.




Cohesor de Marconi: varias secciones en serie.

Nota 1. El Cohesor de Bradley.
El cohesor era un detector de la señal electromagnética. Básicamente era un tubo, muchas veces de cristal, en el que había limaduras de ciertos metales. Al recibirse una señal electromagnética suficientemente potente, saltan pequeños arcos voltaicos entre las virutas, que de ese modo se unen y forman un camino de baja resistencia. Inicialmente tenía una gran resistencia (no dejaba pasar la electricidad) después se cambia a baja resistencia (deja pasar la electricidad). Por tanto, de ese modo se podía saber si se había emitido una señal o no. Lamentablemente, una vez establecido el camino no volvía al estado inicial de alta resistencia por lo que había que establecer un mecanismo para hacerlo. Ese mecanismo era golpear el cohesor de alguna manera.

La novedad de Marconi es que ponía varios cohesores en serie para aumentar la sensibilidad.

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Navegación animal, mapas y brújulas



Los sistemas de navegación de muchos animales no sólo precisan de saber localizar dónde están los puntos cardinales (brújula), también necesitan saber dónde están y hacia dónde quieren ir (sentido de mapa).

Los salmones utilizan el magnetismo terrestre para regresar a los lugares de nacimiento

El día 2 de diciembre de 2008, varios periódicos nos hablaban de «Una nueva Teoría que explica cómo los salmones escoceses encuentran su lugar de nacimiento». Ver por ejemplo Scotsman Science Daily .

Siempre ha habido un problema en saber cómo se las arreglan los salmones para sus migraciones. Nacen en diversos ríos, en agua dulce. Emigran a los lugares de pastos a miles de kilómetros y cuando les llega la madurez sexual vuelven a mismo río en el que nacieron para aparearse y tener hijos.

Muchas veces he leído que lo hacían por el «olor» del lugar de nacimiento. Pero, claro está, pensar en que a más de cinco kilómetros de distancia, el salmón es capaz de saber cómo huele su lugar de nacimiento y ser capaz de dirigirse a él, parece bastante improbable.

En un reciente estudio llevado a cabo por Kenneth Lohmann, del que hablaremos más adelante, insinúa que los salmones se valen del campo magnético terrestre para migrar.

Cada río del mundo tiene su propia firma magnética (inclinación, fuerza del campo, polarización, etc.). La idea de Lohmann, sin demostrar, es que al nacer, la cría de salmón memoriza la firma de su lugar de nacimiento. Emigra a los lugares de pasto pues sabe genéticamente cuál es su firma magnética. Y cuando llega la madurez retorna a la firma magnética del lugar de origen.

La firma magnética no le lleva exactamente a los dos lugares, pero sí les lleva a una zona cercana y allí entran en juego otros sentidos como el de la vista o el olfato.

Está sin demostrar, pero Lohmann se basa en sus experiencias previas con otros animales.

Uno de los problemas para recuperar los salmones en ríos en los que han desaparecido es ese instinto que hace que los salmones vuelvan a poner huevos al mismo lugar en el que ellos nacieron. SI un río no tiene salmones no hay forma de que vuelvan.

Pero, dice Lohmann, si lo que ocurre es que los recién nacidos memorizan la firma magnética y luego vuelven a ella, parece posible criarlos en cautividad pero con la firma adecuada para que una vez adultos vuelvan (o vayan por primera vez) a los lugares adecuados, que se hayan reservado para ellos.

La idea no es nueva, como sugiere el titular del periódico escocés. Ya se había sugerido otras veces; ver por ejemplo esta página de educación de Alaska pero sí es cierto que ahora procede de una persona que lleva muchos años trabajando en el tema, aunque haya sido con otros animales.

Empecemos por unas experiencias

Archie Carr era un profesor de zoología de la Universidad de Florida. En 1956 publicó un libro titulado «The Windward Road», que podríamos traducir como «El Camino de Barlovento», en el que detalla sus viajes a través del Caribe. En el capítulo titulado «The Captains», nos cuenta sus conversaciones con los pescadores de las islas Caimán. El capitán de un barco de pesca le contó que habían capturado tortugas al norte de Nicaragua. Tal como era habitual en la época, en los caparazones de las tortugas escribió sus iniciales. Fueron rumbo al Cayo Hueso (Key West) en Florida para venderlas en el mercado; pero cuando estaban a punto de llegar les cogió una tormenta; el barco cabeceó y las tortugas se escaparon. Varios meses después, pescadores trabajando al norte de Nicaragua capturaron tortugas y vieron que en dos de ellas estaban escritas las iniciales del capitán. Sin duda eran las mismas tortugas.

Las habían pescado en Nicaragua, las habían llevado hacia el norte unos mil kilómetros, se habían escapado y habían vuelto al lugar donde las habían capturado inicialmente.

¿Qué sistemas de navegación utilizaban las tortugas?

Deben observar que no sólo se trata de saber los puntos cardinales. El tema es mucho más complicado. Deben saber dónde están y hacia dónde deben dirigirse. Es decir, deben tener un mapa de su ubicación y del lugar donde quieren ir, y deben navegar de uno a otro sitio (para eso bien viene una brújula). Pero quiero dejar claro que hay dos mecanismos distintos, el del mapa y el de la brújula.

Para confirmar el relato y hacerlo de un modo mucho más controlado cogieron tortugas y las transportaron varios kilómetros, en cajas cerradas, para que no tuvieran pistas visuales, y dándoles muchas vueltas y revueltas para tratar de despistarlas. Al llegar a destino observaron que las tortugas se orientaban hacia el sitio donde habían sido capturadas. A pesar del despiste, y a pesar de que no podían haber obtenido pistas visuales, sabían donde estaban y sabían adonde querían ir. ¿De dónde sacaban las pistas? Una posible respuesta es del campo magnético terrestre.

Recientemente, en 2004, Avens y Lohmann han repetido la experiencia transportando las tortugas entre 37 y 170 km de distancia. Y al soltarlas, mayoritariamente se han puesto a intentar navegar hacia el punto de origen. (No podían hacerlo pues estaban encerradas, pero se posicionaban y avanzaban hacia el sitio donde habían sido capturadas). Lohmann es el mismo que ahora ha dicho lo de los salmones.

Se sospechaba que la forma de hacer los mapas pudiera estar relacionada con el campo magnético de la Tierra que no sólo nos señala donde está el norte, sino que tiene otros parámetros que nos pueden permitir saber otras cosas. Por ejemplo, la inclinación de las líneas de fuerza respecto a la horizontal nos permite saber la latitud. En el ecuador, las líneas de fuerza son paralelas a la superficie, en los polos entran verticalmente (90º). Así que saber la latitud podría hacerse a partir de dicha inclinación.

Saber la longitud (o cualquier otro sistema que nos permita saber el punto en el que estamos) ya es mucho más difícil.

Una posibilidad, y nadie ha demostrado que sea así para las tortugas, es que sean capaces de determinar la declinación magnética: la diferencia angular entre el norte geográfico y el norte magnético en un punto determinado. Vamos a hablar un poco más sobre ello.

El polo geográfico no coincide con el polo magnético. Por tanto, dado un punto de la tierra, pongamos por ejemplo Cayo Hueso, la brújula apunta al norte magnético que no coincide con el norte geográfico. Para determinar el norte geográfico podemos usar, por ejemplo, la estrella polar, o algún otro método astronómico. Los dos ángulos, el magnético y el geográfico, no coinciden. Y, grosso modo, el ángulo de diferencia nos da una idea de la longitud del punto en el que estamos.

Lamentablemente, para determinar el norte geográfico hay que ver los fenómenos astronómicos con precisión y es dudoso que las tortugas puedan hacerlo. Las aves sí, pero las tortugas no.

Para ver si el magnetismo terrestre estaba implicado de algún modo en la navegación de las tortugas, los autores citados, Avens y Lohmann, pusieron en las jaulas experimentales de las tortugas unas bobinas electromagnéticas que simulaban el campo magnético de la tierra en distintos sitios y sus observaciones demuestran que las tortugas se basan en el campo magnético para saber dónde están.

Todo parece indicar que para saber adonde dirigirse utilizan la memoria de las condiciones magnéticas del sitio donde estaban.

Por lo tanto, en este momento sabemos que el campo magnético de la tierra juega un importante papel en el «sentido de mapa» de las tortugas; pero ignoramos cuál es el mecanismo.

Creo que es importante volver a señalar que se necesita un sistema de dos coordenadas, algo parecido a una latitud y una longitud. Y mientas que saber la latitud es relativamente sencillo (la inclinación del campo magnético respecto a la horizontal o su intensidad), la longitud no lo es tanto. Aunque quizá una mezcla de inclinación e intensidad definan con bastante precisión un punto determinado. Teóricamente, si la tierra fuera exactamente uniforme, el polo magnético coincidiera con geográfico, y estuviera aislada de las influencias exteriores, la intensidad del campo estaría totalmente ligada a la inclinación. Pero la tierra no es uniforme y está sometido a la influencia del campo magnético solar, y de otros, por lo que realmente es posible pensar en un sistema de dos coordenadas en el que uno sea la inclinación y otro la intensidad. Pero me resulta bastante difícil de creer la precisión que deben tener los sentidos de los animales capaces de usar esa información.

Aves que detectan la declinación entre polo magnético y geográfico

En un artículo publicado el 6 de septiembre de 2005 en Current Biology, Susanne Akesson y colaboradores, llegaron a la conclusión de que el gorrión blanco coronado (Zonotrichia leucophrys gambelii) posiblemente es capaz de detectar el ángulo entre el norte geográfico y el magnético en las regiones árticas. Y eso es lo que le da el sentido de mapa.

Debemos observar que este experimento se hizo en regiones árticas donde el ángulo es muy grande. Pero no nos explica cómo se hace desde Florida, donde ese ángulo es insignificante.


El apasionante mundo de la navegación animal

Con estas pinceladas he querido comentar muy brevemente algunas de las ideas actuales sobre navegación animal. Cada vez parece más claro que muchos animales utilizan el campo magnético terrestre tanto como brújula como para el sentido de mapa.

Y todavía nos queda mucho por saber cómo detectan los campos y qué juego de coordenadas utilizan verdaderamente.

En muchos casos la brújula la obtienen por cristales de magnetita que llevan en su cuerpo y el sentido del mapa parece que lo obtienen a partir de los ojos. No de la vista, sino del campo magnético que se manifiesta en los fotoreceptores.

Esto nos llevaría a dos coordenadas, cada una de ellas obtenida de un órgano diferente. Pero de eso hablaremos en otra ocasión.

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Respirar sumergido en el agua a través de un tubo

Razones por las que no podemos sumergirnos profundamente en agua y respirar a través de un tubo

Los diplodocus no eran acuáticos

Estaba leyendo el interesante librito de A. Claret titulado «Fenómenos astrofísicos y la extinción de los dinosaurios» (Granada 2008) cuando una de sus frases me ha recordado la imposibilidad sumergirse en un río con un tubo para respirar a través de él y ocultarse de los enemigos, como se ve en alguna película.

La frase se refiere a los Diplodocus y nos dice que... «solo eran capaces de masticar plantas de textura blanda, lo que aliado a la posición e las narinas (encima de la cabeza), hicieron suponer que este dinosaurio tenía hábitos acuáticos. Además, algunos dinosauriólogos pensaban que la disposición de las patas sería similar a la de los lagartos. Estas hipótesis parecían realmente bien sólidas, ya que si el animal era acuático y si se desplazara como un lagarto el único hábitat posible --para resolver el problema del inmenso peso-- sería el medio acuático. Sin embargo, el descubrimiento de unas huellas de saurópodos en 1938 por Roland Bird aportaba unas medidas de las anchuras entre patas que eran incompatibles con la postura típica de los reptiles.

Por otra parte, tal animal tendría dificultades para respirar si mantuviera solo parte del cuello fuera del agua. Se realizaron unos dramáticos experimentos en Alemania a inicios del siglo pasado con seres humanos. Robert Stigler llevó a cabo el siguiente experimento: se ataba un voluntario a una tabla, lo sumergían horizontalmente y le permitían respirar a través de un tubo. La respiración se tornaba dolorosa e insoportable a profundidades de más de 90 centímetros ya que la presión sobre los pulmones era muy alta y por añadidura la presión arterial también era muy elevada, pudiendo causar graves lesiones cardiacas. Los saurópodos, si utilizasen sus largos cuellos como tubos respiratorios, tendrían problemas parecidos ya que sus pulmones se encontrarían a profundidades críticas».

Quise saber más sobre el experimento de Robert Stigler y eché mano de Google. Los resultados fueron malos, muy malos... Aparecían muchas entradas, pero ninguna parecía tener nada que ver con el médico vienés Robert Stigler.

Por fin hice una búsqueda basándome en otros parámetros, busqué «elefante respirar bajo agua» y como primera entrada me apareció un capítulo del libro «¿Sabe usted física?» del excelente divulgador Yakov Perelman. Allí estaba el experimento de Robert Stigler, pero deletreado como R. Stiegler.

El elefante usa su trompa como tubo para respirar debajo del agua

De esto ya hemos hablado en otra entrada de este blog. Además, esa facilidad que tiene el elefante de respirar sumergido llevó a estudiar la estructura de sus pulmones que se parece mucho a la de los mamíferos acuáticos. Por eso, hoy son muchos los que piensan que el elefante procede de un antiguo mamífero marino que ha vuelto a tierra. Un animal de ida y vuelta. Un mamífero terrestre que primero se hizo marino y después volvió a tierra.

El elefante puede hacerlo porque su anatomía está perfectamente adaptada para soportar las fuertes presiones que se producen cuando se está debajo del agua y se respira por un tubo (la trompa).

Los humanos no podemos hacerlo

Perelman (en la traducción de Patricio Barros) nos dice: «Los elefantes pueden permanecer bajo agua respirando mediante la trompa asomada a la superficie. Cuando las personas trataban de seguir este ejemplo valiéndose de un tubo, padecían de hemorragia por la boca, la nariz y los oídos; semejante práctica causaba graves enfermedades y aun la muerte de los buzos. ¿Por qué?»



La explicación, nos dice Perelman, hay que buscarla en que cuando estamos en la atmósfera la presión interna, por ejemplo en nuestros pulmones, es idéntica a la externa.



Pero cuando estamos sumergidos, la presión interna es la de la atmósfera (aproximadamente 1 atmósfera) pero la externa es superior, a la presión de la atmósfera hay que añadirle la que produce la columna de agua. Como el agua pesa mucho más que el aire la presión añadida por la columna de agua es considerable.

Debemos tener en cuenta que 1 atmósfera es aproximadamente la presión de una columna de agua de 10 m de altura.

Perelman nos dice que si estamos sumergidos a 50 cm, es equivalente a que tratemos de respirar con un peso de entre 15 y 20 kg (entre 148 y 196 Newtons) aplicados encima de los pulmones.

«Además -nos dice- se altera gravemente la circulación sanguínea. La sangre se desplaza de aquellas partes del cuerpo donde la presión es más alta (las piernas y el abdomen) a las zonas de presión menor, o sea, al tórax y a la cabeza. Como los vasos de estas zonas están repletos de sangre, se dificulta la circulación de la sangre procedente del corazón y la aorta, por lo cual estos últimos se dilatan desmedidamente, a consecuencia de lo cual la persona puede morir o enfermar gravemente».

Pereleman continúa exponiéndonos los resultados que obtuvo R. Stiegler: Sumergido a 60 cm, podía permanecer 3,75 minutos sumergido. A 90 cm 1 minuto. A 1 m le era imposible respirar. Y cuando trató de respirar a 2 m de profundidad  «al cabo de unos segundos su corazón se dilató tanto que el experimentador tuvo que guardar cama durante tres meses para normalizar su circulación sanguínea». 

En fin, que aunque nos parezca lo más natural del mundo, para ocultarnos de nuestros enemigos, echarnos al agua, sumergirnos y respirar a través de un tubo, no es real. Tan sólo podríamos sumergirnos unos pocos centímetros, insuficientes para hacernos invisibles, salvo en aguas terriblemente sucias.

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Reivindiquemos el Sistema Métrico Decimal


Imaginemos esta escena: vamos a un supermercado y pedimos una barra de pan.

- ¿Cuánto es?
- 3 céntimos de maravedí

Suena extraño y nos recuerda a tiempos lejanos, cuando el maravedí era la moneda usual en España.

Imaginemos esta otra escena, vamos al mismo supermercado a comprar una televisión. El comerciante nos dice que es de 42 pulgadas y nos quedamos tan anchos.

¿Por qué razón tenemos que aguantar que nos den la medida en un sistema métrico (el imperial ingles), que no es el nuestro, que se usa en muy pocos sitios y que, además, es poco útil y extravagante?

Ya es totalmente extraño que para darnos la medida de un rectángulo (la pantalla del televisor) nos den la diagonal, pero que, además, nos las den en un sistema arcaico es algo bastante incomprensible y me atrevería a decir que no deberíamos tolerarlo.

Lo de darnos la diagonal es una artimaña evidente de los fabricantes de los primeros televisores: así parecía más grande.

Lo correcto sería que nos dieran la anchura en centímetros. Lo que todos entendemos. Lo que no nos obliga a hacer extraños cálculos.

Fíjese usted la diferencia:

- El aparato de televisión tiene 30 cm de ancho.

Ahora veámoslo en el extraño sistema actual:

- El aparato de televisión tiene una pantalla de 20 pulgadas.

¿Qué le parece a usted más claro?

¿Y qué me dice de cuándo vamos en un avión fabricado en Europa (donde se usa el Sistema Métrico Decimal), vamos desde Madrid a Roma y el piloto (europeo) nos dice que vamos a 30 000 pies de altura?

¿Qué entiende usted mejor 30 000 pies o 9 100 metros de altura o todavía mejor aproximadamente a 9 km de altura?

Pues eso: ¿Hasta cuando vamos a aguantar que no nos hablen en el Sistema Métrico Decimal?

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Inaugurada la planta termoeléctrica Andasol I

Andasol I es la primera planta comercial en España que utiliza la tecnología de cilindro parabólico para producir calor que se transforma en electricidad. Una de sus peculiaridades es su almacén de calor que permite seguir produciendo electricidad por la noche o cuando el cielo está nublado.

La central está ubicada en la altiplanicie de Guadix en la provincia de Granada y ya está produciendo electricidad y conectada a la red eléctrica española aunque todavía en fase de pruebas. Se estima que faltan «unas semanas» para que empiece la producción comercial.

Cilindros parabólicos

El calor lo producen espejos en forma de cilindros parabólicos que recogen la luz del sol y la concentran en el eje focal. El eje es una tubería por la que circulan sales sódicas líquidas, lo que le da una gran capacidad de recoger energía y de transportarla.







Este calor mueve una turbina de vapor y un generador con una potencia de 50 MW que, se suele decir, es capaz de suministrar energía a 100 000 personas.

Funcionamiento del sistema

Aquí puede verse cómo funciona el sistema.

Almacén de calor

Una de las características más interesantes de esta central es que parte del calor se almacena en dos grandes cilindros llenos de sales. Ese calor, por la noche, o cuando el sol está nublado, se utiliza para producir vapor y electricidad. Cuando los depósitos están llenos «a tope» pueden seguir produciendo electricidad durante 7,5 horas.

Los dos cilindros de la foto siguiente son los almacenes de calor. Dentro llevan dos sales de las que ya hemos hablado en este blog, pero no en calidad de almacenaje de calor sino como fertilizantes; se trata de un 60% de nitrato sódico y un 40% de nitrato potásico. (¿Recuerdan el famoso nitrato de Chile?).



Cada depósito es es cilindro con 36 m de diámetro y 14 m de altura, lo que le da una capacidad de 28 500 tm.

Otros datos

Ya se está construyendo Andasol II que es una central gemela.

La superficie utilizada por cada una de ellas es de 510 000 m2; es decir, aproximadamente un cuadrado de 714 m de lado.




La noticia es interesante pues se trata de una forma muy prometedora de producir energía, aunque, como siempre, debemos ver cómo evoluciona su funcionamiento comercial. ¿Cuántos años durará? ¿Qué mantenimiento necesitará?, etc. Dependiendo de esos factores, la central será un un productor neto de energía o será un sumidero de energía. Debemos tener en cuenta que fabricar toda la planta no es barata en consumo de energía. Será una fuente de energía si la energía producida supera la consumida en su fabricación + la consumida en el funcionamiento normal.

¿Es la solución al problema energético?


Hagamos unos números. Se dice que esos 510 000 m2 son capaces de producir electricidad para 100 000 personas.

En el mundo hay aproximadamente 6 500 000 000 personas, por lo tanto, para proporcionar energía a todas ellas (al mismo nivel que en Andalucía) necesitaríamos:


6 500 000 000 / 100 000 = 65 000 centrales.

A cifra asusta. Pero sigamos haciendo números. Dichas centrales necesitarían una superficie de:

65 000 x 510 000 = 33 150 millones de m2 = 33 150 km2 que equivale a un cuadrado de 182 km de lado: un poco menos que la CCAA de Extremadura (41 634 km2).

Todo ello distribuido en todo el mundo me parece razonable.

Me gustaría visitar las instalaciones. ¿A vosotros?




Más información sobre la tecnología utilizada (PDF)


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Hongo convierte celulosa en biocombustible

Un hongo microscópico que vive en los árboles de la Patagonia llamados ulmos es capaz de descomponer la celulosa en biocombustible.

El hongo se llama Glioclaudium roseum y vive en la corteza de los árboles de hojas perennes llamado ulmo (Eucryphia cordifolia) que vive en el norte de la Patagonia tanto en Chile como en Argentina.



(Ulmo)

Como ya hemos comentado en este blog, algunas veces una de las esperanzas de los biocombustibles era obtenerlos a partir de la celulosa. Por varios motivos: 1) No tendrían que competir con los alimentos. 2) Anualmente se producen desechos celulósicos que se estiman en 430 millones de toneladas. 3) La celulosa es muy energética.

El problema es que para romper la celulosa en moléculas más manejables hoy por hoy se usan enzimas que duran muy poco y son caras en producir (recordemos que decir que son caras de producir es casi equivalente a decir que en su obtención se consume mucha energía). La celulosa se descompone en azúcares que se fermentan (como el vino) y producen alcohol. El proceso es largo y costoso.

Gary Strobel de la Universidad Estatal de Montana (USA) estaba haciendo unos estudios sobre el ecosistema de los árboles ulmo. Por chiripa (serendipity: serendipia) han descubierto que el hongo microscópico Glioclaudium roseum que vive de la corteza del ulmo, en condiciones de estrés, produce gases que están compuestos por hidrocarburos. Esos gases podrían alimentar directamente a los motores preparados para ellos o se podría licuar y servirían para los motores diésel.

Lo llevaron a laboratorio y allí han descubierto que alimentados con azúcares producen una buena cantidad de hidrocarburos en forma de gases. Alimentados con celulosa el rendimiento es menor. Pero desechos con celulosa los tiramos en grandes cantidades. Por poner unos pequeños ejemplos: las hojas de los árboles, paja, el tronco (olote) de la mazorca de maíz, los tallos, algas, residuos forestales...

Todos esos desechos podrían convertirse en algo parecido al diésel --«micodiésel»--. No a alcohol como con el proceso descritos más arriba sino a diésel, y podría usarse como combustible del transporte.

Se trata de un proceso todavía experimental y falta mucho para que se pueda comercializar (si es que llega a ser interesante alguna vez), pero no deja de ser una esperanza.

No obstante no debemos lanzar las campanas al vuelo y decir que ya hemos solucionado el problema de nuestra voracidad con el petróleo. Se trata de un parchecito muy pequeño. Hemos dicho que se producían unos 430 millones de toneladas de desechos celulósicos al año. Una barbaridad. Pero si lo compramos con la extracción anual de petróleo vemos lo poco que representa.

En el año 2007 se extrajeron 82 millones de barriles diarios. Cada barril tiene 159 litros. Supongamos que cada litro pesa 1 kg. Grosso modo la producción de 2007 (que no fue la mayor de la historia) fue de 4 759 millones de toneladas. Es decir, diez veces más que la producción anual de desechos celulósicos.

Los desechos de celulosa al tratarlos con el hongo sólo una parte se convierte en «micodiésel». Es decir, que en el mejor de los casos es un parche.

Sin duda es una buena noticia, pero no es nada más que otra solución parcial al problema de la escasez de petróleo. Ni que decir tiene que la emisión neta de dióxido de carbono es mucho menor que con el petróleo puesto que emitimos el CO2 que previamente las plantas habían absorbido de la atmósfera. Aunque el resultado final no es de «emisión cero», pues en la fabricación del «micodiésel» se consume energía que debe salir de algún lado.

Por otra parte, la emisión de compuestos de azufre (que son responsables en gran parte de la lluvia ácida) es mucho menor.

«Otra solución parcial». Probablemente debamos ir acostumbrándonos a la idea de que necesitaremos todos los métodos posibles de producción energética para solucionar el problema. Casi con seguridad que no surgirá una «energía» milagro que sustituya al cien por ciento al petróleo.

Más datos: Enviromental News Service

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